Archivos mensuales: abril 2017

CIENTOS DE PERIODISTAS TURCOS “AVISAN” A EUROPA… DESDE LA CÁRCEL

La guerra de Erdogan contra Occidente

Por BURAK BEKDIL

En 2005, el entonces el primer ministro de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, junto con su homólogo español, José Luis Rodríguez Zapatero, se convirtieron en copresidentes de la iniciativa global auspiciada por Naciones Unidas que llevaba el sofisticado nombre de Alianza de Civilizaciones. Doce años después, Zapatero es un político retirado, el mundo occidental se enfrenta a una pluralidad de amenazas islamistas y yihadistas y Erdogan está en guerra contra la civilización occidental.

Erdogan, que ha sido calificado como el líder más virulentamente antiisraelí de todo el mundo, comparó una vez las operaciones de Israel en Gaza con las de Hitler (“Esos que condenan a Hitler por el día y por la noche superan sus barbaridades”). Hace poco, Erdogan dijo que las prácticas alemanas en curso –presumiblemente, la de prohibir que políticos turcos den mítines en Alemania en defensa de Erdogan con motivo del referéndum que se va a celebrar en Turquía– no son diferentes de “las prácticas nazis del pasado”. En otro discurso se quejó de que el nazismo “sigue vivo en Occidente”. Para Esrdogan, los holandeses son “débiles e innobles” y “vestigios del pasado nazi y los fascistas”; y Holanda, país que perdió más de 200.000 ciudadanos durante la ocupación alemana durante la Segunda Guerra Mundial, una “república bananera”.

A la Unión Europea, a la que en teoría aspira a unirse Turquía, le ha dicho: “Si hay algún nazi, sois vosotros”.

Irónicamente, la ira turca contra Occidente, en un conflicto reciente entre varias capitales europeas y Ankara (por la pretensión de Erdogan de celebrar mítines políticos en toda Europa para dirigirse a millones de turcos expatriados), revela un inconfundible y profundamente arraigado antisemitismo entre los seguidores de Erdogan. En la ciudad portuaria holandesa de Róterdam cientos de manifestantes turcos lanzaron piedras a la policía y gritaron “Alá Akbar” (“Alá es el más grande”, en árabe). Después, algunos de ellos, en una manifestación que estaba exclusivamente relacionada con una disputa entre Turquía y los Países Bajos, clamaron que “los judíos son un cáncer”.

“Volvemos a ver que las palabras judío y homo son insultos para estos grupos”, declaró Esther Voet, directora del Nieuw Israelietisch Weekblad.

Alguien tuiteó un bochornoso insulto contra François Hollande, el presidente francés, confundiendo su apellido con su nacionalidad.

Un gánster que disparó en un club nocturno se defendió diciendo que en realidad quería disparar contra el edificio del consulado holandés.

Por ver el lado más benigno de la ira turca: en otra protesta en Holanda, los seguidores de Erdogan sajaron, machacaron y exprimieron naranjas (el naranja es el color de la Familia Real holandesa). La Asociación Turca de Productores de Carne Roja mandó 40 vacas holandesas Holstein de vuelta a Holanda. Similarmente, un miembro de un consejo de distrito de Estambul dijo que iba a sacrificar una vaca procedente de los Países Bajos en venganza contra los holandeses.

Uno podría simplemente reírse e ignorar la forma en que los turcos expresan su enfado con los holandeses, que deportaron a un autoinvitado ministro turco ( como si Europa ya fuera suya) que tenía la intención de dar un discurso a la comunidad turca de los Países Bajos.

La retórica oficial en Ankara, sin embargo, pone de manifiesto la irreversible incompatibilidad entre las culturas democráticas de Europa y Turquía. Para Erdogan, “el espíritu del fascismo campa a sus anchas” en Europa. Según su ministro de Exteriores, Mevlut Cavusoglu, Europa “se dirige hacia el abismo”. Y no se trata de mera retórica.

Sin saber muy bien hacia dónde dirigir su campaña antioccidental, Turquía bloqueó algunos militares y otros trabajos con países aliados en la OTAN, obstaculizando así el programa de la Alianza Atlántica de cooperación con países no pertenecientes a la UE. “Esto es puerilmente hostil”, dijo un diplomático de la OTAN en Ankara.

