Archivos mensuales: diciembre 2018

EL GRAN PATROCINADOR DE TERRORISMO ISLAMISTA…

SOBRE EL PELIGROSO ISLAMISTA TURCO “ERDOGAN”

A.J. Caschetta -NEW YORK

El Instituto por la Secularización de la Sociedad Islámica es una organización de escritores que promueve las ideas de secularización, democracia y derechos humanos en las sociedades islámicas. Forma parta del Center for Inquiry.

Fundada en 1998 por antiguos musulmanes —el más conocido de todos ellos es Ibn Warraq—,el grupo anima a combatir el fanatismo, violencia y terrorismo teológicos. La organización no promueve ningún sistema de creeencias ni dogma religioso, sino que suscribe las leyes laicas, la libertad de expresión y la Declaración Universal de los Derechos HUmanos.

Su director en la actualidad es Ibn Warraq.

La revolución turca es como la iraní… pero a cámara lenta

CORTESIA DE :

GATESTONE INSTITUTE-NEW YORK

por A.J. Caschetta

Ver cómo, en los últimos 16 años, Turquía se ha convertido en una nación islamista autoritaria ha sido tan espeluznante como lo fue la vertiginosa caída de Irán en 1979. Lo de Turquía, en cambio, está siendo a cámara lenta. Si Irán pasó de aliado laico a implacable enemigo islamista de EEUU en cuestión de meses, Turquía ha seguido un rumbo similar; pero el cambio lo está llevando a cabo un islamista más cauto, Recep Tayyip Erdogan, que se ha movido a un ritmo mucho más lento.

Ascenso al poder

El sah Pahlevi mandó a Ruholá Jomeini al exilio (a Turquía, casualmente) en 1964. Cuando volvió a Irán, el 1 de febrero de 1979, Jomeini se hizo con el poder absoluto casi inmediatamente. Con el sah fuera del país para tratarse un cáncer, poco se pudo hacer para detener a Jomeini y sus clérigos. El ayatolá creó inmediatamente los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que enseguida superaron a la policía secreta del sah, el Savak, a la hora de acabar con los enemigos internos. Evin, el funesto penal del Savak, que llegó a albergar hasta 5.000 enemigos políticos del sah, pronto alojó a más de 15.000 enemigos de Jomeini. Al cabo de unas semanas, Jomeini presidía sobre de un régimen de terror que admiraría al propio Robespierre.

La caída de Turquía en el islamismo ha sido mucho más lenta, guiada deliberada e incrementalmente por Recep Tayyip Erdogan a través de una serie de elecciones. Tal vez aprendió a ir despacio tras el resbalón que dio en 1998, cuando, siendo alcalde de Estambul, arengó a sus seguidores diciendo: “Las mezquitas son nuestros barracones, las cúpulas nuestros cascos, los minaretes nuestras bayonetas y los fieles nuestros soldados”. Erdogan fue condenado por incitación al odio, sentenciado a 10 meses de cárcel e inhabilitado para el desempeño de cargos públicos.

Pero no iba a hacer mutis. De hecho, creó el Partido para la Justicia y el Desarrollo (AKP), que obtuvo una resonante victoria en 2002. Enseguida se le levantó el veto y su regreso a la política culminó con su designación como primer ministro, en marzo de 2003.

Al principio Erdogan se movió con cautela, dando pasos islamizadores de manera ocasional, como la toma de templos cristianos, el cambio de las leyes sobre el hiyab y la persecución de los musulmanes no suníes. Después se produjeron dos acontecimientos cruciales que le dieron la oportunidad de amasar más poder: la guerra civil siria (2011) y el fallido intento de golpe de 2016. Como comentó Daniel Pipes también en 2016,

luego de unos años de contención y modestia, emergió su auténtica personalidad: el Erdogan grandilocuente, islamista y agresivo. Ahora quiere gobernar como un déspota.

Erdogan dijo una vez: “La democracia es como un tranvía. Vas en él hasta que llegas a tu destino, y después te bajas”. Parece que él ha llegado a su destino.

Erradicación de las reformas

En Irán, en cuanto se bajó del avión que lo devolvía de Francia (su último lugar de exilio), Ruholá Jomeini se puso a trabajar para eliminar el laicismo que el sah había conseguido implantar tras décadas de occidentalización del país. La denominada Revolución Blanca del sah, iniciada a instancias de la Administración Kennedy en 1963, fue un programa de reformas que estableció cuotas para las minorías y las mujeres en la Administración, transfirió tierras a los labriegos y abrazó todo lo occidental y moderno.

En 1967, la Ley de Protección de la Familia permitió a las mujeres pedir el divorcio, conseguir la custodia de sus hijos y negar a sus maridos la posibilidad de tener múltiples esposas. Asimismo, abolió el matrimonio temporal (una suerte de sanción chií de la prostitución) y elevó la edad legal para contraer matrimonio de los 9 años (siguiendo el ejemplo del profeta Mahoma [que desposó a la niña Aisha cuando ésta tenía esa edad]) a los 15.

Jomeini vilipendió el programa de occidentalización del sah tachándolo de “occidentoxicación” (traducción del persa gharbzadegi). Y en lugar de un gigante tecnológicamente superior dispuesto a compartir los frutos de la modernidad con su aliado tercermundista y anticomunista, EEUU se convirtió en el “gran Satán”, supuestamente por imponer a Irán su laicismo y erradicar su cultura islámica.

En Turquía, Erdogan ha ido suprimiendo las libertades de los ciudadanos lenta y gradualmente. Como Jomeini, quiso purgar su país del programa occidentalizador de sus predecesores. Turquía se llegó a distinguir del resto del mundo musulmán en gran parte por el reformista Mustafá Kamal, general que se hizo con el poder tras la derrota del Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial. Adoptó el nombre de Ataturk (“padre de los turcos”, abolió oficialmente (aunque de modo simbólico) el Califato en 1924 y procedió a secularizar y occidentalizar la nación. Durante casi 70 años, Turquía pareció inmune al islamismo. Pero esa inmunidad luce ahora ilusoria.

Tras convertirse en primer ministro, Erdogan empezó a socavar el sistema de Ataturk. Ya como presidente, lo ha demolido. El otrora todopoderoso Ejército turco había sido despojado de su independencia. Los derechos de las minorías, especialmente de los cristianos, han sido recortados. Erdogan se ha dedicado a cerrar iglesias y construir mezquitas. La prensa ya no es libre, y la Academia es una sombra de lo que fue.

Gobernanza

Cualquier islamista que quiera gobernar tiene que encontrar la forma de racionalizar el mandato coránico de: “Alá no tiene socios”. En 1991, cuando criticó a los Hermanos Musulmanes por participar en los procesos democráticos egipcios, Aymán al Zawahiri (actual líder de Al Qaeda) concluyó:

Lo fundamental de las democracias es que el derecho a hacer leyes se le confiere a alguien que no es Alá el Altísimo. Eso es la democracia. Cualquiera que esté de acuerdo es un infiel, que sirve a otros dioses en vez de a Alá.

