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LA BASURA TERRORISTA PALESTINA TIENE LOS DÍAS CONTADOS…

Por qué los árabes odian a los palestinos

Por Khaled Abu Toameh

 

¿Es cierto? Y si lo es, ¿por qué? Lamentablemente, los palestinos tienen fama de traicionar a sus hermanos árabes, incluso de apuñalarlos por la espalda. Por ejemplo: apoyaron la invasión de Sadam Husein de Kuwait, país del Golfo que, junto con sus vecinos, les daba decenas de millones de dólares anuales en ayudas.

Como desleal es como cada vez más árabes, en particular los que viven en los Estados del Golfo, califican la conducta de los palestinos en los últimos años.

En los últimos meses, las críticas árabes a los palestinos, expresadas sobre todo en las redes sociales y los medios tradicionales, se han intensificado, y a veces adquirido un cariz desagradable.

Varios escritores y periodistas árabes han expresado su indignación por la oposición de los palestinos a los planes de paz, sobre todo al aún no desvelado Acuerdo del Siglo de la Administración estadounidense. Acusan a los palestinos de perder incontables oportunidades y afirman que el Acuerdo del Siglo podría ser “la última y mejor ocasión de los palestinos para lograr un Estado”.

Jalid Ashaerah, saudí, ha tachado a los palestinos de “traidores” y manifestado su esperanza en que Israel resulte “victorioso”.

Los ataques árabes reflejan una intensa y creciente desilusión en el mundo árabe con los palestinos y con cualquier cosa relacionada con ellos.

En la raíz de todo ello se halla la creencia árabe de que, a pesar de todo lo que hicieron para ayudar a sus hermanos palestinos en las últimas siete décadas, estos han sido unos desagradecidos hacia los pueblos y países árabes y musulmanes. Les acusan de escupir en el pozo del que han estado bebiendo.

Hasta hace unos años eran los egipcios quienes protagonizaban la campaña antipalestina en el mundo árabe. Destacados periodistas, escritores y políticos egipcios parecían competir por la medalla de los ataques más duros contra los palestinos.

Los egipcios centraban sus críticas en la organización terrorista Hamás, que controla la Franja de Gaza, enclave costero que comparte frontera con su país. Los críticos, la mayoría de los cuales están vinculados al régimen del presidente Abdel Fatah al Sisi, consideran a Hamás –una rama de los Hermanos Musulmanes, ahora ilegal en Egipto– como una amenaza para la seguridad nacional y la estabilidad de su país. También les indignan las críticas palestinas a Sisi por tener, supuestamente, buenas relaciones con Israel y la Administración estadounidense.

Los palestinos parecen creer que Sisi, junto con Israel y EEUU, conspira contra ellos. Señalan, por ejemplo, que en mayo el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, llamó a Sisi “mi amigo”. Lo que estaba haciendo Netanyahu era dar las gracias después que Egipto mandara dos helicópteros para ayudar a extinguir unos incendios en Israel. “Quisiera dar las gracias a mi amigo Sisi, el presidente egipcio, por enviar los dos helicópteros”, manifestó el premier israelí.

“En vez de defender su causa, los palestinos insultan a Sisi y al pueblo egipcio”, afirmó un destacado periodista egipcio, Azmi Muyahed.

Tengo un mensaje que enviar a los pedigüeños palestinos, que vendieron su tierra y su honor: estáis insultando a Egipto, a su Ejército y a su presidente. Sois unos tipos despreciables. Quien insulta a nuestro presidente nos insulta a todos.

Los ataques egipcios a los palestinos se agudizaron en 2014, cuando destacados escritores y periodistas pidieron a su Gobierno que expulsara a los palestinos y lanzara un ataque militar contra Gaza. Los fieros ataques se produjeron al conocerse que los gobernantes hamasistas de la Franja estaban apoyando a las organizaciones terroristas inspiradas en el ISIS que luchaban contra las fuerzas de seguridad egipcias en la península del Sinaí.