En lugar de abrazarla como aliada y futura socia, Turquía parece pensar que puede dominar Europa mediante el chantaje. Erdogan amenazó con anular un controvertido acuerdo con la UE rubricado en marzo de 2016 para canalizar el flujo de decenas de miles de refugiados de Turquía a Europa a cambio de ayuda financiera y de la exención de visado para los turcos. La UE podía “olvidarse del acuerdo”, declaró Erdogan hace medio año. Secundando sus amenazas, su ministro del Interior, Suleyman Soylu, advirtió amenazando como un islamista peligroso a la UE afirmando que entraría en “shock” si Ankara enviara “15.000 refugiados al mes”… Soylu dijo que iba a hacer que a los líderes de la UE “les explotara la cabeza” con una nueva crisis de refugiados.

Parte de esta incendiaria y chantajista retórica antioccidental puede tener el objetivo de atraer a una base electoral cada vez más aislada y nacionalista de cara al crítico referéndum del 16 de abril, por el cual se ampliarían significativamente las competencias presidenciales de Erdogan. Pero también tiene que ver con que Erdogan se ve y se presenta a sí mismo como defensor global de una opaca “causa musulmana” bajo una especie liderazgo turco [léase de Erdogan] de tipo califal contra el “hostil” Occidente. Como los islamistas saben que no pueden derrotar a Occidente utilizando el poder duro, tiran de la yihad blanda.

No fue casualidad que el ministro de Exteriores turco, Cavusoglu, no hablara de “disputa” o “crisis diplomática”, o de “negociar una solución”. Habló de “guerras religiosas”.

“Pronto estallarán guerras religiosas en Europa”, dijo. “Así están las cosas”. Pero ¿cómo creen los islamistas turcos (y otros) que pueden ganar las futuras guerras religiosas? ¿Cómo creen que va a funcionar su principal arma de guerra –el poder blando– a la hora de lograr una victoria islámica definitiva frente a una civilización “infiel”?

Erdogan tiene la respuesta:exhortó a los musulmanes de toda Europa a tener familias numerosas para “combatir las injusticias de Occidente”. No sólo eso. También dijo:

Id a vivir a los mejores vecindarios. Conducid los mejores coches. Vivid en las mejores casas. No tengáis tres hijos, tened cinco. Porque sois el futuro de Europa. Esa será la mejor respuesta a las injusticias que se cometen contra vosotros.

Los islamistas como Erdogan no sueñan con conquistar territorio infiel con aviones de combate, tanques y bombas. En esta “guerra religiosa”, su principal armamento es el cambio demográfico a favor de los musulmanes.

Es hora de recordar el poema que recitó Erdogan en un mitin allá en 1999:

Las mezquitas son nuestros cuarteles,
nuestros domos son nuestros cascos,
los minaretes son nuestras bayonetas
y los creyentes nuestros soldados.

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“EURABIA” NO ES UN FENÓMENO MIGRATORIO, SINO UN ACTO DE GUERRA DEL ISLAM

 

DECADENCIA Y MUERTE DE UNA EUROPA PODRIDA Y ANTISEMITA

LA UNIÓN EUROPEA SERÁ DESTRUIDA POR LOS ASESINOS MAHOMETANOS…

LOS CRISTIANOS DE TODO EL MUNDO ESTÁN SIENDO ASESINADOS Y EXTERMINADOS POR LOS MOROS MIENTRAS EL PAPA FRANCISCO SIGUE “TENDIENDO PUENTES

La verdadera intolerancia de Occidente: el rechazo a los cristianos perseguidos en todos los países islámicos ¡Y AHORA TAMBIÉN EN LA PROPIA EUROPA!

by Uzay Bulut


Por fin, tras años de apatía e inacción, Washington está tendiendo su muy solicitada mano para ayudar a los cristianos de Oriente Medio. El presidente de EEUU, Donald Trump, anunció hace poco que los cristianos perseguidos tendrán prioridad a la hora de acceder a la condición de refugiado.

Cristianos y yazidíes están expuestos al genocidio a manos del ISIS y otras organizaciones islamistas, incursas en una vasta campaña para esclavizar a las minorías no musulmanas y destruir su patrimonio cultural.