La versión chií de esta prohibición dicta que ningún humano puede gobernar mientras el Duodécimo Imán permanezca oculto, y cualquier intento de hacerlo resulta impío.

La solución de Jomeini fue instaurar el valeyat-e-faqih, normalmente traducido como “el gobierno de la jurisprudencia”, apaño que puso el poder en manos de los clérigos, cuya estricta observancia de la sharia aisló al régimen de la acusación de hacerse socio de Alá. En realidad no gobiernan, aducen, sino que mantienen una pía vigilancia sobre las cosas hasta que el Duodécimo Imán deje de ocultarse.

Para vigilar a los vigilantes, Jomeini se proclamó Rahbar (“Líder Supremo”). Bajo la apariencia de un sabio, era sólo otro dictador que había dado con una manera de engañar y amenazar a la población para que se sometiera.

Erdogan llevó a cabo su toma gradual del poder mediante el proceso democrático que hicieron posible las reformas de Ataturk. No era el temido “un hombre, un voto, una vez”, pero con cada victoria electoral Erdogan se volvió más autoritario e islamista. Tras la supuesta intentona golpista de 2016, aceleró su conquista total del poder. Sus ajustadas victorias en el referéndum constitucional de 2017 y en las presidenciales de 2018 le permitieron cambiar e ignorar la Constitución que le aupó al poder y convertirse en el Jomeini turco. Ahora que ya no tiene por qué arriesgarse a perder en las urnas, quiere farsas electorales que ganará con los márgenes que obtenía Arafat.

Política exterior

El objetivo de la política exterior de Jomeini fue siempre el mismo: expandir la influencia de Irán, extender su versión del islamismo y combatir todo lo occidental.

La política exterior de Erdogan también ha sido hostil a Occidente desde el principio, incluso antes de que llegara a primer ministro (2003). Cuando, después del 11-S, la Administración Bush se preparaba para atacar a Sadam Husein, Turquía negoció con EEUU para admitir en su territorio 62.000 soldados más de los que ya hospedaba, que compondrían la fuerza entraría en Irak por el norte. Se alcanzó un acuerdo que habría hecho ganar a Turquía 6.000 millones de dólares en ayudas directas y garantías de préstamo adicionales por valor de varios miles de millones más. Pero después de que se hiciera con el 60% del Parlamento en las elecciones de noviembre de 2002, el AKP de Erdogan ejerció la suficiente influencia para desbaratar el acuerdo.

Como primer ministro y después como presidente, Erdogan han sido incesantemente hostil a los intereses estadounidenses. Defendió la flotilla de Gaza, ayudó a Irán a transportar armas a Siria y combatió a los aliados kurdos de EEUU. No sólo ha popularizado –y quizá incluso inventado– el saludo de los cuatro dedos de los Hermanos Musulmanes, sino que ha reivindicado a los propios Hermanos Musulmanes y su versión del islamismo.

Rehenes

Entre los paralelismos más inquietantes entre Erdogan y Jomeini está la nueva afición turca a la toma de rehenes. El 4 de noviembre de 1979, las fuerzas del ayatolá capturaron la embajada de Estados Unidos en Teherán y retuvieron a 52 empleados de la legación, diplomáticos y civiles durante 444 días. Después de ser puestos en libertad, Jomeini siguió secuestrando estadounidenses, sobre todo a través de sus peones terroristas.

La expresión que muchos han adoptado para referirse al último deslizamiento de Erdogan hacia el jomeinismo es “diplomacia de los rehenes”. El pastor estadounidense Andrew Brunson fue tomado como rehén el 7 de octubre de 2016 y ha sido utilizado como peón desde entonces. Acusado de “cristianización”, como dice el régimen islamista, Brunson –recientemente liberado– no ha sido el único estadounidense detenido en Turquía.

¿Y ahora qué?

Se podría decir que EEUU ignoró durante décadas los peligros aparejados a la caída del sah y el ascenso del islam chií como fuerza política; una vez sucedió, Irán se movió muy rápido, durante el mandato de un presidente débil que no hizo nada para ayudar al sah y que de hecho aceleró su caída. Cuando Jimmy Carter se dio cuenta de lo estúpido que había sido abandonar al sah, ya era demasiado tarde.

EEUU ha tenido tiempo y advertencias más que suficientes para ver lo que se avecinaba en Turquía con Erdogan. Ahora que el colapso a cámara lenta se está acelerando, sólo un golpe militar exitoso podría, quizá, evitar que Erdogan se convierta totalmente en un nuevo Jomeini.

Por suerte, no estamos en 1979 y podemos aprender de las lecciones de aquel año funesto. Muchos están empezando a reconsiderar la pertenencia de Turquía a la OTAN. Por desgracia, no hay ningún mecanismo para expulsar a un miembro de la Alianza, pero no hay razón alguna para mantener decenas de bombas nucleares tácticas B61 en la base aérea turca de Incirlik. Aunque las bombas (Turquía no tiene aviones capaces de usarlas) están aseguradas en cámaras acorazadas subterráneas y protegidas por protocolos redundantes y códigos de lanzamiento, si se hicieran con ellas representarían una amenaza importante.

Imaginemos cómo sería el mundo si EEUU hubiese almacenado armas nucleares en Irán antes de la toma del poder por parte de Jomeini. Imaginemos cómo sería el mundo si Erdogan se apoderase de armas nucleares norteamericanas.

EL REINO UNIDO GLOBAL ADVIERTE A BRUSELAS.

¿Saben que Tom Tugendhat dará mucho que hablar?

Hay un tipo al que se le ha metido en la cabeza, al igual que a mí, que no habrá Brexit, que eso es imposible; y lo que es imposible, no puede ser…

Los políticos británicos ya lo han visto todo sobre el borde del abismo en el que se encuentra la Unión Europea. Han visto a un borracho dirigiendo el Consejo de Europa, tropezando con todo y no cayendo al vacío, existencial y político, por puñetero milagro…

El antijudaísmo crece hasta niveles insospechados mientras la élite posmoderna de Bruselas se lo pasa a lo grande en los banquetes pantagruélicos, bebiendo hasta los niveles del coma etílico y fornicando encima de la mesa con alegres damas, e incluso por doquier, sin reparos ni corrección política, mientras Europa se derrumba.

Llevo dos años escribiendo que no habrá “Brexit”… Lo he repetido en una docena de artículos de prensa, y lo he hecho a contracorriente; con un atrevimiento fuera de lo común ante un millonario rebaño de cotorras del periodismo, expertos galácticos que pontificaban la salida del Reino Unido del proyecto europeo que es (y ha sido siempre) algo así como salir de un club de ricos donde se come caviar y elegir vivir en medio de la calle sin nada que llevarse a la boca y con todos sus peligros…

Pero los laboratorios de ideas británicos señalaban a la Unión Europea como un ente demasiado corrupto y desorganizado para vivir con ellos; lo que determinaba que era inevitable e ineludible largarse si se quiere sobrevivir en un futuro mundo caótico que ya ha llegado, y lo ha hecho antes de tiempo gracias a doña Angela Merkel, Emmanuel Macron, y todos los que callan que el Islam combativo y terrorista se ha infiltrado en la Unión Europea para destruirla desde dentro y desde afuera…

Es cierto que hay enemigos mucho más peligrosos, pero que los cortadores de cuello del Islam campen a sus anchas por Europa es el colmo de la frivolidad bruselense. El “Brexit” fue diseñado porque se sabía que la antiamericana Alemania era capaz de llevar el proyecto europeo hasta el borde del precipicio y ¡albricias que lo han conseguido!

