Archivos mensuales: abril 2017

¿QUÉ REGALO SE PUEDE HACER A CHINA? by Alfonso M. Becker

¿Qué se le puede regalar a China?

La tendencia a reclamar a Dios como un aliado para que nos dé valor y se ponga de nuestra parte, es la fuente de todo fanatismo religioso”Reinhold Niebuhr

El Pentágono ha dejado bien claro a la Casa Blanca que China no es un problema militar de “segunda” como el Islam radical lo es, incluso contemplando el terrorismo mahometano a niveles globales… Es algo mucho más serio porque, por sí sola, China es una gran potencia económica con un formidable ejército que está perfectamente capacitado para dar un golpe de mano regional y extender su poder en el área de Asia-Pacífico creándole un grave problema a Washington difícilmente resoluble si no es con la guerra… El realismo americano surgido tras la Segunda Guerra Mundial, vuelve ante la seria posibilidad de que el líder supremo de Korea del Norte, Kim Jong un, se una simple ficha de un tablero chino que nadie debería atreverse a tocar… o mover.

Pues la pregunta que debería hacerse un erudito de la política internacional es: ¿Por qué se cree tan fuerte el líder de Korea del Norte? ¿Solo porque tiene unos cuantos juguetes atómicos? ¿Seguro que no hay algo más? … La pregunta sobre el “regalo” a China es tan antigua y tan simple como las ideas barajadas en Teoría del Estado o las viejas tradiciones en la actuación diplomática. Hans Joachim Morgenthau fue una de esas personalidades irrepetibles en política internacional y la figura más importante del siglo XX en lo que concierne a ese “realismo americano” aplicado a la política Exterior estadounidense. Eso es lo que se está discutiendo en la Casa Blanca con mucha profundidad tras las primeras bravatas y frivolidades propias de un almuerzo en el que se suele sacar pecho y algo de músculo como corresponde a la puesta en escena de las negociaciones sobre intereses de Washington y de Beijing.

¿Podría el Pentágono solucionar de un plumazo militar la amenazante actuación de líder coreano, Kim Jong un, y acabar con la ansiedad y la preocupación causada entre los aliados de Estados Unidos en la zona? La respuesta es sí… pero si no existiera China. Porque el Pentágono define a Korea del Norte como una “ficha” que le viene muy bien a la República popular de China; una pieza del juego militar “intocable” porque atacar al ejército de Kim, destruir sus juguetes atómicos o provocar su caída, o que se diera una guerra civil en el Norte, o un problema de migraciones incontrolables o refugiados masivos, sería un grave problema humanitario para Beijing.

Por otra parte, China no va dejar sin respuesta militar la seria posibilidad de que en una vorágine bélica y humanitaria, la península de Korea se unifique en un solo país aliado de EEUU y con bases y tropas del Pentágono en su frontera… Eso China lo considera “casus belli”…. Beijing argumenta, utilizando sabiamente la diplomacia alarmista de conflicto global, que puede presionar a Pyongyang en mayor o menor grado… pero aún así, tal presión sobre su díscolo vecino no detendría la “necesidad” norcoreana de ser una potencia atómica como efecto disuasorio contra Washington…

Así que, como bien dice Henry Kissinger, ha llegado la hora de cuidar mucho los movimientos, las declaraciones y las decisiones en el Despacho Oval porque el concepto de lo político no se puede ni se debe tratar con peroratas de cara a la galería. Este no es un asunto como el del terrorismo islámico. Este es un asunto en el que China “puede asustarse” porque crea que se están dando movimientos inaceptables para acorralarla y atacarla… Lo curioso de este caso, de este conflicto, de este problema nuclear creado por Kim Jong un es que, tanto Washington como Beijing, creen que se trata de una argucia del contrario, de la contraparte, del “enemigo”, es decir, el Pentágono cree que es una “creación” de Beijing y los chinos piensan que Estados Unidos está aprovechando el problema coreano para “encerrar” a China…