La escritora Lamis Yaber instó al régimen de Sisi a expulsar a todos los palestinos y confiscar sus propiedades. También pidió que se detuviera a quien simpatizara con los palestinos. “Hemos dado ayuda a Gaza, y a cambio [los palestinos] matan a nuestros hijos. Son unos perros traidores”. Yaber añadió que, mientras los palestinos reciben tratamiento médico gratuito en los hospitales egipcios, los líderes de Hamás disfrutan de “hoteles de siete estrellas” en Turquía y Qatar.

El mensaje que los egipcios están mandando a los palestinos es: estamos hartos de vosotros y de que seáis incapaces de uniros y comportaros como adultos. También estamos hartos de que, después de todos estos años de ayuda y lucha por vuestra causa, nos escupáis a la cara y ofendáis a nuestro presidente.

Ahora parece que ha llegado el turno de los saudíes. Como sus colegas egipcios, numerosos escritores, blogueros, activistas y periodistas saudíes han recurrido a las redes sociales para arremeter contra los palestinos de una forma inaudita. Algunos incluso están pintando a los palestinos como terroristas y acusándoles de vender su tierra a los israelíes.

Como los egipcios, los saudíes parecen irritados por los constantes ataques a sus gobernantes, en especial al príncipe heredero, Mohamed ben Salman (MbS). En los dos últimos años, los palestinos han quemado banderas saudíes y fotografías de Ben Salman en manifestaciones celebradas en la Margen Occidental y Gaza. Y es que consideran a MbS “demasiado cercano” a Israel y a la Administración estadounidense.

Como los egipcios, los saudíes se sienten traicionados por los palestinos. Durante años, Riad ha dado a los palestinos miles de millones de dólares en ayudas, pero eso no les ha impedido despotricar contra los líderes saudíes en todo momento.

Los saudíes dicen que también ellos están hartos. Su indignación alcanzó su apogeo el pasado junio, cuando los palestinos asaltaron a un bloguero saudí que estaba visitando la mezquita de Al Aqsa, en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Los palestinos escupieron a Mohamed Saúd en la cara, y lo acusaron de promover la normalización con Israel.

Desde ese incidente en un lugar sagrado, numerosos saudíes y ciudadanos de los demás Estados del Golfo lanzan ataques diarios a los palestinos, sobre todo en las redes sociales. El bloguero saudí Mohamed al Qahtani ha escrito:

A todos aquellos que desde Israel escuchan nuestra voz: os pedimos que transfiráis la custodia de la mezquita de Al Aqsa de Jordania a vuestro propio Estado, para que la despreciable agresión al ciudadano saudí Mohamed Saúd no se repita.

Es una declaración extraordinaria para un escritor saudí, y habría sido totalmente inconcebible hace sólo unos años. Un ciudadano saudí diciendo que prefiere que un lugar sagrado islámico esté bajo custodia israelí (en vez de jordana) porque sólo entonces los musulmanes podrán sentirse seguros cuando visiten su mezquita…

Otros saudíes parecen sumamente disgustados por las relaciones de los palestinos con Teherán. Hamás y la Yihad Islámica, las dos organizaciones terroristas que controlan Gaza, reciben ayuda financiera y militar de Irán y respaldo político de Turquía. Arabia Saudí y otros Estados del Golfo consideran que Irán, y no Israel, es la mayor amenaza a su estabilidad. Por eso se han acercado a Israel en los últimos años. Porque tienen un enemigo común: Irán.

Llamativamente, un escritor saudí, Turki al Hamad, hizo lo que incluso muchos líderes occidentales se niegan a hacer: se atrevió a condenar a Hamás y a otras organizaciones de Gaza por disparar cohetes contra Israel. Al Hamad condenó a los palestinos por prestarse a ser marionetas de Turquía e Irán. Al referirse a un reciente bombardeo de cohetes sobre Israel desde la Franja, dijo:

Irán y Turquía viven una crisis [al parecer, una referencia a los problemas económicos que padecen ambos países] y el precio lo pagan los palestinos.

En otras palabras: los palestinos han optado por alinearse con dos países, Irán y Turquía, que apoyan a los Hermanos Musulmanes y a otras organizaciones extremistas como Hamás, la Yihad Islámica y Hezbolá.