Las fuentes del Joint Intelligence Committee de los británicos, respecto a la Europa decadente y podrida, no fallan nunca, no se equivocan, no cometen errores cuando ven con sus propios ojos a los personajillos de política barata instalados en el Palacio del Elíseo francés, como Macron, o en Schloss Bellevue, la sede de la presidencia en Berlín desde donde Merkel comenzó el ciclo histórico para la destrucción de la Unión Europea con sus delirios de aristocracia germana…

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Alfonso M. Becker © copyright (Todos los derechos reservados)

TODA LA GENIALIDAD DE UN INTELECTUAL GAY PARA TRATAR DE SALVAR A EUROPA

LOS INTELECTUALES DE TODO EL MUNDO NO PUEDEN CREER LO QUE ESTÁ OCURRIENDO…

EL STABLISHMENT POLÍTICO DE BRUSELAS ESTÁ DESTRUYENDO EUROPA Y DESPRECIANDO LA CULTURA JUDEOCRISTIANA

 

Francia: ¿una revuelta contra las élites de Europa?

Durante años, los que escribíamos y nos preocupábamos por el auge del islam en la Europa occidental sabíamos que, al final, si los gobiernos de estos países no cambiaban el rumbo drásticamente, algo iba a pasar. Hasta ahora, los nativos han sido, en su mayoría, notablemente mansos. Han tragado mucho. Sus líderes han llenado sus países con enormes cantidades de inmigrantes de Oriente Medio y el norte de África, de los cuales una desproporcionada cifra dejaron claro que no tenían ninguna intención de unirse plenamente o contribuir a sus sociedades de acogida sino, más bien, se contentaban con coger, herir, dañar y destruir, y estaban decididos, a la larga, a conquistar y gobernar.

Nadie le ha preguntado nunca a los ciudadanos de la Europa occidental si querían que sus países se transformaran radicalmente de esta manera. La transformación, además, se intensificó cada año. En algún momento, sin duda, las poblaciones nativas de la Europa occidental reaccionarían.

¿Pero qué forma tomaría? Los que estamos profesionalmente preocupados por estos temas hemos pasado horas sopesando esta pregunta. Nos preguntábamos unos a otros: ¿qué crees que pasará? Algunos profetizaron la balcanización. Ya había zonas de exclusión, enclaves en la periferia de las grandes ciudades donde los “infieles” no eran bienvenidos y la policía y los bomberos eran por sistema bombardeados con piedras si se atrevían a inmiscuirse. Era suficientemente fácil imaginar que esas zonas se expandirían, que su soberanía de facto bajo la ley de la sharia se reconocería oficialmente y que se establecería algún tipo de relativa estabilidad. Otros observadores predijeron que los nativos provocarían disturbios; no las élites cuyas vidas personales se veían mínimamente afectadas por la presencia musulmana en sus países, sino las personas menos privilegiadas cuyos barrios y colegios se han convertido en zonas peligrosas, a los que se les han subido repetidamente los impuestos para pagar enormes salarios a miembros de organizaciones de inmigrantes, y cuyos médicos y hospitales se han visto tan sobrecargados por los recién llegados que los tratamientos vitales se racionaron cada vez más y las listas de esperas fueron cada vez más largas.

En 2016, los británicos conmocionaron al mundo al votar a favor del Brexit, y unos meses más tarde los estadounidenses obraron un milagro aún mayor al elegir a Donald Trump para la presidencia. Algunos analistas esperaban que las elecciones en Francia, Suecia y los Países Bajos también arrojaran unos sensacionales resultados, pero a pesar de los progresos logrados por los partidos a favor de controlar la inmigración, como la Agrupación Nacional (antiguo Frente Nacional) de Marine Le Pen, los Demócratas Suecos y el Partido de la Libertad de Geert Wilders y el Foro por la Democracia de Thierry Baudet, ambos de los Países Bajos, esas victorias fueron menores de lo esperado. Por otro lado, el año pasado los austriacos eligieron como canciller a Sebastian Kurz, enérgico detractor de las cuotas de asilo impuestas por la UE, y este año el cargo de primer ministro italiano fue para Giuseppe Conte, que ha adoptado una firme postura contra los inmigrantes ilegales y que ha vetado los barcos de inmigrantes en los puertos italianos.

La noticia más importante en este frente, sin embargo, no se ha producido en las urnas. Este año los británicos han expresado cada vez más indignación por la chapuza de Theresa May con el Brexit y, durante el verano, salieron a las calles a protestar por el encarcelamiento ilegítimo de Tommy Robinson, que en ese país se ha convertido en el rostro de la resistencia a la islamización. Además, en las últimas semanas, ciudadanos franceses de todo el espectro político, sobre todo los provenientes de pequeñas localidades y áreas rurales, no sólo han llevado a cabo protestas públicas por temas corrientes –esa perenne actividad recreativa gala–, sino que han provocado revueltas y cometido actos de vandalismo en París y otras grandes ciudades, y saqueado lugares emblemáticos como los Campos Elíseos, obligando al cierre de la Torre Eiffel y el Louvre, e incluso causando daños al Arco del Triunfo.

Al principio se dijo que los franceses estaban enfadados por una subida de los impuestos al combustible que había sido motivada por las prioridades medioambientales del presidente Emmanuel Macron. “El precio de la gasolina se ha puesto de no creer”, dijo el otro día Ghislain Coutard, al que se le atribuye la creación del llamado movimiento de los chalecos amarillos, y después habló de que algunos amigos suyos “están apenas sobreviviendo” a causa del coste de poseer un coche. “El menor problema con el coche se convierte en una catástrofe –explicó­–. Tienes que meterte en deudas y después nunca terminan”. Por desgracia, incluso después de que Macron, al darse cuenta de que se había pasado, canceló la subida del impuesto, las revueltas continuaron.

Los periodistas se han visto en apuros para obtener explicaciones claras y concisas de los agitadores y sus motivos y objetivos. Quizá los agitadores no encuentran las palabras, quizá están expresando una rabia que aún tienen que saber articular. O quizá son reacios a decir en alto lo que piensan por temor a que los llamen xenófobos, islamófobos o racistas. En una entrevista el otro día, el filósofo francés Alain Fienkelkraut atribuyó las revueltas a la inseguridad económica y cultural por parte de las clases étnicas baja y media francesas, personas que han sido expulsadas de los centros de las grandes ciudades por la subida de los alquileres, que han visto sus trabajos y pequeños negocios destruidos por las tasas y regulaciones “verdes”, que sienten que han perdido en una lucha de poder con los inmigrantes musulmanes, y que sienten que sus clases dirigentes han tenido más simpatía hacia los inmigrantes que hacia ellos.