El investigador HANNIBAL TRAVIS escribió en 2006:

Por desgracia, Occidente ha decidido no mostrar solidaridad a los cristianos de Oriente Medio y centrado su diplomacia en los intereses petroleros y el conflicto árabe-israelí. Así, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia han ignorado en general las persecuciones contra los cristianos de Irak, el Líbano, Egipto y Sudán –mientras han corrido a salvar a los Estados musulmanes ricos en petróleo de Arabia Saudí y Kuwait–, y también contra las minorías kurdas, bosnias y kosovares asediadas. (…) se ha informado de que los soldados estadounidenses en Irak no siempre intervienen para impedir la persecución de los cristianos, tal vez para que no se piense que “se ponen del lado de los cristianos” y den lugar a represalias.

Después, los sedicentes progresistas de Occidente –incluso algunos cristianos– empezaron a presionar para que no se actuara.

Los cristianos nativos de Irak y Siria no sólo se enfrentan al genocidio a manos del Estado Islámico (ISIS) y otras organizaciones islamistas, también ven cómo sus solicitudes para inmigrar a los países occidentales han sido relegadas –vergonzosa pero no sorprendentemente– por la ONU.

Un ejemplo. Un grupo de armenios de Irak huyó de sus hogares después de que el ISIS llegara a la zona. Se fueron a Yozgat, en Turquía. El periódico Agos publicó un reportaje sobre ellos el 21 de diciembre de 2015:

Sus condiciones de vida son muy duras. La ONU no pudo fijar ninguna cita para tramitar sus solicitudes de inmigración hasta 2022. No saben cómo van a poder vivir en esas condiciones durante siete años. Lo único que quieren es reunirse con sus familiares.

 

Yozgat, una de las ciudades anatolias donde sufrieron los más terribles asesinatos y el exilio a manos musulmanas durante el genocidio de 1915, es el lugar al que están volviendo los armenios, esta vez luchando por sobrevivir en medio del desempleo, la pobreza, el hostigamiento, la intolerancia y las enfermedades.

Sant Garabedyan, de 23 años, dijo que a los cristianos no se les da trabajo:

Llevo en Yozgat dos meses. Vivimos ocho personas en la misma casa (…) Nadie me contrata porque soy cristiano. Mi mujer es caldea y no lleva la cruz en el pecho porque tiene miedo.

Alis Salciyan aseguró haber abandonado Irak por temor al ISIS:

Llevamos aquí un año. Cuando el ISIS llegó a Irak, en Bagdad teníamos miedo (…). Alguien me vio el colgante por la calle y, mirándome a los ojos, me escupió. Después de aquello, me lo quité y lo dejé en casa (…) Presentamos una solicitud de inmigración en la ONU, pero nos citaron para 2022, aunque a otros les habían dado citas para los próximos cuatro años. Tenemos que esperar aquí durante siete años.

Gazar Setrakyan declaró que se fue de Bagdad la noche en que el ISIS llegó a la ciudad:

Cuando llegaron los militantes del ISIS (…), escribieron “casa de cristianos” en nuestra puerta. Era imposible quedarse allí. Dejamos nuestra casa y nuestras tres tiendas y huimos.

Lusis Sarkisyan dijo que su hijo, que había trabajado para los estadounidenses en Irak, era objetivo del ISIS:

Un día, los militantes del ISIS amenazaron a mi hijo diciéndole que matarían a su familia si seguía trabajando con los americanos. Tuvimos que escapar.

Sarkisyan añadió que las autoridades de la ONU le habían citado para tramitar su solicitud de inmigración para 2018. “No sé qué vamos a hacer hasta entonces”.

Incluso cuando los Estados europeos aceptan refugiados cristianos, no los protegen de los ataques de los musulmanes en los centros de acogida.

Según los datos de una encuesta de la organización de defensa de los cristianos Open Doors USA, los refugiados de origen cristiano y yazidí que han huido de la persecución en lugares como Siria e Irak siguen enfrentándose a ataques de motivación religiosa en Alemania.

Cerca de 800 refugiados cristianos y yazidíes habían sido atacados por otros refugiados en los centros y campos de socorro, según un informe titulado: LA DESPROTECCIÓN DE LAS MINORÍAS RELIGIOSAS EN LA REPÚBLICA FEDERAL DE ALEMANIA realizado entre el 15 de febrero y el 30 de septiembre de 2016.

A la pregunta sobre la naturaleza de los ataques, la agresión se citaba con más frecuencia, seguida de amenazas de muerte, dirigidas directamente a los refugiados cristianos o a sus familias en Alemania o en sus países de origen.

