¿QUÉ REGALO SE PUEDE HACER A CHINA? by Alfonso M. Becker

¿Qué se le puede regalar a China?

La tendencia a reclamar a Dios como un aliado para que nos dé valor y se ponga de nuestra parte, es la fuente de todo fanatismo religioso”Reinhold Niebuhr

El Pentágono ha dejado bien claro a la Casa Blanca que China no es un problema militar de “segunda” como el Islam radical lo es, incluso contemplando el terrorismo mahometano a niveles globales… Es algo mucho más serio porque, por sí sola, China es una gran potencia económica con un formidable ejército que está perfectamente capacitado para dar un golpe de mano regional y extender su poder en el área de Asia-Pacífico creándole un grave problema a Washington difícilmente resoluble si no es con la guerra… El realismo americano surgido tras la Segunda Guerra Mundial, vuelve ante la seria posibilidad de que el líder supremo de Korea del Norte, Kim Jong un, se una simple ficha de un tablero chino que nadie debería atreverse a tocar… o mover.

Pues la pregunta que debería hacerse un erudito de la política internacional es: ¿Por qué se cree tan fuerte el líder de Korea del Norte? ¿Solo porque tiene unos cuantos juguetes atómicos? ¿Seguro que no hay algo más? … La pregunta sobre el “regalo” a China es tan antigua y tan simple como las ideas barajadas en Teoría del Estado o las viejas tradiciones en la actuación diplomática. Hans Joachim Morgenthau fue una de esas personalidades irrepetibles en política internacional y la figura más importante del siglo XX en lo que concierne a ese “realismo americano” aplicado a la política Exterior estadounidense. Eso es lo que se está discutiendo en la Casa Blanca con mucha profundidad tras las primeras bravatas y frivolidades propias de un almuerzo en el que se suele sacar pecho y algo de músculo como corresponde a la puesta en escena de las negociaciones sobre intereses de Washington y de Beijing.

¿Podría el Pentágono solucionar de un plumazo militar la amenazante actuación de líder coreano, Kim Jong un, y acabar con la ansiedad y la preocupación causada entre los aliados de Estados Unidos en la zona? La respuesta es sí… pero si no existiera China. Porque el Pentágono define a Korea del Norte como una “ficha” que le viene muy bien a la República popular de China; una pieza del juego militar “intocable” porque atacar al ejército de Kim, destruir sus juguetes atómicos o provocar su caída, o que se diera una guerra civil en el Norte, o un problema de migraciones incontrolables o refugiados masivos, sería un grave problema humanitario para Beijing.

Por otra parte, China no va dejar sin respuesta militar la seria posibilidad de que en una vorágine bélica y humanitaria, la península de Korea se unifique en un solo país aliado de EEUU y con bases y tropas del Pentágono en su frontera… Eso China lo considera “casus belli”…. Beijing argumenta, utilizando sabiamente la diplomacia alarmista de conflicto global, que puede presionar a Pyongyang en mayor o menor grado… pero aún así, tal presión sobre su díscolo vecino no detendría la “necesidad” norcoreana de ser una potencia atómica como efecto disuasorio contra Washington…

Así que, como bien dice Henry Kissinger, ha llegado la hora de cuidar mucho los movimientos, las declaraciones y las decisiones en el Despacho Oval porque el concepto de lo político no se puede ni se debe tratar con peroratas de cara a la galería. Este no es un asunto como el del terrorismo islámico. Este es un asunto en el que China “puede asustarse” porque crea que se están dando movimientos inaceptables para acorralarla y atacarla… Lo curioso de este caso, de este conflicto, de este problema nuclear creado por Kim Jong un es que, tanto Washington como Beijing, creen que se trata de una argucia del contrario, de la contraparte, del “enemigo”, es decir, el Pentágono cree que es una “creación” de Beijing y los chinos piensan que Estados Unidos está aprovechando el problema coreano para “encerrar” a China…

Como muchos lectores saben, las diferencias irreconciliables en política se traducen siempre en un “urgente” ir y venir de las reuniones diplomáticas para tratar las disputas, políticas o legales, entre todos los implicados. Interminables sesiones que casi siempre llegan a ninguna parte. La petición de Washington es que China haga algo para detener el programa nuclear norcoreano que amenaza a los EEUU y sus aliados. En cambio la de Beijing es que la presencia de fuerzas militares es también una amenaza no solo para Korea del Norte, sino también para China y -además- explica que el endiablado Kim se está armando atómicamente para defenderse de los Estados Unidos o de sus vecinos… ¿Qué se puede hacer entonces? ¿Nada? ¿Dejar que el loco de Kim se convierta en una potencia capaz de colocar decenas de bombas nucleares en cualquier ciudad del planeta? La pregunta que se hace Washington es: ¿Ha pensado China lo que significa que hagan lo mismo las repúblicas islámicas que sueñan con matar a todos los infieles del planeta Tierra? ¿Hay que dejar que todo el mundo tenga bombas nucleares?