Como muchos lectores saben, las diferencias irreconciliables en política se traducen siempre en un “urgente” ir y venir de las reuniones diplomáticas para tratar las disputas, políticas o legales, entre todos los implicados. Interminables sesiones que casi siempre llegan a ninguna parte. La petición de Washington es que China haga algo para detener el programa nuclear norcoreano que amenaza a los EEUU y sus aliados. En cambio la de Beijing es que la presencia de fuerzas militares es también una amenaza no solo para Korea del Norte, sino también para China y -además- explica que el endiablado Kim se está armando atómicamente para defenderse de los Estados Unidos o de sus vecinos… ¿Qué se puede hacer entonces? ¿Nada? ¿Dejar que el loco de Kim se convierta en una potencia capaz de colocar decenas de bombas nucleares en cualquier ciudad del planeta? La pregunta que se hace Washington es: ¿Ha pensado China lo que significa que hagan lo mismo las repúblicas islámicas que sueñan con matar a todos los infieles del planeta Tierra? ¿Hay que dejar que todo el mundo tenga bombas nucleares?

Según el legendario Henry Kissinguer, o el sublime sabio de la geopolítica Zbigniew Brzezinski, o lo que diría el mismísimo padre del realismo estadounidense en política Exterior, fue Hans Morgenthau, en uno de sus brillantes libros publicados “La noción de política y la teoría de los conflictos internacionales” el que podría resolver lo que parece un callejón sin salida… Las principales preguntas que deben hacerse tanto Washington como Beijing deberían comenzar, con un curioso prolegómeno; en primer lugar, es conveniente dejar a un lado Korea del Norte, ya que podría parecer que el loco de Kim es un simple convidado de piedra y el verdadero y único problema es la disputa militar regional entre China y Estados Unidos, junto a sus aliados de Asia-Pacífico.

Esas preguntas que deberían hacerse Washington y Beijing, antes de llegar a una guerra que terminaría, con toda seguridad, en un intercambio nuclear, serían:

1º ¿Quién posee realmente el poder sobre las islas en litigio, los mares y las riquezas contenidas en sus fondos marinos?

2º ¿De qué manera puede demostrarse la supuesta titularidad? ¿Dónde está ese poder legal? ¿O estamos hablando de una titularidad apoyada en la fuerza de las armas?… Si es así ¿ De que forma o manera puede el supuesto titular cambiar de responsabilidad?

3º ¿Cómo se puede resolver una controversia que implica a China contra varios países aliados de Washington a los que el Pentágono esta obligado a defender? ¿Cómo llevar un asunto en el que, evidentemente, una potencia militar emergente está retando a la potencia reinante?

La cuarta pregunta, que debería hacerse solo Beijing, sería: ¿En qué manera la única superpotencia hegemónica mundial (hasta la fecha) tiene el derecho a la libre circulación por los mares, a ofrecer y proteger ese derecho de sus aliados a que hagan lo mismo? ¿Está protegido en el curso de la práctica de poder ese derecho Estados Unidos, sus aliados, o cualquier otro país del planeta?

Si lo que está ocurriendo no es un pulso entre Washington y Beijing por la península coreana, ¿por qué no fomentan entre las dos potencias la caída de Kim Jong un y se comprometen a una Korea unificada y democrática, sin armas sofisticadas, y sin presencia de ni un solo militar ni bases estadounidenses? Pues hay un auténtico “concurso” sobre ideas en la universidades pero les advierto que una Korea unificada sin presencia americana ya ha sido rechazada por Beijing… Hans Joachim Morgenthau nos recuerda que son los Estados los únicos y principales actores en las relaciones internacionales. Todos los demás son o deben ser considerados “extras” de una representación geopolítica, lastre que retrasa y eterniza las situaciones de conflictos, como por ejemplo el palestino.

