LA DESTRUCCIÓN DE UNA EUROPA QUE NO DEFIENDE A SUS MUJERES…

ASESINOS DEL ISLAM Y VIOLADORES MAHOMETANOS DE MUJERES Y NIÑAS EUROPEAS, CAMPAN A SUS ANCHAS…

Una niña de quince años, violada dos veces en Birmingham por musulmanes asiáticos

El segundo ataque es obra de un hombre al que pidió ayuda

Una niña de quince años, cuya identidad se preserva, fue violada dos veces en Birmingham entre las siete de la tarde del pasado martes y las dos de la madrugada del miércoles. Los sospechosos son dos musulmanes, hombres de apariencia asiática, al segundo de los cuales había pedido ayuda.

La menor llegó a la estación ferroviaria de Witton en compañía de una amiga. Allí se le acercó un hombre en el andén y se alejó con él a una zona apartada, donde la violó. La niña pidió posteriormente ayuda a los coches que pasaban por una carretera cercana. Un vehículo se detuvo y el conductor al que pedía auxilio volvió a agredirla sexualmente.

La policía repasa las imágenes de las cámaras callejeras de CCTV y demanda la colaboración de posibles testigos. La niña está siendo apoyada por agentes especializados.El primer atacante ha sido descrito como un joven asiático en la primera veintena, de piel clara y ojos marrones, delgado, ataviado con un chándal y playeras negras. El segundo es otro musulmán asiático, en la treintena y más corpulento.

En los últimos años, en la zona de Inglaterra donde se ha producido la agresión se registraron casos sistemáticos de agresiones sexuales a menores por parte de clanes de varones asiáticos, principalmente paquistaníes de credo musulmán. Muchas de esas atrocidades se taparon en nombre de la corrección política y algunas trabajadoras sociales que denunciaron la situación de las niñas, blancas de clase baja, llegaron a ser apartadas de sus puestos en consistorios de gobierno laborista.

Plubicado en ABC 30 julio 2017

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El segundo ataque es obra del facineroso mahometano al que la niña pidió auxilio

El espanto de la niña inglesa violada dos veces seguidas por paquistaníes

La cría de 15 años, pidió tras la primera violación ayuda a los coches que pasaban por una carretera cercana

Una niña de quince años, cuya identidad se preserva, fue violada dos veces en Birmingham entre las siete de la tarde del pasado martes y las dos de la madrugada del miércoles 26 de julio de 2017.

Los autores de la atrocidad son dos hombres de apariencia asiática, al segundo de los cuales había pedido ayuda la menor.

La niña llegó a la estación ferroviaria de Witton en compañía de una amiga. Allí se le acercó un hombre en el andén y se alejó con él a una zona apartada, donde la violó.

La niña pidió posteriormente ayuda a los coches que pasaban por una carretera cercana. Un vehículo se detuvo y el conductor al que pedía auxilio volvió a agredirla sexualmente.

Como cuenta Luies Ventoso ‘ABC’ este 28 de julio, la policía repasa las imágenes de las cámaras callejeras de CCTV y demanda la colaboración de posibles testigos. La niña está siendo apoyada por agentes especializados.

El primer atacante ha sido descrito como un joven asiático en la primera veintena, de piel clara y ojos marrones, delgado, ataviado con un chándal y playeras negras. El segundo es otro asiático, en la treintena y más corpulento.

En los últimos años, en la zona de Inglaterra donde se ha producido la agresión se registraron casos sistemáticos de agresiones sexuales a menores por parte de clanes de varones asiáticos, principalmente paquistaníes de credo musulmán.

Muchas de esas atrocidades se taparon en nombre de la corrección política y algunas trabajadoras sociales que denunciaron la situación de las niñas, blancas de clase baja, llegaron a ser apartadas de sus puestos en consistorios de gobierno laborista.

Alemania: Los delitos sexuales cometidos por migrantes musulmanes se duplican en un año

por Soeren Kern

Dos policías alemanes han sido apartados de sus puestos después de no haber atendido urgentemente a una mujer violada por un migrante en Bonn.

La desatención de la policía ha acrecentado la percepción de que las autoridades alemanas no se están tomando en serio una oleada de violaciones en la que miles de mujeres y niños alemanes han sufrido agresiones sexuales desde que la canciller Angela Merkel dejó entrar a alrededor de dos millones de migrantes de África, Asia y Oriente Medio.

