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Cuando el amor lo envuelve todo… by Alfonso M. Becker

Cuando el amor lo envuelve todo…

Permanece inmutable en el tiempo como los infelices mortales que buscan su media naranja… No se sabe con certeza si es amor o cualquier otro capricho inconfesable, pero todos los síntomas llevan al mismo sitio. Si fuera una patología, el registro internacional de enfermedades venéreas lo habría calificado como una pandemia, pero el capitalismo salvaje no quiere hacerse responsable, con panderetas y fanfarria, de un diagnóstico improcedente porque los médicos, estrellas indolentes en el engorroso padecimiento ajeno, se niegan a mostrar su verdadero rostro de derrota y decadencia en la era del piojo posmoderno.

¿Enamorarse podría ser una enfermedad? ¿O deberíamos mantener una cierta distancia con la ralea de sociólogos y llamar al enamoramiento síndrome festivo? Media naranja… Solo un capullo de nacimiento puede expresarse así… A pesar de haber probado todo el abanico de frutos de la naturaleza, el hombre sigue buscando, aturdido por las voces aduladoras de las féminas, medio cítrico; porque el hombre es ácido y la mujer agridulce… y necesita un poco de dulzura ¿No? ¿Quién ha dicho eso? Pandilla de charlatanes del medioevo…

No se sabe muy bien cuál fue el primer imbécil que llamó a una mujer “su media naranja” o viceversa. Lo cierto es que semejante gilipollez sigue en uso literario y ha perdurado hasta nuestros días en todos los idiomas; se cree que la mujer no ha inventado ni utilizado tamaña tontería de vocablo en toda la historia de la humanidad. Por lo tanto, el idiota ilustrado con delirios de grandeza, es siempre el hombre… No nos equivoquemos pero seamos sutiles y dediquemos una plegaria sexual para que Satanás desate una plaga de sífilis que machaque por completo el pene de los acosadores y los violadores.

No debemos ser excesivamente crueles para ganar protagonismo y aparecer ante las mujeres como un héroe deseado, ingenioso, perspicaz y agudo, proclive al pecado de adulterio… No quiero ir por ese camino pero… ¿Quién no agradece un kiki por haber defendido como Don Quijote a todas las dulcineas del Toboso? Solo un ser asqueroso puede romper el hielo de lo imprevisible con un depravado ardid para atrapar a la hembra y despojarla de su libertad mediante una trampa; desposeerla de su dignidad con violencia. Eso no es amor, búscate una puta si solo es sexo… Los amigos de Harry son una pandilla de golfos.

La ecuación de Fechner solo explica o cuantifica la relación existente entre un estímulo físico y la sensación asociada… El amor comienza mucho antes de ver a la mujer totalmente desnuda. Es un compendio del “todo” femenino y naturalmente culmina comprobando filosóficamente que, efectivamente, el enamorado lo abandona todo, su casa, su religión, su baraja de cartas, sus revistas de Playboy, a su padre en el lecho de muerte y a su hijo recién nacido, para fusionarse con un cuerpo femenino con todos sus ingredientes. Dios Santo, qué gusto…

No creo conveniente un párrafo sobre el pecado. Ya habrá ocasión de celebrar un concilio sobre el fraude y la mentira en el matrimonio pero me pregunto si el abismo del mal puede representarse con la lengua de un hombre lamiendo la vulva de una morena de terciopelo… La viscosa expansión del deseo se mezcla siempre con los gemidos angelicales de una hermosa hembra y a veces con los alaridos voluptuosos del clímax femenino… ¿Será la mujer el propio pecado? ¿Por qué el hombre es tan ridículo y desgraciado en calzoncillos? Y mucho más cuando la luz de la alcoba proviene de una lámpara vacilante que lo refleja en la pared como un pelele… Tengo que dejar de mirarme al espejo.

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Alfonso M. Becker © copyright (Todos los derechos reservados)

CIENTOS DE PERIODISTAS TURCOS “AVISAN” A EUROPA… DESDE LA CÁRCEL

La guerra de Erdogan contra Occidente

Por BURAK BEKDIL

En 2005, el entonces el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, junto con su homólogo español, José Luis Rodríguez Zapatero, se convirtieron en copresidentes de la iniciativa global auspiciada por Naciones Unidas que llevaba el sofisticado nombre de Alianza de Civilizaciones. Doce años después, Zapatero es un político retirado, el mundo occidental se enfrenta a una pluralidad de amenazas islamistas y yihadistas y Erdogan está en guerra contra la civilización occidental.

Erdogan, que ha sido calificado como el líder más virulentamente antiisraelí de todo el mundo, comparó una vez las operaciones de Israel en Gaza con las de Hitler (“Esos que condenan a Hitler por el día y por la noche superan sus barbaridades”). Hace poco, Erdogan dijo que las prácticas alemanas en curso –presumiblemente, la de prohibir que políticos turcos den mítines en Alemania en defensa de Erdogan con motivo del referéndum que se va a celebrar en Turquía– no son diferentes de “las prácticas nazis del pasado”. En otro discurso se quejó de que el nazismo “sigue vivo en Occidente”. Para Esrdogan, los holandeses son “débiles e innobles” y “vestigios del pasado nazi y los fascistas”; y Holanda, país que perdió más de 200.000 ciudadanos durante la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, una “república bananera”.

A la Unión Europea, a la que en teoría aspira a unirse Turquía, le ha dicho: “Si hay algún nazi, sois vosotros”.