No se puede hacer política, ni negociar, ni evitar una guerra mundial, tratando, hablando o negociando con grupos de terroristas armados, ni con ejércitos mesiánicos dirigidos por un califa, ni fanáticos religiosos, ni ejes de resistencia islámica… Porque el fin principal de cualquier sistema legal es “asegurar la justicia y la paz”, algo que nunca ha interesado a los terroristas. A los terroristas se les vence y punto… ¿Y cómo se resuelve lo de China?

Lo que no cabe duda es que un gran acuerdo sugiere siempre un buen negocio… Varios presidentes americanos han errado en un asunto muy grave que ya nadie sabe como arreglar. Si a China le importa un bledo el loco de Kim, es porque sabe que puede manejarlo a su antojo… Así que algo tiene que inventar Washington… Todas las ideas valen antes que una guerra nuclear… En su libro Politics Among Nations, Hans Joachim Morgenthau, escribe el pionero del realismo político que para saber de política solo tiene que conocer su sociedad en general y aplicar las observaciones relevantes de sus leyes objetivas.

Esas leyes están arraigadas en la naturaleza humana perfectamente descrita por el filósofo escocés de la Ilustración, Davis Hume, naturaleza invariable con la que se puede teorizar con cierta brillantez… El “interés” de las naciones es el único concepto indiscutible que debería, pues, ser atractivo para China. Dejen a un lado las emociones y la politiquería musulmana para cortitos de entendimiento… El realismo político solo es racional e infunde orden racional que entienden todas las civilizaciones excepto la mahometana, por lo visto… Pero China puede aceptar un buen regalo…

Algo hay que regalarle a una potencia emergente, poderosa militarmente, que quiere ser algo más que un “policía” regional. Pueda que sea del interés de China no jugárselo todo a una sola carta y acepte un papel regional de poder como categoría objetiva que puede medirse y que se puede otorgar sin llegar a una guerra nuclear. La gran pregunta que se hacen los Kissinger, los George F. Kennan, los Reinhold Niebuhr o incluso Steve Bannon es: ¿Cómo afectará esta política de “regalos” al poder de la potencia hegemónica estadounidense?

Lo que está claro es que a China hay que buscarle un regalo que le guste, que sea de su interés y que no se salga de madre… Porque conociendo la naturaleza humana, la guerra total por el poder global puede comenzar de un momento a otro.

Y ante ese lúgubre escenario, el terrorismo mahometano será contemplado como una insignificante cagada de mosca.

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APLASTAR AL TERRORISMO ISLÁMICO

Aplastarlos como a las ratas…

But although the devil be the father of lies, he seems, like other great inventors, to have lost much of his reputation, by the continual improvements that have been made upon him” John Arbuthnot

Matar terroristas mahometanos es el propósito principal de Rusia, Turquía, China, Estados Unidos y docenas de países aliados árabes aunque algunos de estos países musulmanes estén sospechosamente “señalados” como antiguos financiadores de grupos terroristas armados con el objeto “estratégico” de defenderse de la agresiva política de Teherán…

Combatir a estos terroristas y aniquilarlos masivamente se ha vuelto una necesidad perentoria para las tropas estadounidenses y para todo soldado de Occidente. La grandeza o la bajeza de un comandante militar judeocristiano ya no se medirá nunca más por los ridículos parámetros de la escoria mora, ni por la turca ni por la persa; de igual forma que no puede hacer juicios de valos si Saudi Arabia arrasa a bombazos el Yemen si los saudíes, aliados de Estados Unidos, Rusia y China, tratan de combatir a los terroristas chiítas, pagados y pertrechados por los persas, en más de cuatro frentes de guerra a la vez…