El incidente se produjo poco después de la medianoche del 2 de abril, cuando una mujer de 23 años fue violada en un campamento de la reserva natural de Siegaue. Cuando el novio de la chica, de 26 años, presa del pánico, llamó al número de emergencias para pedir ayuda, una agente cogió el teléfono. El hombre dijo: “A mi novia la está violando un hombre negro. Lleva un machete”. La policía respondió: “¿Estás de coña?” (“Sie wollen mich nicht verarschen, oder?“). El hombre respondió: “No, no”. La policía dijo: “Hum”. Tras unos momentos de silencio, le aseguró que enviaría un coche de la policía a investigar. Después la policía dijo: “Gracias, adiós”, y colgó abruptamente el teléfono.

Unos minutos después, el novio volvió a llamar al número de emergencias de la policía y otro agente cogió el teléfono. El hombre dijo: “Hola, acabo de hablar con su compañera”. El agente replicó: “¿De qué se trata?” El hombre: “Se trata de que están violando a mi novia”. El agente: “Esto es en Siegaue, ¿verdad?”. El hombre: “Exacto”. El agente le dijo entonces al hombre que llamara a la policía en Siegburg, una localidad al norte de Bonn. “Ellos pueden coordinar esto mejor”, dijo el agente antes de colgar.

La policía llegó finalmente al lugar de los hechos unos veinte minutos tarde. Frank Piontek, portavoz de la comisaría de la policía de Bonn, defendió al principio la conducta de la policía: “Aunque la policía hubiese manejado esto de otra forma, no se podría haber hecho nada para detener la violación”. Frente a la corriente de indignación pública, sin embargo, la policía de Bonn anunció el 31 de mayo —dos meses después de la violación— que los dos agentes implicados en el caso no podrían “nunca jamás” volver a trabajar en el centro de control de emergencias de la policía.

Mientras, seis días después de la violación, la policía arrestó a un sospechoso, un migrante de Ghana de 31 años llamado Eric Kwame Andam X., a partir de pruebas de ADN. Eric X. era bien conocido por la policía alemana: había sido detenido cinco veces por distintos delitos, pero nunca fue acusado y lo dejaron siempre libre. Luego se supo que había huido de Ghana en 2016, después de asesinar a su cuñado.

Tras abandonar Ghana, Eric X., cuyo padre era uno de los principales productores de cacao del país, viajó a Libia. Desde allí cruzó el mar Mediterráneo hasta llegar a Italia, donde solicitó el asilo y pasó nueve meses en un centro para refugiados.

A principios de 2017, Eric X. cogió un tren en Roma; llegó a Alemania el 10 de febrero de 2017 y allí solicitó asilo. Un mes después, las autoridades alemanas rechazaron su solicitud. Eric X. debería haber sido deportado el 17 de marzo —dos semanas antes de la violación en Bonn—, pero un abogado de inmigración presentó una petición en su nombre para apelar la resolución del asilo, aunque las leyes de la UE estipulan claramente que Eric X. sólo podía pedir asilo en un único país de la UE, en su caso, Italia. Los jueces de allí no pudieron fallar sobre la apelación en su plazo, por la sobrecarga de casos similares.

El caso de Eric X. y su víctima de violación de 23 años ha revelado, una vez más, el fracaso sistémico de las autoridades alemanas para mantener la ley y el orden y la seguridad de la población: no aseguran las fronteras, no se veta la entrada de inmigrantes, no se procesa y encarcela a criminales, no se deporta a solicitantes de asilo rechazados y la policía no se toma en serio la crisis de violaciones cometidas por migrantes en que está sumida Alemania.

Un informe anualKriminalität im Kontext von Zuwanderung—, publicado por la Oficina Federal de Investigación Criminal (Bundeskriminalamt, BKA) el 27 de abril reveló un aumento de casi el 500% en los delitos sexuales (definidos como agresiones sexuales, violaciones y abuso sexual de menores) cometidos por migrantes durante los últimos cuatro años.

El informe revelaba que los migrantes (Zuwanderer, definidos como solicitantes de asilo, refugiados e inmigrantes ilegales) cometieron 3.404 delitos sexuales en 2016, alrededor de nueve al día. Esto era un aumento del 102% frente a 2015, cuando los migrantes cometieron 1.683 delitos sexuales, alrededor de cinco al día. En comparación, los migrantes cometieron 949 delitos sexuales en 2014, aproximadamente tres al día, y 599 delitos sexuales en 2013, cerca de dos al día.

