GEOPOLÍTICA PARA LA CHUSMA Y PARA LA PRENSA…

Mentira, engaño y señuelo en el campo de batalla

La mueca de lo absoluto no es engañar al pueblo sino a las cotorras del periodismo que se unen enfervorizados y dispuestos para el linchamiento” Alfonso M. Becker

Se decía en Mayo del 68 que el argumento de una pesadilla política exige un auténtico derroche de narrativa para pusilánimes; un poco de racconti romani como adormidera para soportar las grandes mentiras metafísicas que emanan de los gobiernos bicamerales, y sobre todo, una gran creatividad, profundidad y sutileza para prodigar, con energía, gran cantidad de aberraciones filosóficas sobre la escena del crimen sexual electoral, donde todo indicio de delito se difumina en el terreno baldío de la Teoría de la gobernanza… No se lo digan a nadie, pero en política todo vale… Los políticos son unos sinvergüenzas por parte de madre liberada y sin complejos, y unos malditos farsantes por parte de padre apegado al whisky con soda y a la lectura incansable y pecaminosa del Playboy…

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Cincuenta años después, bajo la excusa de un supuesto “populismo” que las cotorras del sistema no saben definir, un genio estadounidense surgido de la espesa niebla en el Hampton Roads, observaba plácidamente el vuelo de las gaviotas mientras paseaba entre barcos de guerra y buscaba una taberna donde tomarse una puñetera jarra de cerveza y disfrutar de una buena conversación con marinos de toda la vida acostumbrados a dar vueltas y vueltas a este asqueroso mundo repleto de enemigos que odian a los judíos y a los Estados Unidos de América; es realmente glorioso beber unos tragos con bravos guerreros del mar y navegantes con más mataduras que un perro callejero de pelea… Un humilde servidor, este que os escribe este genial y mortífero artículo, lo ha hecho. Permítanme que les diga que la gente de la Armada estadounidense está hecha de una pasta especial.

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Allí recibió, Steve, la llamada de un tipo peculiar… En Sewell’s Point no se andan con mariconadas de si el puto moro es islamista, mahometano, cabrón persa, saudí bueno pero malo, árabe pero aliado pacífico, moro pero terrorista, o hijoputa del Islam o hijo de perra de mala ramera del Pakistán… En la base aeronaval de Norfolk, la más grande estación naval de este planeta, se suele llamar a las cosas por su nombre, y más aún, delante de una jarra de cerveza… Eso es sagrado… Y todo buen marino de guerra sabe que Estados Unidos está en guerra contra todos los terroristas musulmanes que pululan por todos los países musulmanes…

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Por eso, el estratega de la Casa Blanca en el Gobierno del presidente Donald Trump, el gran periodista, pensador, escenógrafo y hombre de negocios, Stephen Kevin “Steve” Bannon, no tiene pelos en la lengua y no se hace pajas mentales como los británicos en la Cámara de los Comunes, a la hora de definir que “la civilización judeo cristiana está en guerra contra el Islam radical” y si algún gilipollas quiere ser un poco más fino pues… puede cambiarse de sexo o irse con el Obispo de Roma a tender puentes a los moros por el universo celestial vestido de monja de Calcuta; puede incluso declamar con vehemencia, refinamiento y un cierto amaneramiento de mariquita redomado, que está en guerra contra las bragas de terciopelo y los tangas de leopardo…

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Mientras Capitol Hill se convierte en Sodoma y Gomorra, Steve Bannon, insiste en que si no destruimos ahora en una guerra de verdad a esta mierda mahometana, no habrá más remedio que lanzarle petardos atómicos cuando sea demasiado tarde y su barbarie se extienda, de forma insoportable y trágica, por todo el planeta. El caso es que, Steve Bannon, se dejó querer a modo de sueldo mensual del copón, por el millonario neoyorquino que no quería irse de esta vida sin ser presidente de los Estados Unidos… Era un puto genio y cobraba como el más grande artista de la representación política de todos los tiempos. La degradación del escenario político estadounidense olía a podrido; la becaria musulmana se acostaba con la bruja mientras el jardinero de la Fundación se tiraba los fines de semana a la Muslim Brotherhood de su prima que estaba “disponible” por el mismo precio… Solo que tenía 15 años y eso era un lío muy gordo e ilegal…