Así se habla en los pasillos militares de Occidente, porque no habrá sentido de la medida para exterminar a los asesinos musulmanes. Nadie, de entre los aliados de Estados Unidos, tiene preocupación alguna por los “matices” exigidos antaño en nombre de lo políticamente correcto y mucho menos se le va a permitir a un propagandista de guerra que se hace llamar “predicador” o ulema musulmán, que vomite su odio criminal contra todos los infieles de este mundo, ni en sus mezquitas, ni en sus infectos garajes, ni en sus misóginos hogares, en las tierras judeocristianas…

En la Pascua de los cristianos y de los judíos, se ha reflexionado mucho sobre el derecho indiscutible de Occidente a luchar por nuestra democracia y por nuestra forma vida; y lo hacíamos mientras los criminales mahometanos arrojaban a mujeres judías indefensas por las ventanas de sus edificios en París, se hablaban gilipolleces mientras criminales del Islam atropellaban a inocentes ciudadanos; mientras turcos, moros y persas extienden y agrandan su aparato de propaganda de guerra por todas las escuelas y universidades estadounidenses; mientras jóvenes estudiantes europeas de intercambio escolar eran asesinadas en la Pascua celebrada en Jerusalem…

Matarlos a todos es la prioridad… Este es el único estentóreo lenguaje militar que ahora se utiliza en el Pentágono incluso cuando jefes y consejeros se dirigen a Donald Trump: Los moros “apestan” a crimen desde lejos, y a fanáticos asesinos musulmanes a los que hay que erradicar de la faz de la tierra. Lo dijo Trump y ahora lo dice casi todo el mundo. Ya todos se expresan igual que el presidente de los Estados Unidos, porque el demonio de la guerra es el que reina en los campos de batalla que ha elegido el Islam… Pero al igual que el supuesto loco que dirige Korea del Norte, el presidente de los Estados Unidos ha llevado la producción artística de la guerra hacia una nueva estética en el tablero de juego donde el mahometano arriesga la existencia y la supervivencia de los suyos…

Solo que Donald Trump ha logrado captar la esencia pura del enemigo musulmán que trasciende en el Pentágono como fenomenología espiritual de una guerra de extermino. No hay otra opción. Así lo explicó sin tapujos un coronel estadounidense en Afganistán como si hubiese leído al pensador Edmund Husserl y aplicara su filosofía a la hora de explicar por televisión la esencia pura de la guerra contra la fanática basura mahometana: “El asesino del Islam solo se queda tranquilo y pacífico cuando lo matas y lo facturas hacia el paraíso”… Una visión Husserliana que te permite abrir la tinaja de todos los males de esta vida y lanzarlos contra el nazismo mahometano, para que sepan -de verdad- que la verdadera magnitud de una catástrofe no se representa en lo que ellos llaman nakba… una auténtica masacre de la que no se repondrán jamás.

La existencia efímera del fanático moro terrorista ya se representa desde hace doscientos años “calcada” durante todos los procesos de absorción del arte en la religión, de igual forma que se produjo la absorción de la religión y del arte en el sistema filosófico político, en los logros humanos en el terreno de la civilización occidental a la que tanto odian… Donald Trump, a quien los musulmanes terroristas creían un payaso, los definió perfectamente como la escoria humana reacia a aceptar el estadio de progreso social, material, político y cultural de las sociedades más avanzadas de este mundo. Parece que los saudíes intuyen que este asunto es bastante grave y que sus descendientes se juegan la existencia… Saben que serán exterminados y abducidos por el estercolero de la historia.

La guerra sin cuartel contra los moros, asegura el Departamento de Defensa de los Estados Unidos, no será solo en el Medio Oriente sino que ahora queda extendida a todo el planeta ya que la guerra asimétrica así lo requiere; así será a partir de ahora y el cúmulo de acontecimientos previstos pillará desprevenidos a los que en geopolítica no saben formar juicios ni por observaciones en el tablero ni por indicios… El llamado “resurgimiento” del Islam no es otra cosa que una carrera inicial hacia ninguna parte, porque los musulmanes solo quieren expulsar de Oriente Medio a todos los cristianos y judíos…