Según el informe, los principales agresores en 2016 eran de: Siria (un 318,7% más respecto a 2015), Afganistán (+259,3%), Irak (+222,7%), Pakistán (+70,3%), Irán (+329,7%), Argelia (+100%) y Marruecos (+115,7%).

El problema en Alemania de los delitos cometidos por migrantes lo está exacerbado su benevolente sistema legal, en el que los agresores reciben sentencias relativamente blandas, incluso por delitos graves. En muchos casos, los individuos arrestados por delitos sexuales son puestos en libertad tras ser interrogados por la policía. Esta práctica permite a los sospechosos de delitos seguir perpetrándolos con la práctica inmunidad.

En Hamburgo, por ejemplo, un solicitante de asilo de 29 años y origen afgano agredió sexualmente a una joven de 15 años cuando ésta dormía en una habitación de un hospital de la zona. El afgano había sido admitido en la sala de urgencias del hospital por su avanzado estado de intoxicación etílica. El afgano, al que nadie atendía, acabó metiéndose en la habitación de una mujer de 29 años que logró que la dejara en paz. Después entró en la habitación de la chica de 15 años y realizó actos sexuales sobre ella. Fue detenido y puesto en libertad. La policía dijo que no había suficiente base para presentar cargos.

También en Hamburgo, un tribunal dictaminó el 8 de junio que Alí D., un migrante iraquí de 29 años que violó a una chica de 13 en la estación de metro de Jungfernstieg, no podía ser culpable de la acusación de abuso sexual de menores (Sexueller Missbrauch von Kindern) porque no podía saber que la chica tenía menos de 14 años. Descartada la acusación de abuso sexual de una menor, Alí D. se enfrenta a una sola acusación por violación que, en este caso, conlleva una sentencia máxima de cuatro años de cárcel. El tribunal fue indulgente porque Alí D. —que huyó a Hungría tras la agresión y fue extraditado a Alemania el 2 de marzo— confesó la violación de la chica. El tribunal dijo también que Alí D. tenía la “responsabilidad disminuida” (verminderte Schuldfähigkeit) porque estaba borracho cuando violó a su víctima.

El mismo tribunal había impuesto anteriormente condenas suspendidas a un grupo de adolescentes serbios que habían violado colectivamente a una chica de 14 años y la dejaron abandonada, creyéndola muerta, a varios grados bajo cero. En su momento, el juez dijo que, aunque “las penas podrían parecer suaves al público”, los adolescentes habían confesado todos, parecían arrepentidos y ya no representaban un peligro para la sociedad.

La sentencia, que efectivamente permitía a los violadores salir en libertad, provocó un raro arrebato de indignación pública por el problema de los delitos sexuales a manos de migrantes en Alemania. Una petición en internet que pide que los adolescentes pasaran una temporada en la cárcel ha recabado más de 100.000 firmas, y los fiscales dijeron que apelarían el veredicto. El tribunal, sin embargo, todavía no ha accedido a volver a juzgar el caso.

En Berlín, un tribunal absolvió a un turco de 23 años del delito de violación porque su víctima no pudo demostrar que fue sin su consentimiento. El tribunal escuchó el testimonio de cómo el hombre empujó la cabeza de la víctima entre las barras del cabecero de una cama y la violó repetidas veces durante un lapso de más de cuatro horas. La mujer gritaba para que parase, y se resistía arañando al acusado en la espalda, pero en un determinado momento dejó de resistirse. El tribunal preguntó: “¿Es posible que el acusado pensase que usted estaba de acuerdo?” El tribunal dijo que no podía determinar si, desde la perspectiva de la cultura turca, lo que ella pensaba que era una violación podría haber sido simplemente sexo salvaje.

En la vecina Austria, el Tribunal Supremo redujo la sentencia de Amir A., migrante de 21 años iraquí, de siete años a cuatro por violar a un chico de diez años en una piscina pública en Viena. Durante su juicio inicial, Amir A. confesó haber violado al niño. Dijo que fue una “urgencia sexual” porque no había tenido relaciones en cuatro meses. Su abogado defensor convenció al Tribunal Supremo de que la sentencia de siete años era “draconiana” y “excesiva”. Contando el tiempo que ya ha cumplido, Amir A. saldrá pronto en libertad.