Ahora las revueltas se han extendido a Bélgica y los Países Bajos. Allí, también, los objetivos de los agitadores pueden ser imprecisos. Associated Press citó a una anciana mujer holandesa que se quejaba de los impuestos, la escasez de la vivienda y la pérdida de prestaciones sociales: “La red de prestaciones sociales con la que crecimos ha desaparecido –dijo–. El Gobierno no está ahí para la gente. Está ahí para proteger sus propios intereses”. Por supuesto, esos “intereses” incluyen priorizar las gratuidades para los inmigrantes a costa de los holandeses que han aportado toda una vida de trabajo. Aún hoy, sin embargo, para muchos nativos europeos occidentales, puede ser más fácil ser un insurrecto que habla honestamente sobre el islam y la inmigración.

¿Se extenderán aún más estas revueltas? En cierto modo es difícil imaginarse a los escandinavos de a pie provocando revueltas, son demasiado suaves. Su idea de una manifestación pública consiste en una tranquila vigía a la luz de las velas. En cuanto a los alemanes, son demasiado ordenados para estallar con levantamientos espontáneos. Sí, se les da muy bien marchar en fila india a las órdenes de algún maniaco fascista histérico, pero no se sienten individualmente inclinados a estallar con violencia. De nuevo, esa impresión podría ser equivocada. Después de todo, fue bastante sorprendente ver a tantos británicos normalmente educados, e incluso reprimidos, amontonarse en las plazas londinenses para expresar su solidaridad con Tommy Robinson. Así que tal vez estos agitadores franceses sí se extiendan por toda la Europa occidental. Quizá ya llega: el comienzo de la resistencia de los ciudadanos de la Europa occidental contra el desastroso proyecto multicultural y globalista de las élites europeas. O tal vez es sólo un paso más que nos acerca al día del juicio final del continente. Deberemos averiguarlo a tiempo.

 

Bruce Bawer El último grito para salvar Europa”

Bruce Bawer, (Nueva York, 31 de octubre de 1956) es un ensayista, escritor y periodista estadounidense, que vive en Europa desde 1998. Colabora habitualmente en publicaciones tan relevantes como The New York Times, Newsweek, The Wall Street Journal, The Washington Post, entre otras. Es también autor de varios libros, como A Place at the Table: The Gay Individual in American Society, Prophets and Professors: Essays On the Lives and Work of Modern Poets y Stealing Jesus: How Fundamentalism Betrays Christianity.

While Europe Slept: How Radical Islam is Destroying the West from Within (2006) ha sido traducida al castellano con el título Mientras Europa duerme. De cómo el islamismo radical está destruyendo Occidente desde dentro (Gota a gota, Madrid, 2007). Fue nominado para el Premio National Book Critics Circle en 2006 en la categoría de crítica.

En 1998 Bawer se trasladó desde Nueva York a Ámsterdam, donde consideraba que se encontraría en un ambiente más liberal y favorable para él y su pareja homosexual. Huyendo del creciente fundamentalismo cristiano estadounidense, se encontró para su sorpresa con otro fundamentalismo en su opinión mucho peor: el fundamentalismo islámico que se extendía a sus ojos por Europa. Ha viajado por distintas capitales europeas, que le dieron pie a su obra sobre la crisis democrática europea, que ha denominado “momento Weimar”, haciendo una analogía de las actuales políticas europeas frente al islamismo con las políticas de apaciguamiento de los años 1930 frente al ascenso del nacionalsocialismo en Europa.

Actualmente vive en Noruega.

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TODA LA GRANDEZA DE UN INTELECTUAL GAY Y TODA LA AGUDEZA DE UN PERIODISTA, ENSAYISTA Y ESCRITOR HOMOSEXUAL ESTADOUNIDENSE QUE HA COMPRENDIDO PERFECTAMENTE QUE EUROPA ESTÁ AL BORDE DE SU DESAPARICIÓN COMO CULTURA Y PUEBLO POR CULPA DE SU ÉLITE POLÍTICA…

Bruce Bawer :Despierta Europa”

 

Bruce Bawer es un escritor y traductor norteamericano nacido en Nueva York. Vive en Europa desde hace bastantes años. Se mudó por amor, porque su pareja (Bawer es gay) es de aquí. También por la fascinación que la vieja Europa, de apariencia tan sofisticada, tan rica en historia y tan agradable para vivir, ejerce sobre tantos norteamericanos convertidos en expat, como ellos dicen (por “expatriados), más por voluntad que a la fuerza.

Cuando se vino a Europa, Bawer también andaba aburrido de algo que entonces él consideraba avasallador y peligroso: el “fundamentalismo” cristiano evangélico, al que dedicó muchas horas de trabajo y un libro, Stealing Jesus, algo así como “El robo de Jesucristo”. Bawer parecía destinado a vivir en Ámsterdam o Berlín, alguna ciudad cosmopolita que le ofreciera lo mismo que había dejado atrás en Nueva York… más el toque europeo. Acabó en un sitio bastante inverosímil. Oslo, ni más ni menos. Con una terquedad característicamente norteamericana, convirtió este reducto un poco al margen, incluso algo provinciano, que le había tocado en suerte en un observatorio ideal de la realidad europea.

Uno de los resultados de esta actitud es el libro que ahora publica en español la editorial Gota a Gota bajo el título de Mientras Europa duerme. Bawer describe aquí, con agudeza extraordinaria, cómo Europa, ese paraíso tolerante y abierto que él había soñado y en el que por fin vivía, se ha ido convirtiendo ante sus ojos en un mundo nuevo. Y sumamente desagradable. La palabra “tolerancia” es una de las claves de esta deriva; también la “paz” y el “multiculturalismo”.

Europa, efectivamente, está abdicando de la defensa de sus antiguos ideales. Ante la intolerancia, la falta de respeto por los Derechos Humanos, la brutalidad y la censura que el islamismo está consiguiendo infiltrar en sus países, los europeos han decidido inhibirse, no defender la libertad (la suya propia), recluirse en un mundo de apariencia ideal donde está mal visto, cuando no prohibido, disentir de la actitud de rendición. A Bawer, más preocupado por el destino de Europa que muchos europeos, le revuelve el estómago la perspectiva de que el Viejo Continente se convierta en un parque temático de tamaño natural… con el islam como religión y cultura dominante.

Y lo cuenta muy bien. Describe este proceso no en forma de ensayo, al modo en que lo ha podido hacer Glucksmann en Occidente contra Occidente. Construye un relato, el de su periplo personal, marcado por los jalones de ese nuevo rapto de Europa que todos llevamos marcado a sangre y fuego en nuestra memoria: el 11-S y las infames reacciones que suscitó, el asesinato de Pim Fortuyn y luego el de Theo Van Gogh, o los atentados de Madrid (que Bawer, como es lógico, interpreta únicamente en clave de terrorismo islámico, pero el ejemplo no por eso resulta menos elocuente).