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Y en el gran espectáculo del desvanecimiento de la falsa conciencia, el príncipe Donald le dijo a su princesa Melania que le iba a comer el papo siendo el hombre más poderoso del planeta Tierra… Quería acabar sus días en este mundo trabajando por su país y matando moros terroristas. Se le había metido en la cabeza esa barbaridad de oficio de poder haciendo el amor con Melania paseando en un carricoche por Central Park… Fue justo en el exacto momento histórico de echarle el kiki… y emocionado por la taquicardia le dio un beso en sus tetas de Primera Dama y le dijo pegándole un tirón en los pelos del pubis: ¿Te gustaría pasearte en bragas por el Despacho Oval? Y ella le contestó: ¿Por qué no te tiras tú de los huevos? Disculpen por el tono… pero estoy emocionado, filosóficamente hablando… Se sueña con primaveras lejanas cuando el Pentágono ha necesitado a un patriota para tomar decisiones difíciles. Sí… es así… dos guerras o tres, o las que hagan falta para matar moros asesinos. ¡Qué pasa!

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A todos los saltimbanquis de la geopolítica casi les da un infarto cuando se equivocaron de ganador en el gran espectáculo electoral de los Estados Unidos de América. Es un clarísimo caso clínico de esquizofrenia paranoide colectiva de tanto repetir como un pajarraco de la Amazonía las cosas que dicta el capo de los mass-media… Observen, queridos lectores, la penosa degradación de la dialéctica de estos periodistas de medio pelo cuya forma extrema de disociación geopolítica es la catatonia… Es un patológico odio hacia Donald Trump solo propio de la chusma; un desprecio absoluto por la imagen del presidente de los Estados Unidos que se manifiesta con rigidez mental y acompañado de una gran excitación de vulgar y grosero opinador “prisionero” de un universo plano como el de los moros. La especulación del espectáculo con la excusa de un populismo invisible solo propio de interlocutores ficticios…

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Todos esos payasos con sus absurdos análisis dirigían su mirada, aterrorizados los unos, y alelados los más, hacia la batuta directriz de los portavoces del establishment; todos estos pájaros de mal agüero estaban implorando una guía espiritual para idiotas indocumentados o al menos una ligera orientación que explicara la inesperada parábola del espectáculo político. Todos los palmeros del mago principal coincidieron -sin habérselo propuesto- en que eran mancos de nacimiento y esperaban la prótesis como agua de mayo… Y conste que no me refiero a Teresa May con su metafórico “brexit” que ningún farsante de la ciencia económica ha sabido explicar… No saben que los británicos son “maestros” en el engaño político mucho antes de haber nacido… Lo llevan en la sangre. Por eso los admiro. ¿Existe mejor forma de cohesionar a una Europa que ni siquiera protege la Iglesia de Roma mientras los moros exterminan a los cristianos por todo el mundo?

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La naturaleza del papagayo ilustrado coincide, las más de las veces, con la certeza de que, diga lo que diga la escandalosa cotorra líder del establishment, siempre habrá una explicación razonable para que el desprestigiado gallinero de los creadores de opinión, no caiga aún más bajo y el periodismo quede finalmente reducido a una mancha picarona y amarillenta diversión para mujerzuelas… Cuarenta y ocho horas tardaron en confeccionar y confirmar la narrativa del populismo que es como vomitar sobre la filosofía y dar de cuerpo, con diarrea, sobre la ciencia política. A una simple estrategia utilizada por todas las corrientes políticas del arco parlamentario, que buscan el apoyo y el voto de las clases populares, la “retratan” como una realidad de forma peyorativa. Entonces… la gente se preguntó en los Estados Unidos: ¿Y los que chupan penes por un voto y se abren de piernas para enseñar el clítoris demócrata en la fiesta electoral? ¿Esos no son populistas? Como diría Steve Bannon: anda y que te den…