Entretanto, si las encuestas de opinión dan alguna indicación, no parece que la canciller Merkel deba temer un precio político por su papel en la crisis migratoria. De hecho, es tan popular ahora como lo era antes de que estallara la crisis en agosto de 2015.

Una encuesta de ARD-Deutschlandtrend publicada el 8 de junio reveló que el 64% de los alemanes están “satisfechos” o “muy satisfechos” con Merkel. Si la canciller alemana fuese elegida directamente, el 53% (un 4% más respecto al mes anterior) elegiría a Merkel, mientras que un 29% optaría por su oponente socialdemócrata, Martin Schulz (un 7% menos respecto al mes anterior).

En septiembre de 2016, la encuesta de ARD-Deutschlandtrend reveló que el ratio de popularidad de Merkel se hundió hasta el 45%, el porcentaje más bajo en cinco años, y un descenso del 67% respecto al año anterior. En ese momento, más de la mitad (51%) de los encuestados dijo que “no sería bueno” que Merkel se presentara a otra legislatura en 2017.

Las encuestas parecen presentar dos factores a favor de Merkel: la falta de un rival suficientemente fuerte para desafiarla, y que los votantes podrían pensar que ella es la candidata menos mala para dirigir el país.

Soeren Kern es analista de política europea para el Instituto Gatestone en Nueva York. Síguelo en Facebook y en Twitter.

Agresiones sexuales y violaciones cometidas por migrantes en Alemania, mayo de 2017

Un migrante sirio de 25 años violó a una mujer de 24 años en Magdeburgo. Un hombre de “piel oscura” (dunkle Hautfarbe) agredió sexualmente a una chica de 17 años cuando ésta iba corriendo en Hockenheim. Dos hombres de “piel oscura” (dunkler Teint) agredieron sexualmente a una mujer de 21 años en Coburgo. Un migrante de 18 años de Túnez agredió sexualmente a varias mujeres, incluida una agente de policía, en la estación de trenes de Friburgo. Fue detenido y puesto en libertad.

Un taxista turco violó a una mujer de 23 años en Wiesbaden. Tres “hombres de aspecto árabe del sur” (südländischem bzw. arabischem Aussehen) agredieron sexualmente a una mujer de 21 años en Pforzheim. Un migrante de 19 años de Nigeria intentó violar a una mujer de 22 años en Múnich. Tres hombres “de aspecto árabe” (arabisches Aussehen) agredieron sexualmente a una mujer de 21 años en Pforzheim. Un hombre de “aspecto del sur” (südländischer Typ) agredió sexualmente a varias mujeres en Chemnitz.

Un hombre de “piel oscura” (dunklerer Teint) intentó abusar de una niña de 11 años en Bielefeld. Un “hombre de aspecto extranjero con la piel de color marrón oscuro” (ausländischem Aussehen mit bräunlicher Hautfarbe) agredió sexualmente a una chica de 16 años en un tren en Marburgo. Un hombre “del sur” (südländischer Typ) fue arrestado por agredir sexualmente a varias mujeres de edades entre los 20 y los 50 años en Bonn. Un hombre con “la piel oscura” (dunkle Haut) se exhibió ante una mujer de 20 años en Herten. Un hombre con “aspecto del sur” (südländisches Erscheinungsbild) agredió sexualmente a una chica de 17 años en Kaltenkirchen.

Un afgano de 17 años violó a una chica de 17 años en Calden. Un hombre con “acento posiblemente acento” agredió sexualmente a una joven de 15 años en Kierspe. Dos hombres “de piel oscura” (dunkle Hautfarbe) intentaron raptar a una niña de siete años en Kiel. Dos hombres que hablaban alemán con acento de Europa del Este intentaron violar a una mujer de 45 años en Papenburgo.

Un “refugiado” de 19 años violó a una chica de 16 en Minden. El sospechoso era conocido por la policía por diversos delitos previos. Un hombre de “piel oscura” (dunkler Teint) agredió sexualmente a una mujer de 20 años que corría en Kleve. Un hombre “con aspecto del sur” (südländische Erscheinung) agredió sexualmente a una mujer en Núremberg. Un migrante de 28 años de Somalia agredió sexualmente a una mujer en Giessen. Ella se defendió con un espray de pimienta; él fue arrestado en el lugar de los hechos.