Según el legendario Henry Kissinguer, o el sublime sabio de la geopolítica Zbigniew Brzezinski, o lo que diría el mismísimo padre del realismo estadounidense en política Exterior, fue Hans Morgenthau, en uno de sus brillantes libros publicados “La noción de política y la teoría de los conflictos internacionales” el que podría resolver lo que parece un callejón sin salida… Las principales preguntas que deben hacerse tanto Washington como Beijing deberían comenzar, con un curioso prolegómeno; en primer lugar, es conveniente dejar a un lado Korea del Norte, ya que podría parecer que el loco de Kim es un simple convidado de piedra y el verdadero y único problema es la disputa militar regional entre China y Estados Unidos, junto a sus aliados de Asia-Pacífico.

Esas preguntas que deberían hacerse Washington y Beijing, antes de llegar a una guerra que terminaría, con toda seguridad, en un intercambio nuclear, serían:

1º ¿Quién posee realmente el poder sobre las islas en litigio, los mares y las riquezas contenidas en sus fondos marinos?

2º ¿De qué manera puede demostrarse la supuesta titularidad? ¿Dónde está ese poder legal? ¿O estamos hablando de una titularidad apoyada en la fuerza de las armas?… Si es así ¿ De que forma o manera puede el supuesto titular cambiar de responsabilidad?

3º ¿Cómo se puede resolver una controversia que implica a China contra varios países aliados de Washington a los que el Pentágono esta obligado a defender? ¿Cómo llevar un asunto en el que, evidentemente, una potencia militar emergente está retando a la potencia reinante?

La cuarta pregunta, que debería hacerse solo Beijing, sería: ¿En qué manera la única superpotencia hegemónica mundial (hasta la fecha) tiene el derecho a la libre circulación por los mares, a ofrecer y proteger ese derecho de sus aliados a que hagan lo mismo? ¿Está protegido en el curso de la práctica de poder ese derecho Estados Unidos, sus aliados, o cualquier otro país del planeta?

Si lo que está ocurriendo no es un pulso entre Washington y Beijing por la península coreana, ¿por qué no fomentan entre las dos potencias la caída de Kim Jong un y se comprometen a una Korea unificada y democrática, sin armas sofisticadas, y sin presencia de ni un solo militar ni bases estadounidenses? Pues hay un auténtico “concurso” sobre ideas en la universidades pero les advierto que una Korea unificada sin presencia americana ya ha sido rechazada por Beijing… Hans Joachim Morgenthau nos recuerda que son los Estados los únicos y principales actores en las relaciones internacionales. Todos los demás son o deben ser considerados “extras” de una representación geopolítica, lastre que retrasa y eterniza las situaciones de conflictos, como por ejemplo el palestino.

No se puede hacer política, ni negociar, ni evitar una guerra mundial, tratando, hablando o negociando con grupos de terroristas armados, ni con ejércitos mesiánicos dirigidos por un califa, ni fanáticos religiosos, ni ejes de resistencia islámica… Porque el fin principal de cualquier sistema legal es “asegurar la justicia y la paz”, algo que nunca ha interesado a los terroristas. A los terroristas se les vence y punto… ¿Y cómo se resuelve lo de China?

Lo que no cabe duda es que un gran acuerdo sugiere siempre un buen negocio… Varios presidentes americanos han errado en un asunto muy grave que ya nadie sabe como arreglar. Si a China le importa un bledo el loco de Kim, es porque sabe que puede manejarlo a su antojo… Así que algo tiene que inventar Washington… Todas las ideas valen antes que una guerra nuclear… En su libro Politics Among Nations, Hans Joachim Morgenthau, escribe el pionero del realismo político que para saber de política solo tiene que conocer su sociedad en general y aplicar las observaciones relevantes de sus leyes objetivas.

Esas leyes están arraigadas en la naturaleza humana perfectamente descrita por el filósofo escocés de la Ilustración, Davis Hume, naturaleza invariable con la que se puede teorizar con cierta brillantez… El “interés” de las naciones es el único concepto indiscutible que debería, pues, ser atractivo para China. Dejen a un lado las emociones y la politiquería musulmana para cortitos de entendimiento… El realismo político solo es racional e infunde orden racional que entienden todas las civilizaciones excepto la mahometana, por lo visto… Pero China puede aceptar un buen regalo…

Algo hay que regalarle a una potencia emergente, poderosa militarmente, que quiere ser algo más que un “policía” regional. Pueda que sea del interés de China no jugárselo todo a una sola carta y acepte un papel regional de poder como categoría objetiva que puede medirse y que se puede otorgar sin llegar a una guerra nuclear. La gran pregunta que se hacen los Kissinger, los George F. Kennan, los Reinhold Niebuhr o incluso Steve Bannon es: ¿Cómo afectará esta política de “regalos” al poder de la potencia hegemónica estadounidense?

Lo que está claro es que a China hay que buscarle un regalo que le guste, que sea de su interés y que no se salga de madre… Porque conociendo la naturaleza humana, la guerra total por el poder global puede comenzar de un momento a otro.

Y ante ese lúgubre escenario, el terrorismo mahometano será contemplado como una insignificante cagada de mosca.

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