En más de una ocasión, Mientras Europa duerme recuerda Mi vida, mi libertad, el segundo libro de Hirsi Ali. Un personaje en busca de una cierta forma de libertad cuenta cómo, habiendo creído descubrirla en un país europeo, llega pronto el desengaño. En los dos casos el agente exterior es el mismo: el islam y el islamismo –entre líneas, Bawer se pregunta qué distancia hay entre uno y otro–, que está protagonizando un cambio demográfico y cultural gigantesco. También es idéntica la raíz del mal. Siempre habrá fanáticos y totalitarios. La cuestión es no rendirse ante ellos. El libro de Bawer es un llamamiento a la acción, a despertarse ante la voluntaria servidumbre que muchos europeos están aceptando como si fuera irremediable o, aún más increíble, como si fuera un progreso, un avance.

Al tiempo que una descripción y un toque a rebato, Mientras Europa duerme incorpora otra dimensión. Y es la de cómo un norteamericano redescubre, en contraste con lo que está viviendo en Europa, su propio país. Bawer no deja de ser crítico con él, como lo son muchos norteamericanos –que en esto se parecen bastante a los españoles–. Pero al contemplar la siesta y la molicie de una Europa que ha optado por la rendición preventiva, el ejemplo norteamericano –su patriotismo, el dinamismo de una sociedad que se niega a depender del Estado, el empeño en integrar a los inmigrantes en una identidad orgullosa de sí misma– se torna más y más positivo.

En resumen, la perspicacia, el coraje –y el talento– de Bruce Bawer permiten a éste describir al mismo tiempo el despeñadero europeo y contrastarlo con otro lugar –¿otra cultura?– que ofrece soluciones a esa misma deriva. La paradoja, que muchos no sabrán apreciar, es que ese lugar, Estados Unidos, es la encarnación de lo que una vez fue un sueño europeo de libertad e igualdad ante la ley, hoy amenazado por el islam y el empeño suicida de quienes deberían ser los herederos del ideal primero.

Un libro valiente, complejo y claro a la vez, y además ameno como pocos. Se lee de un tirón, sin exageración de ninguna clase. No dejen de precipitarse a comprarlo, ahora mismo, en la librería más próxima. De lectura obligatoria.

¿ISLAMOFOBIA? No… no…, DISCULPE… es la guerra…

Los terroristas persas ya están en el patio trasero de Estados Unidos… Judith Bergman, Analista política experta en Derecho y Relaciones Internacionales,

advierte que el Occidente se ha dormido mientras los asesinos islámistas se han infiltrado por todas partes…

Algunos políticos ya se comportan como traidores a sus pueblos y a sus gobiernos buscando islamófobos debajo de las alfombras mientras los yihadistas asesinan en las calles a inocentes ciudadanos…

¿QUÉ ESTÁ PASANDO?

Dawa: sembrando las semillas del odio


por Judith Bergman

Mientras que Occidente está ocupado luchando contra el “discurso del odio”, la “islamofobia” y las organizaciones de supremacistas blancos, parece más que dispuesto a ignorar el cultivo del discurso de odio musulmán y las actitudes supremacistas hacia los no musulmanes.

Es un cultivo que se da sobre todo mediante el proceso de la dawa, la práctica musulmana de la divulgación islámica o el proselitismo, cuyos resultados se pudieron contemplar la semana pasada en un atentado en el centro de Nueva York. El terrorista, Sayfullo Saipov, nativo de Uzbekistán, al parecer no se radicalizó hasta que se fue a Estados Unidos. La mezquita a la que iba en Nueva Jersey estaba siendo vigilada por la Policía de Nueva York desde 2005. Un informe encargado por EEUU decía que los ciudadanos uzbekos eran “más propensos a ser radicalizados cuando emigran a trabajar al extranjero”, según el Departamento de Estado de U.S.A.

A simple vista, la dawa o la divulgación —en persona u online— parece ser una actividad misionera benigna, consistente en la conversión de los no musulmanes. A esta actividad, legal en las sociedades occidentales, se le permite actuar sin trabas por parte de los medios o el gobierno. Por lo general, la dawa genera poca atención, salvo cuando los miembros de una organización proselitista aparecen de repente en los titulares como auténticos yihadistas.

Los políticos y los medios occidentales parecen preferir ver el islam como solamente una religión, y no como un sistema político que, según los críticos, trata de imponer sus propias leyes y normas, la sharia, en el mundo.

En cambio, la disidente musulmana de origen somalí y escritora, Ayaan Hirsi Ali, sostiene en su último libro The Challenge of Dawa: Political Islam as Ideology and Movement and How to Counter It (El desafío de la dawa: el islam político como ideología y movimiento y cómo contrarrestarlo):

El término dawa se refiere a las actividades llevadas a cabo por los islamistas para ganar adeptos y enrolarlos en una campaña para imponer la ley de la sharia en todas las sociedades. La dawa no es el equivalente islámico del proselitismo religioso, aunque a menudo se disfrace como tal […]. Incluye el proselitismo, pero va más lejos que eso. En los países occidentales, la dawa tiene por objetivo convertir a los no musulmanes al islam político y generar posturas más extremistas entre los que ya son musulmanes. El objetivo último de la dawa es destruir las instituciones políticas de una sociedad libre y sustituirlas estrictamente por la sharia.

Presumiblemente, lo último que querría una sociedad son organizaciones que utilizan para su actividad política la tapadera de las prácticas religiosas, protegidas bajo los preceptos de la libertad religiosa.

En Filipinas, hace poco, los miembros de una organización dawa conocida como Yamat Tabligh (“Grupo que Propaga la Fe”) entró en el país aparentando que iba a realizar una actividad misionera, diciendo que iban a participar en la reunión anual de Yamat Tabligh allí.

En cambio, resultó que habían venido a librar la yihad junto con Isnilon Hapilon, el difunto “emir” del Estado Islámico en el Sudeste Asiático.

Yamat Tabligh ha sido descrita por la experta en el islam y periodista Innes Bowen, en su libro Medina in Birmingham, Najaf in Trent, de 2014, como “un movimiento misionero deobandi y una de las mayores organizaciones islámicas en el Reino Unido […] [que] ha ido creciendo discretamente hasta convertirse en uno de los movimientos islámicos con mayor éxito en Gran Bretaña. Un gran número de musulmanes británicos ha militado en sus filas”.

Sin embargo, Yamat Tabligh era bastante desconocida en Reino Unido, hasta que se supo que varios musulmanes británicos acusados de delitos de terrorismo habían pasado por la organización. Entre estos terroristas estaba Richard Reid, el “terrorista del zapato” y tres de los autores de los atentados de Londres el 7-J. El combatiente estadounidense enemigo, John Walker Lindh, que ayudó a los talibanes, estuvo vinculado a Yamat Tabligh; y el terrorista de San Bernardino, Syed Faruk, rezaba en San Bernardino en la mezquita Dar al Ulum al Islamiyah, descrita como “un santuario para los activistas de Yamat Tabligh”.