Un grupo de solicitantes de asilo afganos y somalíes violaron colectivamente a una chica de 15 años en Tulln (Austria). Los agresores fueron identificados después de ordenar que los 59 hombres de un centro de acogida proporcionaran muestras de ADN.

Dos hombres que “hablaban un alemán deficiente” agredieron sexualmente a una mujer de 20 años en Múnich. Varios migrantes agredieron sexualmente a una mujer de 21 años en Augsburgo. Un hombre no identificado agredió sexualmente a una niña de 10 años en Stuttgart-Zuffenhausen. Un hombre no identificado agredió sexualmente a varias adolescentes en Kierspe. Un hombre de “Europa del Este” intentó violar a una mujer de 45 años en Papenburgo. En el momento del ataque, la mujer estaba paseando a su perro, un pastor alemán, que se lanzó a morder al hombre y le hizo salir corriendo.

Un migrante de 26 años de origen eritreo violó a una menor cerca de la estación de tren de Hennef. Cuatro hombres “de piel oscura” (dunkelhäutigen Männern) agredieron sexualmente a una mujer de 24 años en Giessen. Tres hombres “de piel oscura” (dunkelhäutiger Mann) agredieron sexualmente a cuatro mujeres en el centro de Stuttgart. Dos turcos, de 19 y 31 años respectivamente, violaron a una chica de 13 años en Wismar. Los hombres se habían insinuado a la joven, que estaba sola en casa en el momento del ataque, a través de internet.

Dos “africanos” (schwarzafrikanischer Typ) soltaron a un perro contra una mujer de 21 años y la agredieron sexualmente en una estación de tren en Múnich. Un migrante de 36 años de Bulgaria agredió sexualmente a una mujer de 21 años en Kassel. Un hombre “con aspecto del sur” (südländisches Aussehen) agredió sexualmente a una mujer de 17 años en la estación de tren de Ulm.

Un hombre “con aspecto de Europa del sur” (südosteuropäisches Aussehen) agredió sexualmente a una mujer en Núremberg. Un hombre “de piel oscura” (südländischer/dunkler Hauttyp) agredió sexualmente a una mujer de 26 años en Essen. Un sirio de 22 años violó a su exnovia en presencia de sus dos hijos pequeños en Barsinghausen. Un hombre “de piel oscura” (dunklen Teint) agredió sexualmente a punta de cuchillo a una mujer de 24 años en Giessen. Un “hombre del sur” (südländischer Typ) agredió sexualmente a una mujer de 22 años cuando ésta estaba corriendo en Augsburgo. Un hombre “con un fuerte acento de Europa del Este” (starkem osteuropäischen Akzent) intentó raptar a una mujer de 21 años en Herden.

Un marroquí de 19 años agredió sexualmente a dos mujeres en Stuttgart. Un hombre “con aspecto del sur” (südländisches Aussehen) agredió sexualmente a una chica de 13 años en Lörrach. Un migrante de 21 años de Libia agredió sexualmente a una mujer de 20 años cuando se encontraba en el baño de un restaurante de Plauen. Un hombre “de piel oscura” (dunkelhäutigen Mann) agredió sexualmente a una mujer de 30 años en Freilassing.

Tres solicitantes de asilo fueron arrestados por agredir sexualmente a varias mujeres en un festival al aire libre en Darmstadt. Un hombre “con aspecto del sur” (südländisches Erscheinungsbild) se exhibió a una corredora en un parque de Oberhausen. Un hombre no identificado se exhibió a una mujer en Bremen.

Un hombre “de habla árabe” agredió sexualmente a una chica de 14 años que iba montada en su bicicleta en Elmshorn. Un migrante de 24 años de Guinea agredió sexualmente a una mujer de 32 años en un carril para bicicletas en Olpe. Un hombre “de piel oscura” manoseó a una mujer en un festival al aire libre en Nürtingen. Cuando ella le dio una bofetada, el sospechoso, que sigue suelto, le rompió a la mujer una jarra de cerveza en la cara.