El escritor saudí Mohamed al Shaij repitió la vieja-nueva acusación en el mundo árabe de que, allá donde van, los palestinos causan problemas:

Los palestinos llevan el desastre a quien que los acoge. Jordania los acogió, y tuvieron el Septiembre Negro. El Líbano los acogió, y tuvieron una guerra civil. Kuwait los acogió, y [los palestinos] se convirtieron en soldados de Sadam Husein. Ahora están utilizando sus plataformas para insultarnos.

En Twitter, Al Shaij abogó por que se impidiera a los palestinos peregrinar a La Meca. Su comentario se produjo a raíz de que surgiera un vídeo donde se veía a los palestinos durante el último Haj portando banderas palestinas y coreando: “Con sangre y con alma te redimiremos, mezquita de Al Aqsa”.

Los saudíes tienen normas estrictas que prohíben el activismo político durante el Haj. A juicio de Shaij, los palestinos estaban utilizando la peregrinación a La Meca para celebrar una protesta, causar problemas y avergonzar a las autoridades saudíes. “No se debería permitir a los perros de Hamás hacer el Haj el año que viene, por su conducta obscena”, dijo después de ver el vídeo.

Fahd al Shamari, periodista saudí, atacó a los palestinos llamándoles “mendigos sin honor”. Llegó incluso a decir que una mezquita de Uganda es más bendita que la de Al Aqsa, que es “un lugar sagrado judío”.

Los palestinos no pueden sino culparse a sí mismos de sus malas relaciones con los países árabes. La política de morder la mano que les da de comer les ha salido siempre muy cara. Quemar fotos de líderes y gobernantes árabes en las calles de la Margen Occidental y la Franja de Gaza ha resultado un grave error. Simplemente, no puedes quemar fotos del príncipe heredero saudí un día y al otro salir corriendo a Riad a por dinero. No puedes corear eslóganes contra el presidente egipcio un día y al otro acudir a El Cairo en busca de apoyo político.

En los países árabes son muchos los que están diciendo que ya es hora de que los palestinos empiecen a cuidar de sus propios intereses y a pensar en un futuro mejor para sus hijos. Ya no consideran que la cuestión palestina sea el principal problema del conflicto árabe-israelí. Los árabes parecen estar diciendo a los palestinos: “Vosotros podéis retroceder todo lo que os plazca, pero nosotros queremos avanzar”.

Lo que ven es el estancamiento palestino, propiciado principalmente por los líderes de la Autoridad Palestina y de Hamás, demasiado ocupados intoxicando a sus ciudadanos y entrematándose como para que les dé tiempo a hacer algo positivo. Los palestinos podrían levantarse un día y descubrir que ya no pueden seguir tomando el pelo a sus hermanos árabes.

Ahmad al Yaralah, destacado director de un periódico kuwaití, es aún más tajante:

La causa palestina ya no es una preocupación árabe. Hemos financiado a los palestinos, y responden insultándonos y portándose mal. Los árabes y los musulmanes ya no jalean a los palestinos. No debería avergonzarnos establecer relaciones con Israel.”

El escritor saudí Mohamed al Shaij ha pedido que se impida a los palestinos peregrinar a La Meca, a raíz de que surgiera un vídeo donde se veía a unos palestinos, en el último Haj, portando banderas palestinas y coreando: “Con sangre y con alma te redimiremos, mezquita de Al Aqsa”. Los saudíes tienen normas estrictas que prohíben el activismo político durante el Haj. En la imagen, peregrinos en y alrededor de la Gran Mezquita de La Meca, durante las oraciones nocturnas. (Foto: Al Yazira/Wikimedia Commons)

El viejo terrorista mahometano que ya no tiene “reino”…

En los últimos 11 años, varios países árabes han tratado de poner fin a la lucha de poder entre Hamás y la facción Fatah del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás. En vano. Los acuerdos de ‘reconciliación’ nunca se han materializado. Las imágenes de supuestos acuerdos entre el viejo terrorista “ABU MAZEN” nunca llegaron a nada porque la multimillonaria corrupción de la “autoridad palestina” está a la vista de todos… Y también de la ONU…