El movimiento, según explica otro experto en el islam, Yoginder Sikand, en su estudio de 1998 sobre Yamat Tabligh, intenta “promover un sentimiento de paranoia e incluso repugnancia hacia la sociedad no musulmana” . Citaba estas palabras de un destacado promotor británico de Yamat Tabligh:

Uno de los principales objetivos de la tabligh es rescatar a la umma [la comunidad musulmana] de la cultura y la civilización de los judíos, los cristianos y [otros] enemigos del islam para generar en ellos el mismo odio que los seres humanos tienen por la orina […] y los excrementos.

Yamat Tabligh ha sido descrita en un artículo del Middle East Quaterly titulado “Tablighi Jamaat: Jihad’s Stealthy Legion” (“Yamat Tabligh: Las legiones sigilosas de la Yihad”), como un lobo con piel de cordero:

Yamat Tabligh no es un monolito: una subsección cree que debe practicar la yihad mediante la conciencia […] mientras que un ala más radical defiende la yihad mediante la espada […]. En la práctica, todos los tabligh predican un credo que es difícilmente distinguible de la ideología yihadista radical uahabí-salafista que comparten tantos terroristas.

Sin embargo, Yamat Tabligh sigue siendo una organización legal y activa, que ha logrado una considerable influencia sobre los musulmanes de Europa, especialmente en Reino Unido y Estados Unidos. Ya en 2003, el jefe adjunto de la sección antiterrorista del FBI, Michael J. Heimbach, dijo:

“Tenemos una presencia significativa de Yamat Tabligh en Estados Unidos y hemos descubierto que Al Qaeda la utilizó para reclutar, ahora y en el pasado”. Un vídeo grabado con cámara oculta en 2011 en el instituto Darul Ulum Islamic de Birmingham (Inglaterra), vinculado a Yamat Tabligh, demostró que a los niños musulmanes se les estaba educando en la supremacía musulmana. A niños de once años se les estaba enseñando que los hindúes “no tienen intelecto” y que beben “pis de vaca”. El profesor también decía: “Vosotros no sois como los musulmanes de ahí fuera […] Todo el mal que veis en las calles […] que la gente no lleva el hiyab como corresponde, la gente que fuma […] debéis odiar eso”. A los niños también se les decía:

Tenéis que liberaros de la influencia de Satán y de la sociedad […] Los kufar [un término denigrante para los no musulmanes] han traído muchas cosas nuevas ahí fuera […] Están controlando vuestra mente […] ¿Sois parte de los que prefieren seguir su estilo de vida, el camino del kufar, o el camino del Profeta?

Tanto los servicios de inteligencia de EEUU como los holandeses parecieron en una ocasión ser conscientes del inminente peligro de las organizaciones dawa. En 2004, un informe del gobierno holandés identificaba la práctica de la dawa como una amenaza para la sociedad holandesa y concluía que la “interacción o incluso el entretejimiento de la dawa y la yihad demostraban la relación entre las diversas formas del islam radical y el fenómeno del terrorismo del islam radical”.

El estudio también distinguía entre varios tipos de dawa, tanto abierta como encubierta, y las amenazas que provenían de ella:

La dawa puede tener como objetivo intentar convencer a las comunidades musulmanas de que las comunidades no musulmanas son hostiles hacia el islam y que quieren oprimirlo o incluso destruirlo. La dawa también puede tener por objetivo tratar de convencer a las comunidades musulmanas de que los valores y normas de los no musulmanes son incompatibles con los del islam y por lo tanto se deben considerar una depravación.

En esa modalidad de dawa, se anima con frecuencia a las comunidades musulmanas a resaltar (de forma provocativa) las diferencias con otros grupos y a veces también a expresar su desprecio y su odio hacia las normas y valores y la cultura de los no musulmanes.

Parece como si los gobiernos occidentales no se hubiesen enterado —al menos oficialmente— de muchos de estos conocimientos sobre la dawa como herramienta para fomentar los sentimientos musulmanes de supremacía y odio hacia los no musulmanes. En su lugar, se dedican a obsesiones interminables y despistadas sobre la “islamofobia”. Su ignorancia debería ser motivo de preocupación.

También operan otras organizaciones dawa en Occidente. Una es la Academia de Educación e Investigación Islámica (iERA), dirigida por dos conversos, Abdur Rahim Green y Hamza Andreas Tzortis, que trabaja a nivel mundial para difundir el islam. A diferencia de Yamat Tabligh, se centra en los esfuerzos misioneros hacia los no musulmanes. Sus líderes han hecho declaraciones racistas, supremacistas y antidemocráticas como llamar, de nuevo, kufar a los no musulmanes. Green ha dicho:

que “el propósito de la yizia [el dinero o “impuesto” pagado por los no musulmanes a los musulmanes a cambio de protección] es hacer que los judíos y los cristianos sepan que son inferiores y están sometidos al islam”, y “si un musulmán se encuentra a un judío o un cristiano por la calle, debería apartarlo de un empujón”. También ha dicho que el “problema inmediato” para los musulmanes de Gran Bretaña es estar rodeados de kufar, y que la única justificación para que los musulmanes sigan en Reino Unido es “convocar a los kufar al islam”.

Tzortis ha dicho que “habría que matar” a los apóstatas que “combaten desde el interior de la comunidad […]” y que “nosotros, como musulmanes, rechazamos la idea de la libertad de expresión e incluso la idea de libertad”. También habló a favor del matrimonio infantil. Admite que fue miembro de Hizb ut Tahrir, una organización islamista radical, pero la abandonó por “motivos escolásticos y filosóficos”.

En una declaración en la web de iERA, Tzortis y Green intentan distanciarse de algunas declaraciones (no especificadas) del pasado escribiendo:

“algunas de las anacrónicas declaraciones atribuidas a miembros de iERA han sido aclaradas o se ha realizado una retractación pública al respecto, y nunca se hicieron en campus universitarios”.

Es evidente que iERA goza de un amplia plataforma en los campus de Reino Unido. Según un informe sobre los actos extremistas que tuvieron lugar en los campus de Reino Unido en el año académico 2016-2017, iERA se encontraba detrás de 34 de los 112 actos que tuvieron lugar ese año.

A diferencia de los grupos de extrema derecha y marginales recientemente prohibidos por la secretaria de Interior británica, Amber Rudd —el mero apoyo a dichos grupos es castigable con hasta diez años de prisión—, iERA es libre de llevar a cabo sin trabas su actividad dawa y lo hace a un ritmo increíble. Según la página de Facebook de la organización, en octubre de 2017, iERA o sus representantes realizaron actividades dawa en Canadá, Hong Kong, Países Bajos y Estados Unidos. iERA también formó a 15 líderes dawa de todo el mundo —desde Islandia y Polonia a Honduras y Finlandia— en un reciente programa dawa online.