Es la misma historia desde hace cientos de años y ese “resurgimiento” se explica porque tienen petroleo, dinero y armas para la guerra; una guerra a muerte, cuesta abajo, un periodo brutal de decadencia y de exterminio; un proceso de auténtica putrefacción islámica que jamás será superado por el mahometano. En las Naciones Unidas, la agencia para los refugiados palestinos (UNRWA) ya es atacada de forma amenazante y hasta criminalmente por los palestinos; esos asesinos islámicos que expresan a gritos el derecho a envenenar la mente de los musulmanes para que la guerra contra los infieles sea eterna…

No saben los moros que esa es su sentencia de muerte; porque toda su existencia, no solo en Middle East sino en todo el planeta, en el sentido moderno si se quiere, solo puede explicarse como un subproducto de la sociedad capitalista… Ya no hay vuelta a la edad Media ni al Islam que la actual ralea terrorista “predica”. La condición de mercancía de su criminal relato sagrado solo es el vehículo de una ideología del crimen. El viejo Leviatán, or the matter, forme and power of a common wealth ecclesiasticall and civil, dará buena cuenta de ellos…

Dicen en el Pentágono que la megalomanía del asesino mahometano ya se advierte no solo en todos los países musulmanes sino en todos los territorios del planeta donde se hayan asentados… La Franja de Gaza ya es un ejemplo criminal que no tiene solución alguna, por mucho que hablen de “dos estados”… La genialidad de Donald Trump, a los pocos días de llegar a la Casa Blanca, encierra todo lo relativo a los asesinos islámicos palestinos, en una frase para la historia: “me gusta la idea de un solo Estado, también me gusta la de dos Estado; incluso creo que podría llegar a gustarme la idea de tres o cuatro Estados”

Si el asesino mahometano quiere espectáculo, pues que se vayan preparando en la teoría y aplicándose en la práctica, porque la grandiosa espectacularidad de la guerra que hace el Occidente los absorberá para siempre y no habrá paz ni para ellos ni para sus descendientes, durante muchas generaciones… Si no aprendieron de las guerras del Golfo o de la triste suerte del asesino Muamar el-Khadafi en Libia o del ahorcamiento, en la oscuridad de un sótano maloliente, del megalómano Sadam Hussein, ¿Qué diablos pueden aprender los asesinos del Islam?… Nada… En el Departamento de Defensa lo tienen bien claro: Massive Ordnance Air Blast (MOAB).

Guerra sin cuartel, muerte sin piedad, destrucción total de su habitat… la desaparición de todo como por arte de magia… ¿No quieren Yihad? Pues la Yihad que ofrece Occidente es muy curiosa… El capítulo reciente de Siria es una guerra muy pedagógica. Muy cercana al surrealismo geopolítico es la representación de la guerra civil en Siria… Los moros y persas siguen sin saber que Vladímir Putin espera, pacientemente, para dar la estocada a Bashar Al-Assad… En Moscú lo consideran como el inicio trascendental para la destrucción del Hezbollah libanés y la expulsión definitiva de los persas. La pasión por el olvido lleva al mahometano hacia su infierno particular y al Islam a su muerte colectiva ofrecida como postre de su terrible metamorfosis…

La pantomima alauita que ofrece el dictador sirio atendiendo a los mass-media en su palacio francés-otomano, solo se puede explicar desde el mimodrama con el que intentan los moros y los persas, explicar con sus macabros gestos, sus extrañas e “invisibles” alianzas que no se ven más allá de sus narices… El opio del pueblo árabe no es más que un sueño terrorista “sagrado” contra el resto del mundo. Moros, turcos y persas, son musulmanes, y como tales, sueñan con una alianza global contra los Estados Unidos y contra todo el Occidente… Hasta los rusos y chinos saben que detrás van ellos y que esto solo se explica de una forma muy clara: el Islam quiere exterminar a todos los infieles del planeta. Padeciendo el sopor, el adormecimiento y la somnolencia de ese vehículo de ebriedad, en loor de santidad, la llamada “resistencia” islámica ha sido definida por los saudíes como la persistente y morbosa modorra de los fanáticos asesinos chiítas duodecimanos…