Cuarenta y cuatro personas dijeron haber sido víctimas de agresiones sexuales. Otras formas de persecución incluyen insultos, amenazas generales y ataques físicos que no se han definido como agresiones. El 11% de los interrogados se sentían intimidados por el alto volumen de la música o las oraciones.

Un refugiado procedente de Irak dijo haber recibido amenazas de muerte después de que unos musulmanes lo vieran leyendo la Biblia:

Querían que me volviera a convertir al islam. El director del centro dijo que no podía hacer nada y que no podía protegerme. Como yo temía por mi vida, se lo conté a un trabajador social que después escribió un informe. Las amenazas de muerte fueron a más. El intérprete trató de quitar importancia a las amenazas y ocultarlas al departamento de bienestar social. El departamento dio orden a la dirección del centro de que se esforzara más en asegurar mi integridad. Fueron incapaces de hacerlo, y por lo tanto me trasladaron a otro centro.

“Los musulmanes me decían que el islam ‘nos da permiso para derramar tu sangre’ y ‘tu aliento y tu ropa son impuros'”, reveló un refugiado de Irán.

Una refugiada iraní declaró:

Al principio todos se portaban bien con nosotros. Después se enteraron de que yo era cristiana. Cogían el agua sucia que habían usado para limpiar y nos la tiraban desde la planta de arriba (…) Ya no sé qué pasó después de aquello. (…) Hasta hoy [diecisiete días después] no han tomado nota de mis quejas.

Los yazidíes también se están enfrentando a ataques y discriminaciones, según el informe.

De los diez refugiados yazidíes, tres de ellos recibieron amenazas de muerte, dos sufrieron acosos sexuales y cinco padecieron otras formas de persecución; seis dijeron que estos incidentes se produjeron numerosas veces. En tres de los casos, los perpetradores eran también refugiados, y en otros tres casos eran familiares del personal de seguridad. Cinco de las víctimas no denunciaron nada porque les parecía inútil.

Los trabajadores de los centros de refugiados también participan en la discriminación. Casi un tercio de los entrevistados dijeron que la mayoría de la discriminación y la violencia provenía de los guardias de los centros de refugiados de origen musulmán. Dice el informe:

Cuando surge un conflicto, gran cantidad de trabajadores musulmanes muestran su solidaridad hacia otros musulmanes, u obstruyen o trivializan las denuncias. Los intérpretes influyen ilegalmente en el resultado de los procesos de asilo, y a veces participan activamente de la discriminación en los centros.

Un cristiano iraní declaró:

Tuve un problema y lo reporté en el punto de información una y otra vez. Había alguien que siempre insultaba a nuestra madre y a nuestra hermana. Decía que eran neciz [impuras].

“Los de seguridad son todos árabes, y sólo ayudan a los árabes”, dijo un cristiano eritreo. “Siempre que alguien hace algo malo en el centro, dicen: ‘Han sido los cristianos’, aunque no hayamos hecho nada”.

Sólo en rarísimos casos los afectados (17%, 129 personas) llegaron a presentar una denuncia personas a la Policía, según el informe.

Si se incluyen los informes y las quejas presentadas a la dirección de los centros, sólo el 28% (213) pidieron protección a las autoridades alemanas. El 54% de los entrevistados (399) citaron motivos específicos para no presentar denuncia alguna: el 48% tenía miedo, especialmente a ataques repetidos o de que la situación se agravara (36%). Otros motivos eran que no había vías seguras de contactar o comunicarse con la Policía o las autoridades correspondientes, la barrera del idioma (14%) y la impresión de que la denuncia sería igualmente en vano.

En otros Estados europeos –incluidos Austria, Suiza, Francia, Reino Unido, Suecia, Países Bajos, Italia, España y Grecia–, los refugiados cristianos y yazidíes también están sufriendo ataques a manos de los refugiados de origen musulmán.

Berlín está rechazando solicitudes de asilo de refugiados cristianos y deportando a estos injustamente, según un pastor de Alemania.

El doctor Gottfried Martens, pastor en la Iglesia Luterana de la Trinidad, en Berlín, denunció que el Gobierno alemán está rechazando casi todas las solicitudes de asilo de la mayoría de los refugiados iraníes y afganos que son miembros de su congregación, que llevan años en Alemania esperando que el Gobierno atienda sus casos, según CBN News.