El Estado palestino ‘separado’

by Khaled Abu Toameh

26 de Noviembre de 2018 NEW YORK- GATESTONE INSTITUTE

A principios de mes, Hamás empezó a pagar salarios a miles de sus empleados, después de que Qatar enviara a los terroristas de Gaza un subsidio de 15 millones de dólares en efectivo. El dinero lo introdujo el emisario catarí Mohamed el Amadi a través del paso fronterizo de Erez.

El subsidio catarí se enmarca en los esfuerzos de Egipto, Qatar y Naciones Unidas por lograr una tregua de larga duración entre Israel y Hamás. Se trató del primer desembolso de un total de 90 millones de dólares que el emirato se ha comprometido a enviar a Gaza en los próximos seis meses, según fuentes palestinas.

Sin embargo, la Autoridad Palestina (AP) y su presidente, Mahmud Abás, siguen oponiéndose a un acuerdo; las informaciones del viejo terrorista dicen que una de las razones por las que rechazan una tregua entre Israel y Hamás es que creen que allanaría el camino al establecimiento de un Estado palestino separado en Gaza.

El pasado día 11, Abás volvió a acusar al Hamás de ser parte de una “conspiración” estadounidense e israelí para separar Gaza de la Margen Occidental. Además, amenazó con adoptar medidas punitivas contra la Franja, gobernada por Hamás, con el pretexto de que la “conspiración” va dirigida a establecer un Estado palestino separado en dicho territorio.

La realidad, al fin y al cabo, es que ya hay un Estado palestino separado en Gaza, y lo hay desde 2007, cuando Hamás se apoderó violentamente del territorio, tras derrocar a la Autoridad Palestina de Abás.

Abás y la AP, que son lo mismo, han vivido desde entonces en la negación. Incluso han ideado una realidad paralela, en la que sigue siendo posible establecer un Estado soberano e independiente en toda la Margen Occidental, Gaza y el este de Jerusalén.

Durante los últimos once años, una serie de países árabes, incluidos Egipto, el Yemen, Arabia Saudí y Qatar, han intentando poner fin a la pugna entre Hamás y la facción de Abás, Fatah. En vano. Los acuerdos de reconciliación nunca se han materializado.

Hamás y Fatah no han sido capaces de ponerse de acuerdo en la interpretación de los acuerdos de reconciliación.

Fatah sostiene que se supone que permiten a su régimen de Ramala asumir el pleno control de Gaza. Hamás, por su parte, rechaza con vehemencia renunciar al control de la seguridad en la Franja. Lo más que Hamás está dispuesta a ofrecer al régimen de Abás es un control limitado sobre la esfera civil, para que se haga cargo de pagar los salarios y de financiar las escuelas, los hospitales y el resto de entidades públicas.

En las últimas semanas, Abás y varios de sus altos mandos de Ramala han advertido de que una tregua entre Israel y Hamás “consolidará” la división entre la Margen y la Franja, lo que allanaría el camino al establecimiento de un Estado independiente y separado en Gaza, gobernado por Hamás.

Ahora que parece haberse llegado a un entendimiento entre Israel, Qatar, Egipto y Hamás para mejorar las condiciones de vida de los gazatíes, Abás y sus funcionarios de la AP están rabiosos, echando humo.

En ese marco, Qatar envió millones de dólares en efectivo a la Franja el pasado día 8. El dinero se utilizará para pagar a miles de empleados de Hamás y a las necesitadas familias gazatíes. Como ya he comentado, según algunas informaciones el funcionario catarí, Mohamed el Amadi, llegó a Gaza con tres maletas, en las que portaba 15 millones de dólares.

En respuesta, la agencia oficial de noticias de Abás, Wafa, difundió un contundente comunicado en el que se acusaba a Hamás de ser parte de la “conspiración sionista-americana” para separar la Margen de la Franja. Según el comunicado, Hamás está cooperando con EEUU e Israel para establecer un Estado palestino separado Gaza.