Irónicamente, la ira turca contra Occidente, en un conflicto reciente entre varias capitales europeas y Ankara (por la pretensión de Erdogan de celebrar mítines políticos en toda Europa para dirigirse a millones de turcos expatriados), revela un inconfundible y profundamente arraigado antisemitismo entre los seguidores de Erdogan. En la ciudad portuaria holandesa de Róterdam cientos de manifestantes turcos lanzaron piedras a la policía y gritaron “Alá Akbar” (“Alá es el más grande”, en árabe). Después, algunos de ellos, en una manifestación que estaba exclusivamente relacionada con una disputa entre Turquía y los Países Bajos, clamaron que “los judíos son un cáncer”.

“Volvemos a ver que las palabras judío y homo son insultos para estos grupos”, declaró Esther Voet, directora del Nieuw Israelietisch Weekblad.

Alguien tuiteó un bochornoso insulto contra François Hollande, el presidente francés, confundiendo su apellido con su nacionalidad.

Un gánster que disparó en un club nocturno se defendió diciendo que en realidad quería disparar contra el edificio del consulado holandés.

Por ver el lado más benigno de la ira turca: en otra protesta en Holanda, los seguidores de Erdogan sajaron, machacaron y exprimieron naranjas (el naranja es el color de la Familia Real holandesa). La Asociación Turca de Productores de Carne Roja mandó 40 vacas holandesas Holstein de vuelta a Holanda. Similarmente, un miembro de un consejo de distrito de Estambul dijo que iba a sacrificar una vaca procedente de los Países Bajos en venganza contra los holandeses.

Uno podría simplemente reírse e ignorar la forma en que los turcos expresan su enfado con los holandeses, que deportaron a un autoinvitado ministro turco ( como si Europa ya fuera suya) que tenía la intención de dar un discurso a la comunidad turca de los Países Bajos.

La retórica oficial en Ankara, sin embargo, pone de manifiesto la irreversible incompatibilidad entre las culturas democráticas de Europa y Turquía. Para Erdogan, “el espíritu del fascismo campa a sus anchas” en Europa. Según su ministro de Exteriores, Mevlut Cavusoglu, Europa “se dirige hacia el abismo”. Y no se trata de mera retórica.

Sin saber muy bien hacia dónde dirigir su campaña antioccidental, Turquía bloqueó algunos militares y otros trabajos con países aliados en la OTAN, obstaculizando así el programa de la Alianza Atlántica de cooperación con países no pertenecientes a la UE. “Esto es puerilmente hostil”, dijo un diplomático de la OTAN en Ankara.

En lugar de abrazarla como aliada y futura socia, Turquía parece pensar que puede dominar Europa mediante el chantaje. Erdogan amenazó con anular un controvertido acuerdo con la UE rubricado en marzo de 2016 para canalizar el flujo de decenas de miles de refugiados de Turquía a Europa a cambio de ayuda financiera y de la exención de visado para los turcos. La UE podía “olvidarse del acuerdo”, declaró Erdogan hace medio año. Secundando sus amenazas, su ministro del Interior, Suleyman Soylu, advirtió amenazando como un islamista peligroso a la UE afirmando que entraría en “shock” si Ankara enviara “15.000 refugiados al mes”… Soylu dijo que iba a hacer que a los líderes de la UE “les explotara la cabeza” con una nueva crisis de refugiados.

Parte de esta incendiaria y chantajista retórica antioccidental puede tener el objetivo de atraer a una base electoral cada vez más aislada y nacionalista de cara al crítico referéndum del 16 de abril, por el cual se ampliarían significativamente las competencias presidenciales de Erdogan. Pero también tiene que ver con que Erdogan se ve y se presenta a sí mismo como defensor global de una opaca “causa musulmana” bajo una especie liderazgo turco [léase de Erdogan] de tipo califal contra el “hostil” Occidente. Como los islamistas saben que no pueden derrotar a Occidente utilizando el poder duro, tiran de la yihad blanda.

No fue casualidad que el ministro de Exteriores turco, Cavusoglu, no hablara de “disputa” o “crisis diplomática”, o de “negociar una solución”. Habló de “guerras religiosas”.

“Pronto estallarán guerras religiosas en Europa”, dijo. “Así están las cosas”. Pero ¿cómo creen los islamistas turcos (y otros) que pueden ganar las futuras guerras religiosas? ¿Cómo creen que va a funcionar su principal arma de guerra –el poder blando– a la hora de lograr una victoria islámica definitiva frente a una civilización “infiel”?

Erdogan tiene la respuesta:exhortó a los musulmanes de toda Europa a tener familias numerosas para “combatir las injusticias de Occidente”. No sólo eso. También dijo:

Id a vivir a los mejores vecindarios. Conducid los mejores coches. Vivid en las mejores casas. No tengáis tres hijos, tened cinco. Porque sois el futuro de Europa. Esa será la mejor respuesta a las injusticias que se cometen contra vosotros.

Los islamistas como Erdogan no sueñan con conquistar territorio infiel con aviones de combate, tanques y bombas. En esta “guerra religiosa”, su principal armamento es el cambio demográfico a favor de los musulmanes.

Es hora de recordar el poema que recitó Erdogan en un mitin allá en 1999:

Las mezquitas son nuestros cuarteles,
nuestros domos son nuestros cascos,
los minaretes son nuestras bayonetas
y los creyentes nuestros soldados.

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