Un solicitante de asilo de 27 años fue arrestado por violar a una mujer de 37 años en Hamburgo-Sülldorf. Un hombre de 40 años de la India agredió sexualmente a una mujer de 52 años en un tren en Chemnitz. Un hombre “con aspecto africano” (Erscheinungsbild her afrikanischer Abstammung) agredió sexualmente a una mujer de 34 años en la estación de tren de Ottbergen. Tres hombres “de aspecto del sur” (südländisches Erscheinungsbild) agredieron sexualmente a dos mujeres en Winsen.

Casos judiciales relacionados con migrantes acusados de delitos sexuales, mayo de 2017

10 de mayo. Un somalí de 18 años fue sentenciado a pasar siete años y medio en un hospital psiquiátrico por agredir sexualmente a dos ancianos y asesinar a una mujer de 87 años en una residencia de Neuenhaus. El somalí había entrado en la residencia por la noche a través de una puerta que no estaba cerrada con llave. Realizó actos sexuales encima de un anciano que estaba dormido. Después entró en la habitación adyacente y realizó actos sexuales sobre otro anciano que dormía. Cuando la mujer del hombre se despertó y sorprendió al somalí en el acto, el somalí la golpeó con tanta fuerza que ésta murió instantes después.

11 de mayo. En Landshut, un solicitante de asilo de 37 años de Uganda fue sentenciado a cuatro años de cárcel por violar a una mujer de 29 años. La mujer iba en su bicicleta cuando el hombre la paró, le arrancó la ropa y la amenazó con una pistola si ella se resistía al acto sexual. El juez dijo que el hombre tenía “responsabilidad disminuida” (verminderte Schuldfähgkeit) porque estaba bebido cuando violó a su víctima. El juez también señaló que el hombre no podía ser deportado porque es bisexual y la homosexualidad es ilegal en Uganda.

11 de mayo. En Bremgarten (Suiza), un migrante de 20 años de origen eritreo fue sentenciado a 38 meses de cárcel por intentar violar a una mujer de 19 años. Para defenderse, el sospechoso culpó al alcohol y al diablo.

16 de mayo. En Bochum, Ziyad K., un migrante de 32 años de origen iraquí, fue sentenciado a once años de cárcel por violar a dos mujeres chinas. El juez dijo que tenía la impresión de que el hombre, que confesó los delitos, “no entendía lo que había hecho”. El juez añadió: “Es importante señalar que esta causa no es contra los refugiados o los solicitantes de asilo”.

22 de mayo. En Leipzig, Mirza B., un migrante de 23 años de Pakistán, fue sentenciado a un año y diez meses de cárcel por agredir sexualmente a varias mujeres. Durante su juicio, Mirza B., cuyo alemán al parecer se limitó a tres palabras, “Yo te f…” (“Ich f… dich!“), admitió haber cometido los delitos. Su excusa: el alcoholismo. (“Bebo siete cervezas al día”) y la ignorancia (“No sabía que la agresión sexual es un delito”). Mirza B. no puede ser deportado porque no tiene pasaporte u otra identificación oficial.

OCULTAR LA REALIDAD EN NOMBRE DE LO POLÍTICAMENTE CORRECTO…

Bandas musulmanas violan niñas
en Gran Bretaña

POR Soeren Kern

Recientemente se supo que la policía británica había conocido por más de una década que las bandas de musulmanes violadores estaban dirigiéndose a niñas jóvenes, pero ignoró la evidencia de las violaciones, porque “ellos estaban petrificados de ser llamados racistas.” En lugar de reconocer que hay un problema, los grupos musulmanes han decidido jugar la carta de la víctima. Ellos están trabajando horas extras tratando de silenciar el debate público sobre los crímenes sexuales por parte de los críticos musulmanes marcándolos como ” racistas de extrema derecha ” e “islamófobos”. Varios de los hombres juzgados en Liverpool al parecer, dijeron a sus víctimas que todo estaba bien para las chicas que tengan relaciones sexuales con docenas de hombres “porque es lo que hacemos en nuestro país”.

Nueve hombres musulmanes que pertenecen a una pandilla de violadores de niñas en el noroeste de Inglaterra, han sido condenados a prisión por tráfico y violación a jóvenes británicas.
Los tres meses de juicio sexual en un tribunal de Liverpool, que terminó el 9 de mayo, han llamado la atención a nivel nacional por el abuso sexual de niñas y mujeres por inmigrantes musulmanes, y la policía británica está investigando actualmente por lo menos otros 40 casos de violaciones de menores perpetradas por musulmanes en el norte de Inglaterra.