El arzobispo melquita greco-católico de Alepo, Jean-Clément Jeanbart, declaró en una entrevista:

El egoísmo y los intereses serviles defendidos por vuestros Gobiernos acabarán matándoos, también. Abrid los ojos. ¿No visteis lo que pasó hace poco en París?

Al parecer no lo vieron. Siguen viviendo sin aceptarlo. Según las cifras del Gobierno de EEUU, de los casi 11.000 refugiados sirios admitidos en Estados Unidos en el ejercicio de 2016, sólo 56 eran cristianos…

Cuando planteas el problema de que los Estados occidentales acepten migrantes musulmanes de Siria e Irak sin vetarlos por sus vínculos yihadistas, mientras se deja abandonadas a las víctimas cristianas y yazidíes de los yihadistas, te acusan de ser “intolerante” o “racista”. Pero la verdadera intolerancia es abandonar a los cristianos y los yazidíes de Oriente Medio, las principales víctimas de los genocidios que están teniendo lugar en Siria e Irak.

Es cierto que los musulmanes chiíes, incluso algunos musulmanes suníes –en particular los laicos, los no practicantes y los moderados– están también amenazados por el Estado Islámico. Pero el ISIS y otras organizaciones islamistas no están tratando de acabar con el islam y los musulmanes. Al contrario: su objetivo es institucionalizar aún más el islam e incluso expandir el influjo musulmán a otros territorios e instaurar un califato (imperio islámico) basado en las escrituras islámicas.

Ayudar a las minorías religiosas del mundo musulmán es no sólo un asunto humanitario, también un asunto político de vital importancia para Occidente. Algunas personas podrían pensar que EEUU u Occidente no deberían implicarse en la política de Oriente Medio. Pero si Occidente sigue haciendo la vista gorda a la radicalización islámica de Oriente Medio y el Norte de África, ¿qué puede esperarse que pase?

Mientras los islamistas sigan logrando victorias en diferentes países, y los cristianos y otros no musulmanes sigan siendo exterminados, los islamistas tendrán más poder y agallas para expandirse por Europa y otras partes del mundo.

La ideología islámica radical nunca se detiene cuando se hace con las riendas. Es una ideología genocida, imperialista y colonialista. Su objetivo es matar o someter a todos los no musulmanes bajo su férula. La yihad islámica empezó en el siglo VII, en la Península Arábiga. Después, a base de masacres y presión social, incluido el impuesto impuesto de la yizia y la dhimmitud, se extendió por tres continentes –Asia, África y Europa– y persiguió a innumerables pueblos nativos.

Una de las maneras más efectivas de frenar esta pauta es apoyar a los cristianos y otros no musulmanes en Oriente Medio. Occidente no sólo ganaría unos importantes aliados en Oriente Medio; también se debilitaría la influencia política, militar y económica de los islamistas.

Los países occidentales deberían acoger inmediatamente a cristianos y yazidíes –los principales objetivos de los genocidas–, y estudiar formas de empoderarlos en sus países natales, así como crear refugios seguros para ellos. Ya es hora de que, además del de EEUU, otros Gobiernos occidentales vean por fin que ellos mismos son los cristianos de Oriente Medio.

A ESTO… EN LA EUROPA ANTISEMITA, LO LLAMAN “POPULISMO”

Más de 7.000 cristianos asesinados POR LOS MAHOMETANOS en 2015

De los 50 países con mayor persecución clasificados por «Open Doors», 34 son de mayoría musulmana

Un año más, la organización de derechos humanos con base en Estados Unidos «Puertas Abiertas» (Open Doors) ha constatado el incremento de la persecución contra cristianos en el mundo, en muchos casos con acciones de violencia terrorista dirigidas a asesinar al mayor número posible de seguidores del Evangelio. El informe de 2016, que recoge las investigaciones de los doce meses de 2015, estima en más de 7.000 los cristianos asesinados en el mundo en ese periodo por causas relacionadas con su fe, lo que supone un aumento significativo de más de 3.000 («mártires» según el criterio de la Iglesia) respecto al año anterior. No se tiene en cuenta, además, el número de víctimas en tres países que sobresalen en persecución de cristianos –Corea del Norte, Irak y Siria– dado que «Open Doors» estima que la información no es precisa.

Destaca en el informe la fuerte presencia de países de mayoría musulmana entre los más hostiles hacia los cristianos. De los 50 países catalogados por «Open Doors», 34 son de mayoría musulmana, aunque no todos cuenten con sistemas políticos regidos por la Sharía, la ley islámica. Tanto los regímenes de corte fundamentalista como los de carácter autoritario-laico aparecen hermanados por el mismo miedo a la libertad religiosa.