“No habrá ningún Estado palestino sin la Franja de Gaza, y no habrá ningún Estado [palestino separado] en la Franja de Gaza”, aseguró Abás, según el comunicado. Esa afirmación describe de manera totalmente errónea la realidad. Si ya hay un Estado palestino separado en Gaza, la responsabilidad es de Fatah y de Hamás, no de Israel y EEUU.

En realidad, la pugna entre Hamás y Fatah no tiene ninguna relación con Israel, EEUU o cualquier agente externo. Se trata de una lucha por el dinero y el poder.

Ni Israel ni EEUU contribuyeron a, ni sancionaron, la toma violenta del poder en Gaza por parte de Hamás. Hamás logró derrocar a la AP principalmente porque las fuerzas de seguridad de ésta, financiadas por Occidente, se rindieron sin presentar batalla.

Desde entonces, Hamás y sus aliados de la Yihad Islámica Palestina (YIP) han convertido la Franja en un Estado palestino separado e independiente.

Hamás y la YIP no reconocen a Mahmud Abbas como presidente legítimo de los palestinos. Tienen en Gaza su propio Gobierno de facto, su propio Parlamento, sus propias milicias y fuerzas de seguridad e incluso sus propias leyes.

Abás puede seguir presentándose ante el mundo como el “presidente del Estado de Palestina”. Pero vive en una ilusión: es obvio que no representa a los dos millones de palestinos que viven en Gaza, enclave separado y controlado por Hamás.

Mahmud Abás no ha podido poner un pie en la Franja en los últimos once años, y sus posibilidades de volver alguna vez parecen nulas.

Hamás dice que si Abás se atreve a entrar en Gaza, será llevado a juicio por “Alta Traición” , delito castigable con la muerte según las leyes y tradiciones palestinas. A ojos de Hamás, Abás es un traidor porque se coordina en materia de seguridad con Israel e impone sanciones económicas a la Franja.

Sin duda, Abás sabe que mientras Hamás y la YIP sigan ahí, jamás podrá volver a Gaza. También sabe que está más seguro en Ramala que en la Franja. En Ramala está a salvo porque las Fuerzas de Defensa de Israel están a sólo unos cientos de metros de su oficina y su residencia.

Si no fuese por la presencia de Israel en la Margen Occidental, hace mucho tiempo que Hamás habría derrocado a Abás. Es la constante mano dura de Israel sobre Hamás en la Margen lo que mantiene a Abás en el poder.

Es muy probable que Abás no quiera reconocer esta realidad. Y que no acepte ninguna responsabilidad por las divisiones en su pueblo, en particular entre la Margen Occidental y Gaza. En su lugar, intenta culpar a todo el mundo menos a sí mismo de que ya exista un Estado palestino separado en Gaza.

Es surrealista que ande acusando a Israel y EEUU de trabajar en pos del establecimiento de un Estado palestino en Gaza, cuando éste es una realidad desde hace once años.

El Estado palestino separado se creó el día en que Hamás se hizo con el control de Gaza. El día en que las fuerzas de seguridad de la AP en la Franja se rindieron a Hamás. El día en que Abás y sus enemigos de Hamás se negaron a honrar los varios acuerdos de reconciliación que han firmado en la última década.

Lo que es aún más surrealista es que Abás acuse a Hamás de colaborar con Israel y EEUU para el establecimiento de un Estado palestino separado en Gaza. Es una acusación absurda, dado que Hamás sigue persiguiendo la destrucción de Israel y considera a EEUU un enemigo de los árabes y los musulmanes.

Al parecer, Abás no quiere que la realidad le confunda. Prefiere mantenerse en su perenne estrategia de culpar a cualquiera menos a sí mismo de las miserias de los palestinos. El incipiente acuerdo de tregua entre Israel y Hamás sólo confirma la realidad que Abás trata de ignorar desde hace once años: que ya existe un Estado palestino separado y que está dirigido por Hamás, la YIP y otras organizaciones armadas, que le siguen dando calabazas.