LA ÚLTIMA GRAN OFENSIVA DE LA Wehrmacht (1944-45)

 

BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE-

UNA BATALLA “DE LIBRO” PARA LOS EXPERTOS EN ESTRATEGIA DE GUERRA…BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 1

LA BATALLA DE LAS ARDENAS

Christer Bergström sorprende con su revisión de la batalla de las Ardenas, la última ofensiva alemana en el frente occidental, de la que se cumplen 70 años

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La batalla de las Ardenas, o del saliente, librada en condiciones penosísimas en el invierno de 1944-45, durante casi siete semanas, fue uno de los grandes enfrentamientos de la II Guerra Mundial y la última gran ofensiva del ejército alemán en el frente occidental. Las imágenes de los tanques Tiger y Panther avanzando apresuradamente sobre la nieve, de los soldados estadounidenses cavando trincheras en el suelo helado y de los combates sin cuartel en los bosques, pueblos y encrucijadas forman parte de las más icónicas de la contienda, al igual que figuran entre sus nombres emblemáticos los de Malmedy, Bastogne, la operación aérea Bodenplatte, el Kampfgruppe Peiper o los comandos de Skorzeny -que causaron gran confusión infiltrándose con uniforme enemigo-. Hitler lanzó lo mejor que le quedaba, 300.000 soldados (muchos fantasmagóricamente vestidos de blanco), 1.800 tanques y cazacarros, 2.400 aviones, en un desesperado intento por cambiar el curso de la guerra. El ataque, iniciado el 16 de diciembre, cogió a los Aliados, que, medio año después del desembarco en Normandía, daban la guerra casi por acabada, completamente desprevenidos. Tras un inicio prometedor, luchas de una brutalidad tremenda y una tenaz defensa de las tropas de EE UU –es famosa la contestación del general McAuliffe de la 101ª Aerotransportada al exigirle la rendición de Bastogne: “¡Nuts!” (¡y un huevo!, en versión libre)- , los alemanes se vieron obligados a detener su avance sin conseguir el nuevo Dunkerque que ambicionaba su Führer. Numerosos libros y películas han recreado la lucha, entre estas últimas, la más conocida La batalla de las Ardenas (1965) –con su conocida escena de las jovencísimas tripulaciones de carros alemanas entonando llenas de sprit de corps el Panzerlied-, Fuego en la nieve (1949) y En la línea de ataque (1992), sin olvidar los dos capítulos correspondientes de la serie televisiva Hermanos de sangre (sin duda lo mejor).BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 3

En el 70º aniversario de la batalla, y a la espera de la inminente publicación del nuevo y esperado libro de Antony Beevor sobre ella, ha aparecido en España Ardenas, la batalla (Pasado & Presente), un monumental y pormenorizado ensayo del historiador militar sueco Christer Bergström que ofrece, además de una perspectiva insólita una sorprendente reinterpretación de aquel choque, del que subraya que ningún veterano de los que ha entrevistado cuenta ninguna anécdota amable y solo cosas terribles. “Está claro que fue una de las experiencias bélicas más espantosas de esos hombres”, dice. Algunas imágenes del libro quedan grabadas en la memoria, como el regimiento alemán avanzando a la carrera gritando “¡yanquis hijos de puta!”, los soldados estadounidenses que descubren el 13 de enero que los cadáveres congelados de los prisioneros ejecutados por las SS en la carretera de Malmedy en diciembre siguen tirados en el lugar en que los abatieron, el Panther que se confunde y se mete en una columna de carros Sherman o la lucha con granadas en una casa de Thirimont en la que cada bando ocupaba un piso.

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Bergström, autor de 22 libros sobre la II Guerra Mundial, arranca su detalladísimo relato de la batalla de más de setecientas páginas desde el punto de vista de una de las unidades blindadas lanzadas hacia el Mosa con la mira puesta en el puerto de Amberes: toda una declaración de principios pues una de las cosas del libro que más sorprende al lector, acostumbrado a las versiones anglosajones, es que muy a menudo la narración de los hechos se ofrezca desde la perspectiva del bando alemán. Pero hay mucho más: Bergström considera que los alemanes estaban mejor preparados de lo que se suele considerar, que su moral era alta, su material excelente, sus comandantes muy buenos y que Hitler no andaba tan desencaminado como se cree en sus planes. La operación no estaba en absoluto condenada al fracaso y en algunos de sus aspectos era incluso “magistral”.