Las estadísticas muestran además que en 2015 fueron atacadas o dañadas unas 2.300 iglesias, número que dobla el del año anterior.

La agresión contra los cristianos no procede solo de los movimientos yihadistas Daesh, Al Qaida, Boko Haram y Al Shabab, los cuatro más letales. Existe también una atmósfera de intimidación y agresividad en muchos ambientes sociales musulmanes, que identifican la precariedad económica con un supuesto neocolonialismo occidental, y miran con odio a su vecino cristiano, con frecuencia mucho más indigente que el mahometano. Es el caso patético de Pakistán. En Egipto, por su parte, en el imaginario de algunos musulmanes el cristiano copto es el empresario acomodado que goza de una fortuna de origen sospechoso. La defenestración de los Hermanos Musulmanes no ha cambiado apenas esa percepción.

 

La “gente del Libro”

En los territorios que controla en Irak y Siria, el grupo Daesh, el autodenominado Estado Islámico que ha proclamado el «califato», ha reeditado las tesis literales del Corán sobre el trato con otras religiones. Los cristianos pertenecen así a la «gente del Libro», a la que se ofrece tres caminos: la huida, la conversión al islam, o el vasallaje (que implica el pago de un impuesto al califato (entre otras servidumbres).

No obstante, la alucinante tesis admite muchas excepciones. El vasallaje que ya viven los cristianos de Pakistán no les salvó de morir bajo las bombas terroristas en los dos últimos meses de marzo. Semanas antes del ataque en Lahore, un comando yihadista llevó a cabo en Yemen una matanza de monjas de la Madre Teresa de Calcuta en un albergue de ancianos. Pese a ello, las misioneras de la Caridad –velos católicos en el islam– seguirán trabajando con los más pobres en otros doce países de mayoría musulmana, que figuran entre los 130 donde se extiende su labor.

La indiferencia con que las autoridades del gobierno islamista moderado de Pakistán responden a los atentados anticristianos –como el último de Lahore– refleja el chantaje que imponen los partidos ultrarreligiosos musulmanes , y más aún la cultura general del «país de los puros», acostumbrado a tratar a los no mahometanos como ciudadanos de segunda.

Bajo los foco

La persecución es silenciosa en la mayoría de los países que figuran en la lista de «Open Doors». La luz y los taquígrafos se concentran hoy en Irak y en Siria, donde los yihadistas de Daesh llevan a cabo una gradual y publicitada campaña de expulsión y secuestros entre la vieja población cristiana, así como de quema de iglesias.

¿Cuántos cristianos de rito en arameo –la lengua materna de Jesús– quedan en Irak? Cuando cayó Sadam Husein, en 2003, se calculaba que el país tenía alrededor de un millón de cristianos. Hoy se desconoce la cifra, dada la persecución que sufren no solo a manos de los yihadistas, sino también por parte de las autoridades kurdas (que apoya por cierto Estados Unidos). Según denuncia el informe de 2016, las autoridades autónomas kurdas están forzando a los cristianos a que vendan sus propiedades a musulmanes en la región de Mosul y la planicie de Nínive, para crear una zona «homogénea» en términos étnicos y religiosos.

La situación de acoso y exterminio de cristianos en Siria e Irak motivó el año pasado una insólita iniciativa diplomática del Vaticano en favor del uso de la fuerza para proteger a los creyentes. El 13 de marzo de ese año, el representante vaticano ante la ONU en Ginebra, el arzobispo Silvano Tomasi, pidió la formación de una fuerza internacional «para parar esa especie de genocidio». Un año después la petición sigue en el aire. Washington se limita a bombardeos selectivos en Siria e Irak, y Europa discute cómo evitar la llegada de refugiados, muchos de ellos cristianos.

En la lista de 2016 de «Puertas Abiertas» entran dos países nuevos: Níger y Bahréin, que se sitúan respectivamente en los puestos 49 y 48. La expansión de la acción terrorista del grupo Boko Haram ha despertado el miedo y la huida entre la población cristiana de Níger, mientras que en el pequeño emirato de Bahréin la introducción gradual de la Sharía por parte del sultán ha deteriorado el anterior clima de relativa libertad religiosa.

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