En Estados Unidos, iERA coopera con la Sociedad de Musulmanes Americanos (MAS) y con el Círculo Islámico de América del Norte (ICNA), según la web de iERA. ICNA, una destacada organización musulmana en EEUU, participa activamente en la dawa, y en 2015 organizó el “Dia Mundial de la Dawa” que hacía alusión al curso de formación de Tzortis.

Según el MANUAL PARA MIEMBROS 2013 (para miembros femeninos) de ICNA, la organización se considera un movimiento islámico que es:

un esfuerzo organizado y colectivo para establecer el islam en su forma completa y en todos los aspectos de la vida. Su objetivo último es complacer a nuestro Creador Alá y triunfar en el más allá mediante la lucha por el Iqamat ad Deen (EL ESTABLECIMIENTO DEL Islam EN SU TOTALIDAD) .Los movimientos islámicos están activos en varias partes del mundo para lograr los mismos objetivos.

El objetivo último de establecer un estado islámico en Estados Unidos no puede ser más claro. La pretensión de cuidar la “diversidad” y la “inclusión” que ICNA exhibe en su WEB pública no puede caracterizarse como nada más que un intento de disimular, ya que el objetivo declarado es “crear un lugar para el islam en Estados Unidos”. ICNA ya tiene un lugar en Estados Unidos, y presumiblemente quiere expandir ese lugar hasta que ya no quede nada más.

El Manual para Miembros 2013 explica que el trabajo de ICNA se desarrolla por “etapas”. Una de las etapas es la dawa, o la “divulgación efectiva”.

A los que aceptan la verdad del islam se les proporciona la literatura islámica adecuada y se les da la oportunidad de convertirse en musulmanes. Se les hace formar parte de la umma islámica como hermanos y hermanas.

El Manual para Miembros pasa a describir cómo era ya en la década de 1970:

ICNA creó sus propios foros para la labor de la dawa a nivel local, regional y nacional. Creó instituciones vitales a nivel nacional para apoyar las actividades de la dawa […]. Reconociendo otros movimientos orientados a los grupos en esta tierra, ICNA sigue coordinando y combinando sus esfuerzos con ellos.

De hecho, ICNA tiene un proyecto separado llamado “Proyecto Dawa Porqué Islam”, que:

tiene por objetivo organizar la labor de la dawa en América del Norte de manera profesional y eficaz. Algunos hitos del proyecto son Llamadas Gratuitas para No Musulmanes, Distribución de Literatura Islámica […] la Dawa en los Medios, la Dawa en las Cárceles, el Apoyo a la Dawa en los Campus, Folletos de la Dawa Online, y Dawa a través del Email”.

Expertos como Steven Emerson, fundador y director ejecutivo de The Investigative Report on Terrorism, consideran que ICNA está vinculada a los Hermanos Musulmanes. Su líder espiritual, Yusuf Al Qaradawi, ha predicado que Occidente será conquistado por el islam, no mediante la espada, sino de la dawa.

Si los líderes occidentales son incapaces de desentrañar el peligro que representan organizaciones como Yamat Tabligh, iERA e ICNA y, según los críticos, otras como CAIR e ISNA —no digamos ya de hacer algo al respecto, en vez de obsesionarse interminablemente con la “islamofobia”— Qaradawi podría acabar teniendo razón.

Gentileza de :  GATESTONE INSTITUTE-  New York

 

 

 

DONALD TRUMP “REACCIONA” EN ORIENTE MEDIO… ISRAEL, TAMBIÉN…

OCCIDENTE ADVIERTE:

LA GUERRA DEL WAHABISMO CONTRA EL CREDO CHIÍ EN TODO EL MUNDO MUSULMÁN HA DADO COMO RESULTADO UN PELIGROSO “HIBRIDO” PROPAGANDÍSTICO DE GUERRA MAHOMETANO QUE LA HERMANDAD MUSULMANA APROVECHA CON ÉXITO PARA INCENDIAR TODO EL ORIENTE MEDIO”

HEMOS DESCUIDADO LA INFORMACIÓN EN TIEMPO DE GUERRA Y TENEMOS QUE SEÑALAR AL TERRORISMO ISLAMISTA COMO EL ENEMIGO A BATIR… UN ENEMIGO AL QUE HAY QUE APLASTAR”

Israel lo tiene muy claro

Devolver un golpe tan demoledor que haga pensar a los fanáticos asesinos mahometanos, antes de arriesgarse a perder la vida, la hacienda, el tesoro y la nación islámica, que el paraíso prometido por los poderosos ulemas no es más que un criminal engaño para que los ayatollah vivan como reyes en esta vida…”

Estas son las palabras con las que se expresan los hawks del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Un buen lector de geopolítica debería saber que atribuir a Donald Trump todos los exabruptos, palabrotas y baladronadas de la política estadounidense, es desconocer profundamente la historia de la filosofía política y de los grandes logros éticos y morales que hoy día forman parte de la caja de herramientas que utilizan, por ejemplo, el Secretario de Estado Mike Pompeo o el no menos brillante Secretario de Defensa, el general James Mattis.

La guerra, tal como seguía planteándola el Pentágono durante la primera década de este siglo XXI, es demasiado costosa en cientos de miles de millones de dólares; se paga un alto precio en bajas de personal y produce un efecto adverso irreparable en el plano político doméstico.

Se decía en el Departamento de Defensa U.S.A. -inaugurando el nuevo siglo americano- que eso es una realidad matemática incontestable en el lenguaje abstracto de los números y en la realpolitik que establece el arte de la guerra…

Se entiende ahora perfectamente que, desde hace 8 años, justo cuando aparece la “primavera árabe”, el Departamento de Defensa haya puesto el dinero adecuado para apoyar las revueltas contra los dictadores mahometanos y (calculadora en mano) haya exigido a los socios y aliados una colaboración económicamente más importante.

Porque si bien era cierto que los adelantos tecnológicos en el hardware militar, y casi la ausencia de una masiva puesta de botas sobre el terreno de las operaciones militares, salvaba vidas estadounidenses, la ocupación necesaria de territorio, algunas veces, se encargaba mediante estadística de que el “ahorro” en vidas americanas quedara reflejado como un tremendo error de cálculo…

Sobre todo cuando la mayoría de las “primaveras” o revoluciones de colores, también sirvieron a los asesinos de la Yihad para hacerse con el poder en las violentas tierras del Islam… La insurgencia terrorista y la continuidad asimétrica de los combates carecían de límites morales obligando a Washington a reescribir sobre un conflicto sin fin y sobre un negocio ruinoso de carácter interminable…

El caso es que un conflicto militar vale muchos millones de dólares. Desde hace unos 70 años, es algo que solo podía permitirse una superpotencia como Estados Unidos… Entiéndase que una guerra no se puede llamar a las actividades terroristas de Teherán para conseguir la hegemonía regional en Oriente Medio. Eso es otra cosa. Otro subterfugio…

Pero implantar el terror para convertirse en líder indiscutible del Islam, cuesta cientos de miles de millones de dólares, algo que sí puede permitirse cualquier país productor de petroleo. Hay que dejar claro que esto no parece una guerra es un ejercicio de poder que permitirá a los ayatollah de Irán, atacar a los Estados Unidos y a sus aliados en la región.