Todo aquél o aquellos que quieran una guerra religiosa contra la civilización judeocristiana, caerá inevitablemente en la terrible decepción que provoca todo lo que por su absurda explicación traspasa los niveles habituales de lo verosímil… Estados Unidos debería ser considerado el reservorio inagotable de espectáculos geopolíticos para idiotas con chilaba… No me cabe duda de que arrastrará a todos los asesinos islámicos hacia una guerra de conveniencia perfectamente calculada. Lo realmente “maravilloso” de este conflicto en todo el Middle East, es que Washington divide el espacio de contienda -o teatro de operaciones militares- en múltiples escenarios de la mentira sociopolítica para que el enemigo no entienda lo que pasa y sus “analistas” del aparato de propaganda, mucho menos, y se expresen como auténticos necios de la prensa…

La mentira que espanta a los asesinos islámicos es la diseñada por sus propios dirigentes cuando insisten en que están venciendo y a punto de la victoria, mientras Siria se desintegra y el dictador Assad está a punto de ser asesinado… La mentira y las falsedades desplegadas por Vladímir Putin sirven para “reforzar” un sueño mahometano que abruptamente se vuelve siempre pesadilla… como en Libia, como Irak, como en Siria, como en Yemen y como sucederá cuando Estados Unidos ataque Irán…

El asesino mahometano no intuye que la cultura judeocristiana (a la que pertenece Rusia) es muy exquisita en los grados de verosimilitud sobre las mentidas vertidas en el campo de batalla… Es por eso que el tándem Washington-Moscú nunca insiste con obcecación en la misma mentira; no hace eso en Siria porque no existe la única mentira sino miles de falsedades que -además- no hacen pronósticos ni predicciones sobre cuándo se acabará la guerra… ¿Saben por qué? Porque eternizar la guerra y hacer que los asesinos musulmanes vivan un infierno “eterno” en un paisaje de terror, es la respuesta de Occidente a sus ataques. Una sola de las respuestas… porque el repertorio será inagotable y el tiempo o el espacio solo pueden ser alterados por el Pentágono…

Al moro le quedaba por aprender que cuando se habla de la guerra, las mentiras y los adjetivos calificativos son propiedad de los vencedores, es por eso que Occidente siempre espera, pacientemente, hasta el final; cuando el enemigo ha sido vencido, puesto en desbandada o exterminado… El único “atrevimiento” en las mentiras geopolíticas debe ceñirse a algo tan lógico como decir que Occidente utilizará no solo las superbombas de alto poder explosivo contra los blancos que le vengan en gana según las incidencias en el teatro de guerra… Luego está la gran madre de todas las mentiras que es decir que hay un nuevo sheriff en la ciudad que se llama Donald Trump…

Usted es libre de creer lo que quiera… pero en realidad la guerra espectacular necesita de un demonio… así que la pregunta del millón es: ¿Es Donald Trump el demonio de la guerra? No les quepa duda… para eso ha sido elegido. Para utilizar todas las herramientas disponibles en el arsenal estadounidense. Absolutamente todas, incluidas las nucleares… Pero el lector no debería olvidar nunca que para matar a los enemigos en una guerra debes hacerlo sin contemplaciones porque es tu vida o la suya… Todos los protagonistas “estelares” en la guerra que estamos padeciendo, mienten.

Pero aunque el diablo sea el padre de las mentiras , parece haber perdido, como sucede a otros grandes inventores, gran parte de su prestigio superado por las continuas mejoras en las mentiras geopolíticas, realizadas por otros…

La intención del presidente de Estados Unidos es aplastar a los asesinos del Islam como se extermina a las ratas.