Vayamos por partes, ¿la situación del ejército alemán no era entonces tan mala al final de 1944? “En noviembre-diciembre en absoluto”, explica el autor, que estuvo con veteranos en Bastogne el pasado diciembre con motivo del aniversario de la batalla. “El hecho de que los alemanes hubieran conseguido detener a los Aliados accidentales en la frontera de su país, la victoria de Arnhem, la promesa de las nuevas armas maravillosas (reactores, cohetes, submarinos eléctricos, etcétera) y -no menos importante- el plan Morgenthau de los británicos y estadounidenses que establecía más o menos la destrucción industrial de Alemania habían elevado la moral de lucha de manera que en muchos casos incluso excedía el nivel de lo acostumbrado en los primeros compases de la guerra”. En cuanto al material militar, el historiador sueco lo tiene clarísimo: “Los alemanes eran absolutamente superiores en los campos más importantes, en realidad por primera vez en la guerra. El tanque pesado Königstiger o Tiger II sobrepasaba cualquier cosa que los Aliados tenían –en enero de 1945, dos de ellos aniquilaron a una compañía entera de tanques Sherman, sin sufrir un rasguño-, y ningún tanque medio podía competir con el Panther. Tenían el primer fusil de asalto del mundo, el Sturmgewehr 44, y los aviones a reacción Me-262 y Ar 234 eran totalmente superiores en el aire”.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 5

Del libro se desprende que la ofensiva alemana de las Ardenas no fue un intento tan desesperado sino que tenía opciones reales de éxito. “De hecho, desde la perspectiva de Hitler, era lo más inteligente que se podía hacer, mientras esperaba la siguiente ofensiva rusa en el Vístula. Fue cuidadosamente planeada y preparada y fracasó sobre todo por dos factores que podían no haberse producido: primero, porque las líneas de suministros alemanas fueron cortadas por la aviación Aliada cuando el tiempo mejoró el octavo día de la ofensiva, y segundo, porque las SS, menos competentes que el ejército regular, la Wehrmacht, recibieron en cambio la responsabilidad de conseguir los objetivos más importantes. Pero esos dos factores, como le digo, podrían haber variado. Si los alemanes hubiesen reposicionado su aviación de élite, desplegada en el frente del Este, en el Oeste, la aviación Aliada probablemente no habría sido capaz de cortar las líneas de suministros alemanas. Entonces, los alemanes habrían tenido un 50% de posibilidades de alcanzar Antwerp, cortar en dos las fuerzas Aliadas y rodear el grupo de ejércitos de Montgomery”. ¿La mejor aviación alemana estaba en el Este? “Exactamente. Había una enorme diferencia entre los pilotos de uno y otro frente. Mientras la mayoría de aviadores en el Oeste eran en 1944 novatos inadecuadamente entrenados una parte importante de los pilotos alemanes en el Este eran lo que los estándares estadounidenses describen como ases. Allí tenías pilotos como Erich Hartmann y Gerhard Barkhorn con 300 victorias cada uno, o pilotos de ataque a tierra como Hans-Ulrich Rudel con experiencia en 2.000 misiones de combate. Los pilotos alemanes con experiencia en 500 o más salidas de combate no eran infrecuentes en el Este a finales de 1944. Los pilotos Aliados en el Oeste no tienían esa experiencia”.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE-

En términos claros y futbolísticos: ¿eran los alemanes mejores en el campo que los estadounidenses? “Sí, sus mandos eran mejores, sus tácticas eran mejores, muchas de sus tropas estaban más motivadas (con la excepción de las tropas aerotransportadas de EE UU), y su armamento era mejor, con la excepción también de la artillería de EE UU”. Bergström es aún más polémico cuando le pregunto si deberíamos replantearnos la (in) capacidad de Hitler como comandante militar. “Creo que deberíamos. Aunque Hitler carecía de alta educación militar había probado tener una intuición de las posibilidades en el campo de batalla. Los ataques en el Oeste en 1940 y en 1944 son buenos ejemplos. Sin embargo, esa intuición le falló en varias ocasiones al final de la guerra, la más notable quizá en Falaise en agosto del 44. Pero la idea de atacar en las Ardenas con el objetivo de atrapar luego los ejércitos de Montgomery fue brillante”.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 7