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Bien es verdad que los llamados “sabios” del establishment no contaban con la genialidad desplegada por un verdadero mago de la filosofía política: Steve Bannon los había pillado in fraganti haciendo felaciones por un voto y abriendo vaginas, de par en par, en la pista central del circo democrático para que el rebaño se acercara con alegría a las urnas posmodernas del grandioso puterío… Si los legendarios filósofos políticos de la Escuela de Chicago, maestros formados por el legendario profesor de Ciencia Política, Leo Strauss David, no han abierto la boca para comentar el triste desvanecimiento entre el yo y el mundo o lo verdadero y lo falso, ha sido por vergüenza ajena y por la náusea que provoca este espectáculo y el autismo de respuesta necesario ante tamaña organización de apariencias gestada por el Partido Demócrata y dirigida por el “modelo” afroamericano de traidor que el pueblo judío no piensa olvidar ni perdonar…

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La abstracta voluntad de la eficacia inmediata, en el gran teatro planetario, para señalar al “despreciable” constructor de muros perdonando -en cambio- al demagogo religioso tendedor de puentes, solo es posible ejecutarla con la complicidad de los voceros del rebaño. Las leyes del pensamiento dominante son tajantes y se ejecutan en las escuelas de un periodismo inútil y barato que no puede competir, en “valor” de las titulaciones, con las Facultades de la élite en el poder….

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La orgía transgénero de una peculiar espectacularidad fabricada para la democracia, la heterosexual borrachera lúdica propuesta por ladrones del Gobierno, la homofobia mahometana del harem elitista a lo “Muslim Brotherhood”, el grito lesbiano contra las injusticias de la historia y la oración homosexual, con el culo al aire, para terror de abuelas adventistas del séptimo día, no pudieron contra el hambre y el desencanto de una república estadounidense que vio pasar ante sus ojos a la verdadera basura populista enquistada en la colina del poder y en sus periodistas lacayos insensibles ante el dolor de sus compatriotas… Decían Bannon que ellos, los que pretenden dictar su asqueroso lenguaje dominante, y otorgar el adjetivo calificativo a su antojo y al de su clítoris, eran los aberrantes y peligrosos políticos populistas que están hundiendo a los Estados Unidos. Una pandilla de maricones de la más baja alcurnia… Un Capitol Hill de olor nauseabundo que ha convertido Washington en un territorio histórico indigno del regio perfume del espíritu.

Viva la alegría para mi monte de Venus y a vivir que son dos días… Así pensaba la bruja con cara de bruja, y así pensaba el brujo, con los pantalones bajados hasta los tobillos, en el Despacho Oval, mientras un ejército de becarias con aspiraciones, soplaban las apocalípticas trompetas de la corrupción anunciando al mundo una triste Casa Blanca como burdel explicado con la metafísica del poder… Este gran realizador y escenógrafo de la política, que es Steve Bannon, les golpeó donde más duele, en los huevos, en los ambos y sendos – digamos por su género- aparatos sexuales; porque estos tarados intelectuales vitalicios que son la casta política, habían quedado como los más guarros y asquerosos ignorantes de la política que no han dejado de mofarse de la clase media estadounidense sin título de Harvard.

Y ya ven ustedes… fue el genio de la geoestrategia, Steve Bannon, el que se había meado en los “máster” y “doctorados” de toda esa morralla de politicastros y palmeros; esos palafreneros que habían confundido el espectáculo de la política con el circo de las carencias humanas y sexuales…

Quizás porque la vida es sueño, no hay sistema político que resista tanta compresa vaginal como prueba del delito ni vigilia de fantasía electoral para aprendices de mago con chistera… Los aspectos más siniestros de la mentira, culminan en la presentación del candidato como fetiche en una aberrante hiperproducción de espectáculo enviando fotos de penes descomunales junto a una cinta métrica para dar fe de poderío sexual; y el sexo, oiga, tiene que inundarlo todo porque, según la calculadora del sexólogo de cabecera en The New York Times, todo bicho humano hace el amor unas quince mil veces durante toda su vida…

No puede haber espectáculo político si no se representa como la sociedad misma. Todos los oscuros deseos deben estar representados. Al fin y al cabo, deseo y pecado se contrarrestan. La Prostituta de Babilonia lo atestigua… Por otra parte, los mojigatos de la moralina, en la Santa Sede, pueden vomitar su ansiedad en los confesionarios de los ingenieros sociales de las creencias celestiales, especialistas en tender puentes galácticos para la otra vida… Venid a mí… esplendorosa mano de obra barata; que Alemania os quiere mucho porque somos muy posmodernos y nos gusta mucho el Islam, no como a otros en Washington que solo gustan de putones en tanga taconeando por Las Vegas…