Mientras que grupos musulmanes han tratado de desacreditar las investigaciones de la policía acusando a las autoridades británicas de “racismo” e “islamofobia”, recientemente se supo que la policía británica había conocido por más de una década que las pandillas de violadores musulmanes estaban dirigidas a niñas jóvenes en Inglaterra, pero ignoraron la evidencia de las violaciones y no actuaron porque tenían miedo de ser acusados de racismo.

El Tribunal de Liverpool de la Corona escuchó el testimonio horroroso de cinco víctimas – la más joven tenía 13 años cuando comenzó el abuso – fueron alcoholizadas, drogadas y obsequiadas con regalos para que pudieran ser “pasadas de uno a otro”, para tener sexo en apartamentos, casas, coches, taxis y tiendas de kebab con un grupo de hombres con edades comprendidas entre 24 y 59 años.

Los nueve sentenciados – ocho son de Pakistán y uno de Afganistán – fueron condenados a un total de 77 años en prisión tras ser declarados culpable de violación, ayudar e instigar la violación, conspiración para participar en la actividad sexual con niños, asalto sexual y tráfico con fines de explotación sexual.

Todos los musulmanes viven en Rochdale, un barrio sucio de Greater Manchester en el noroeste de Inglaterra.

Algunos de los hombres eran considerados como pilares de su comunidad.

Uno de los hombres,
Abdul Rauf , de 43 años, es un hombre casado y padre de cinco hijos, y profesor de estudios islámicos en una mezquita local. Según el testimonio de la corte, Rauf preguntó a una joven víctima de 15 años si tenía amigas más jóvenes y él condujo a algunas de las chicas a otros hombres que las usarían para sexo, aunque sabían que las chicas eran menores de edad. Fue condenado a seis años de prisión.

Otro hombre, Adil Khan , de 42 años, quien está casado con una hija, tuvo relaciones con una víctima de 13 años de edad, recibió una condena de ocho años. Hamid Safi, de 22 años, un inmigrante ilegal sin dirección fija, será deportado a Afganistán a finales de su mandato de cuatro años de prisión.

Mohammed Sajid , de 35 años, fue condenado a 12 años por violación, seis años por conspiración, un año por tráfico y seis años por actividad sexual con niños. Conocido como “Saj”, manejaba regularmente a las víctimas con alcohol antes de tener relaciones sexuales con ellas en su apartamento, donde grupos de hombres se reunían y “se pasaban” las chicas.

El juez Gerald Clifton dijo:

Members of paedophile gang treated victims as ‘worthless’

“Uno de los factores que los condujo a la violación era el hecho de que las víctimas no eran parte de su comunidad de Pakistán o religión musulmana Ustedes, cuando fueron arrestados, dijeron que la persecución fue provocada por la raza. Eso es una tontería. Lo que ocasionó la acusación se basó en la lujuria y la codicia.”

Clifton dijo que en algunos casos, las mujeres habían sido violadas “cruelmente, con saña y violencia” en un momento en que estaban pasando por momentos difíciles en sus vidas.

“Una de ellas había salido de casa de sus padres, otra había estado bajo atención muchos años. Usted las atrajo a su empresa con adulación, comida gratis, y alcohol. Algunos de ustedes actuaron para saciar su lujuria, algunos para hacer dinero con ellas. Todos ustedes las trataron como si fueran una piltrafa y más allá de todo respeto.”

Los guardianes del multiculturalismo británico se han apresurado a argumentar que es una simple coincidencia que los violadores en el caso de Rochdale sean musulmanes y que el abuso sexual también ocurre en las bandas blancas. Algunos también han tratado de retratar a los musulmanes como las verdaderas víctimas en este caso.
El abogado defensor Simon Nichol dijo a la BBC que su cliente “se ha opuesto desde el principio a ser juzgado por un jurado blanco, y los acontecimientos posteriores han confirmado sus temores. Él cree que sus convicciones no tienen nada que ver con la justicia sino que derivan de la fe y la raza de los acusados. Considera, además, que la sociedad falló con estas chicas antes de encontrarse con su cliente y ahora el fracaso se atribuye a un grupo minoritario débil”.

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