DONALD TRUMP “REACCIONA” EN ORIENTE MEDIO… ISRAEL, TAMBIÉN…

OCCIDENTE ADVIERTE:

LA GUERRA DEL WAHABISMO CONTRA EL CREDO CHIÍ EN TODO EL MUNDO MUSULMÁN HA DADO COMO RESULTADO UN PELIGROSO “HIBRIDO” PROPAGANDÍSTICO DE GUERRA MAHOMETANO QUE LA HERMANDAD MUSULMANA APROVECHA CON ÉXITO PARA INCENDIAR TODO EL ORIENTE MEDIO”

HEMOS DESCUIDADO LA INFORMACIÓN EN TIEMPO DE GUERRA Y TENEMOS QUE SEÑALAR AL TERRORISMO ISLAMISTA COMO EL ENEMIGO A BATIR… UN ENEMIGO AL QUE HAY QUE APLASTAR”

Israel lo tiene muy claro

Devolver un golpe tan demoledor que haga pensar a los fanáticos asesinos mahometanos, antes de arriesgarse a perder la vida, la hacienda, el tesoro y la nación islámica, que el paraíso prometido por los poderosos ulemas no es más que un criminal engaño para que los ayatollah vivan como reyes en esta vida…”

Estas son las palabras con las que se expresan los hawks del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Un buen lector de geopolítica debería saber que atribuir a Donald Trump todos los exabruptos, palabrotas y baladronadas de la política estadounidense, es desconocer profundamente la historia de la filosofía política y de los grandes logros éticos y morales que hoy día forman parte de la caja de herramientas que utilizan, por ejemplo, el Secretario de Estado Mike Pompeo o el no menos brillante Secretario de Defensa, el general James Mattis.

La guerra, tal como seguía planteándola el Pentágono durante la primera década de este siglo XXI, es demasiado costosa en cientos de miles de millones de dólares; se paga un alto precio en bajas de personal y produce un efecto adverso irreparable en el plano político doméstico.

Se decía en el Departamento de Defensa U.S.A. -inaugurando el nuevo siglo americano- que eso es una realidad matemática incontestable en el lenguaje abstracto de los números y en la realpolitik que establece el arte de la guerra…

Se entiende ahora perfectamente que, desde hace 8 años, justo cuando aparece la “primavera árabe”, el Departamento de Defensa haya puesto el dinero adecuado para apoyar las revueltas contra los dictadores mahometanos y (calculadora en mano) haya exigido a los socios y aliados una colaboración económicamente más importante.

Porque si bien era cierto que los adelantos tecnológicos en el hardware militar, y casi la ausencia de una masiva puesta de botas sobre el terreno de las operaciones militares, salvaba vidas estadounidenses, la ocupación necesaria de territorio, algunas veces, se encargaba mediante estadística de que el “ahorro” en vidas americanas quedara reflejado como un tremendo error de cálculo…

Sobre todo cuando la mayoría de las “primaveras” o revoluciones de colores, también sirvieron a los asesinos de la Yihad para hacerse con el poder en las violentas tierras del Islam… La insurgencia terrorista y la continuidad asimétrica de los combates carecían de límites morales obligando a Washington a reescribir sobre un conflicto sin fin y sobre un negocio ruinoso de carácter interminable…

El caso es que un conflicto militar vale muchos millones de dólares. Desde hace unos 70 años, es algo que solo podía permitirse una superpotencia como Estados Unidos… Entiéndase que una guerra no se puede llamar a las actividades terroristas de Teherán para conseguir la hegemonía regional en Oriente Medio. Eso es otra cosa. Otro subterfugio…

Pero implantar el terror para convertirse en líder indiscutible del Islam, cuesta cientos de miles de millones de dólares, algo que sí puede permitirse cualquier país productor de petroleo. Hay que dejar claro que esto no parece una guerra es un ejercicio de poder que permitirá a los ayatollah de Irán, atacar a los Estados Unidos y a sus aliados en la región.

Cuesta demasiado la guerra, siempre fue así… Pero en la era del espectáculo, donde la producción de narrativa se hace indispensable y paralela como arma para justificar la necesaria acción militar, el coste es muchísimo mayor.

Tras la inútil y estrambótica parafernalia geopolítica posmoderna de “no injerencia”, la brújula geográfica comienza a señalar algo más que los cuatro puntos cardinales… De hecho, el saqueo por los militares de las plazas conquistadas, a través de la historia, no era un asunto propio de la chusma ni de la soldadesca indisciplinada sino la fórmula idónea de los gobernantes para dar un estímulo y “premiar” económicamente a unas tropas mal pagadas y -en el mayor de los casos- reclutadas a la fuerza.

Para todas las demás actuaciones de “barbarie” contra la población civil, sea adrede o por el llamado efecto colateral, se miraba para otro lado… Sin embargo, en una guerra que se precie del siglo XXI, se cuidan algunos detalles humanitarios para intentar no caer demasiado bajo…

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TEXTO COMPLETO PINCHANDO ENLACE SIGUIENTE:

https://www.diariohispaniola.com/noticia/48848/punto-de-mira/israel-lo-tiene-muy-claro.html

lfonso M. Becker © copyright (Todos los derechos reservados)

 

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