La acumulación infinita de instantes absurdos, ha sido siempre la ocupación de una Cámara de Representantes de la Chusma… La especialidad de esta élite de profesionales farsantes, expertos del sueño inducido, es mentir hasta la saciedad y no dejar de hacerlo durante toda la legislatura, desde una bancada o desde la otra; engañar hasta que la muchedumbre de votantes caiga en el éxtasis de las delicias y voluptuosidades electorales y se coma la papeleta de voto impregnada de alioli… Maldita plebe del demonio que ni siquiera sabe apreciar el papo envenenado que le ofrece su bruja del Partido Demócrata… Ahora no solo hablan de muros para que el populacho sea feliz entre el hambre, la miseria y los piojos, manifestándose libremente contra los constructores de muros. Ahora tendréis doble y triple ración de acusaciones de “ruso traidor” y de espía siberiano al servicio de Moscú… Esa es la única preparación intelectual del periodista de turno…

Ya no pensaréis más, gilipollas, y al sincero retozo sexual de vuestros políticos, ni siquiera podréis responder con vuestra irritable queja y manía de que os suban el sueldo… ¿Pero cómo te van a subir el sueldo, pedazo de idiota, si ni siquiera tienes trabajo y al establishment le importa un carajo? Más que nada porque no piensan dártelo sin que tú des algo a cambio… Así es la vida y llega el Nobel de turno y te dice que inviertas todo lo que tengas en “Bienes Raíces Clinton” y no solo te roban la cartera sino que además se llevan tus calzoncillos y te dejan en pelotas frente a la oficina bancaria donde, cinco minutos antes de que te detenga la policía, puedes ver por la ventana cómo el presidente del banco se folla a tu mujer encima de la mesa del despacho… Dios mío… es una fiera chillando de gusto como una loca… Los orgasmos que da el dinero cuando te dicen jadeando en el oído que vas a vivir como una reina…

Poesía, rima, verso, escándalo público, vístete cornudo miserable, que ni siquiera tienes para comprarte un taparrabos… Queda usted detenido en nombre de la ley por ir en cueros en un paso de cebra… Sí… está bien, le comprendemos, su mujer le engaña con otro y es usted un desgraciado que sueña con la zorra de su esposa complacida por un millonario en deleites sexuales. Pero, oiga… ¿No es usted ese que escribía sobre la política americana y se metía con Donald Trump llamándolo populista? Pues ahora que te den por el culo… A ver cuándo carajo te enteras, necio, un multimillonario no puede ser populista porque quiera vigilar sus fronteras y hacerlas seguras… exactamente como en todos los países del planeta Tierra… Tampoco son populistas los que van a la guerra para matar a los enemigos… esos asesinos islámicos que atacan y matan a soldados y ciudadanos estadounidenses… Por cierto, su mujer está para besarle la ingle… Maldito desgraciado opinador antisemita de pacotilla…

A propósito de las guerras… ¿Nadie le ha dicho en la Facultad que todo es mentira, engaño y señuelo en el campo de batalla? Pues Donald Trump ha sido elegido por el Pentágono para una batalla: repartirse Siria con los rusos, para destruir a los terroristas en Yemen y en Libano y para desmantelar y desmenbrar la República Islámica de Irán… Y esta necesidad militar está financiada por Saudi Arabia. Mientras tanto, usted se divertirá con las chorradas que cuentan del peligro infinito de un supuesto populismo y del “Brexit”… Si pretende llamar populismo a todo esto, está usted equivocado y no sabe pensar bien en geopolítica del espectáculo como resultado de la racionalidad.

Steve Bannon ha dejado claro que Donald Trump no necesita excusas banales, así como tampoco descubrir las supuestas armas químicas o misiles de largo alcance… Matar “infieles” al grito de ¡Allah es grande! es, justamente, el arma de destrucción masiva que necesitaba el actual presidente de los Estados Unidos para invitar a Rusia a que juntos acaben de una vez con los asesinos del Islam…

Lo dicen los grandes filósofos de la Escuela de Chicago… No es populismo. Es una majestuosa cualidad del señor Trump.

 

Alfonso M. Becker © copyright (Todos los derechos reservados)

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