Cuesta demasiado la guerra, siempre fue así… Pero en la era del espectáculo, donde la producción de narrativa se hace indispensable y paralela como arma para justificar la necesaria acción militar, el coste es muchísimo mayor.

Tras la inútil y estrambótica parafernalia geopolítica posmoderna de “no injerencia”, la brújula geográfica comienza a señalar algo más que los cuatro puntos cardinales… De hecho, el saqueo por los militares de las plazas conquistadas, a través de la historia, no era un asunto propio de la chusma ni de la soldadesca indisciplinada sino la fórmula idónea de los gobernantes para dar un estímulo y “premiar” económicamente a unas tropas mal pagadas y -en el mayor de los casos- reclutadas a la fuerza.

Para todas las demás actuaciones de “barbarie” contra la población civil, sea adrede o por el llamado efecto colateral, se miraba para otro lado… Sin embargo, en una guerra que se precie del siglo XXI, se cuidan algunos detalles humanitarios para intentar no caer demasiado bajo…

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IDIOTAS E IGNORANTES DE LA POLÍTICA DESTRUIRÁN EUROPA

Élite frívola e ignorante que destruye Europa…

El verdadero calentamiento global ocurrirá cuando la Unión Europea sea pasto de las llamas revolucionarias; y de sus cenizas no vuelva a salir, nunca más, ningún ave fénix…” La cita es mía.

El gran teatro de la temperatura mundial y del aire acondicionado constituye, hoy en día, la producción espectacular básica de miedos y amenazas para alienar a la sociedad y convertirla en un aterrorizado rebaño consumista de ideas aberrantes, alimentos envenenados, libros adulterados, escuelas pervertidas y delirios sexuales en nombre de una supuesta expansión económica que, en realidad, no es otra cosa que alienar hasta la saciedad para destruir la capacidad de crítica de un ser humano. Claro que la cita es mía… ¿Pasa algo?

Algunos como el presidente francés Emmanuel Macron o como la canciller alemana Angela Merkel, son el más claro ejemplo histórico de lo que es genuinamente un establishment de ignorantes y engreídos empeñados en colocar el centro de la vida política europea en su ombligo… Endiosados hasta la aberración por sus promotores socioeconómicos, han entrado en delirio y no se van a detener hasta que destruyan la Unión Europea por completo.

Siempre es igual, pero como no se cansa de decir el presidente estadounidense, Donald Trump, en estos tiempos que corren, son precisamente los amanerados intersexuales posmodernos los que manifiestan su “debilidad pública” en su versión más genuina. Un ejemplo como el impresentable payaso canadiense Justin Trudeau como premier en el gobierno de Ottawa, tiene hermanos mellizos en la Unión Europea. Para nuestra desgracia…

El odiado y vilipendiado, Emmanuel Macron, no tiene precedentes en la historia de Francia… Además de embustero, inútil, fantasioso, vano, presuntuoso y majadero perverso, no puede ser otra que un puñetero imbécil responsable de una revuelta social que puede traspasar las fronteras de Francia e incendiar toda la Unión Europea.

En lo que concierne a sus continuas y notables mentiras políticas que anuncian prodigios de temperatura global y ecología “divina”, debería saber este político de pacotilla que sus chorradas absurdas sobre los combustibles le dejan con el culo al aire desde el año 1730 en el que los británicos publicaron, en tratados de gobernanza, que “la falsedad de los discursos destinados a la ciudadanía debe tener un tamaño razonable y nunca más grande que una ballena”… para que sea medianamente creíble…

Y este idiota sometido a la moda del encaje de París, como “enchufado” en la élite, lo hará con el agravante de que con esa verborrea, de tonto amanerado y circense que pretende infundir miedo entre los franceses que pasan hambre, vacuo discurso amenazante, impropio de los que sirven en un gobierno democrático, lo único que se consigue es rociar con combustible las barricadas para incendiar Francia.

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NO ES BUENO MENOSPRECIAR A VLADIMIR PUTIN .-by Alfonso M. Becker

No siempre se puede disimular en la guerra…

El engaño debe mantener su proporción frente a la verdad, ante las circunstancias, y respecto a los fines pretendidos” Jean Jacques Courtine

Quizás lo más importante que el presidente ruso, Vladímir Putin, haya aprendido en sus años de espía soviético es que la base dialéctica de la mentira tiene un plano espiritual de disimulo que determina el efecto político. Este grandioso personaje que ha dado Rusia para la política mundial, solo merece elogios incluso si fuese el más peligroso de los enemigos.

Las “jugadas” de Vladimir Putin en Ucrania quedarán en los libros de geopolítica para que los futuros servidores en la política exterior de sus países respectivos aprendan que las arquitecturas de seguridad en la Unión Europea no podrán construirse nunca sin que Moscú dé su visto bueno…

Ocultar a los ciudadanos rusos la verdad no es para el “gran jefe” del Kremlin una bellaquería como podría serlo para esa fuente de cinismo que subyace en el Democratic Party estadounidense, haciéndose pasar sus ilustres dirigentes y sus fanáticos militantes por “izquierda” política cuando todo el mundo sabe que fueron ellos, hace 200 años, los que acuñaron el lacónico aforismo de que “es conveniente ocultar la verdad al pueblo americano por su propio bien”…

Es verdad que para resolver esa incógnita política de hoy, que hace 3500 años era una simpleza de duda para los griegos de la Edad Oscura, hemos tenido que pasar por el padre de la Ciencia Política moderna, Niccolo Machiavelli, en el Renacimiento, y quinientos años después por los más grandes de la Filosofía Política norteamericana como el inolvidable profesor de la Universidad de Chicago, Leo Strauss David.

No extendiéndome mucho, debe conocer el lector que el pueblo no tiene derecho a conocer la verdad porque su naturaleza (la de la chusma) es mentir, amotinarse, robar en los supermercados, alterar el orden público, prenderle fuego a la ciudad y violar a las monjas de clausura por el morbo que despierta el ir desnudando a la religiosa y apartando las reliquias sagradas antes de meterle mano…

Todo lo que a usted le parece un sinsentido en la actuación de las masas como matar banqueros o asesinar a todos los abogados y millonarios del planeta, no son más que problemas gnoseológicos y epistemológicos para Ernst Cassirer, filósofo sueco de origen prusiano, en el sentido del idealismo crítico cuando estudias a la chusma y su forma primitiva y animal de discernir sobre su penosa existencia o sobre cualquier cosa de este mundo.

Desde el colapso del mundo micénico (1200 a. C.) ya se intuía -según el estadista del renacimiento italiano, Giovanni Botero- que el fin justifica los medios, pese a quien pese, y guste o no guste si el resultado es salvar a la república…

La perfecta rentabilidad de un método infalible…

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