Volviendo a lo de las SS, en el libro se recalca una y otra vez que la Wehrmacht luchó mejor en las Ardenas que las SS, en contra del tópico de que las Waffen SS eran superiores. “Sin ninguna duda fue así. Muchos testimonios, de mandos de la Wehrmacht y de los EE UU dan prueba del hecho de que las SS combatieron de manera bastante chapucera, como aficionados, durante la batalla de las Ardenas. Esa era la regla general –aunque con notables excepciones- para las tropas novatas de las SS en su primer despliegue en el campo de batalla durante toda la II Guerra Mundial”.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 8

¿Y qué tal lucharon los estadounidenses la que fue su peor batalla de la guerra, en intensidad y bajas? “Según todos los testimonios las tropas aerotransportadas lo hicieron muy bien al igual que otras unidades como la 30ª y la 84ª divisiones de Infantería. Pero en general tengo que decir que considerando su creciente ventaja numérica uno habría esperado que el Ejército de EE UU se comportase mejor en buen número de casos durante la batalla. La contraofensiva de Patton, que en realidad fue un gran fracaso si se compara con sus objetivos, es un buen ejemplo en el que uno puede ver que de haber disfrutado los alemanes de las mismas ventajas probablemente habrían tenido mucho más éxito”.

Ser sueco parece aportar una visión diferente, acaso más objetiva, más neutral a la historia de la II Guerra Mundial. “Creo que simplemente es natural que estés influenciado por la perspectiva de la sociedad en la que vives, que en muchos casos es tu propio país. Más aún, cuando se trata de historia militar mucho de lo que piensas está influenciado por la propaganda de guerra de la época. Eso obligadamente tiene una gran influencia en la forma en que se aprende la historia. Así que ser de un país neutral es una gran ventaja si tu deseo es proporcionar una descripción neutral y objetiva de una batalla como esta”. Una de las conclusiones más sorprendentes de Bergström es que la batalla fue una victoria para… los soviéticos. “Absolutamente. La ofensiva de las Ardenas debilitó a los Aliados occidentales; de manera material y particularmente psicológica tuvo un impacto perjudicial en sus propios planes de ofensiva, y los volvió extremadamente cautos. Gracias a eso, la Unión Soviética consiguió el crédito de capturar Berlín”. La historia tiene, según el historiador, un corolario estremecedor: una victoria alemana en las Ardenas podría haber supuesto que fueran dos ciudades alemanas las víctimas de las bombas atómicas en lugar de Hiroshima y Nagasaki. “Si Hitler hubiera conseguido rodear y quizá aniquilar el ejército de Montgomery, puede que hubiera sido capaz de aguantar hasta el verano de 1945. En ese caso, las bombas atómicas probablemente se habrían lanzado contra Alemania, como era el plan original. Tal y como sucedió, los alemanes se rindieron antes de que las bombas atómicas estuvieran disponibles”.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 9

Christer Bergström está de acuerdo en que ha llegado el momento de hacer un buen filme moderno sobre la batalla. “Así es, la batalla de las Ardenas tiene todo lo que hace falta para realizar una gran película de guerra de éxito: el drama del combate, el milagro cuando los cielos se despejan en el último minuto permirtiendo a las fuerzas aéreas de EE UU salvar a sus tropas terrestres, el inesperado regreso de los alemanes en enero de 1945, la lucha interna entre los generales Aliados (particularmente Patton y Montgomery), y los dos ángeles femeninos que trabajaron como enfermeras y salvaron tantas vidas en la asediada Bastogne”. El historiador recuerda bien la escena de los carristas alemanes cantando el Panzerlied en el filme de 1965. “Esa escena fue idea del general Meinrad von Lauchert, un veterano de la batalla de las Ardenas, Cruz de Caballero con   hojas de roble, que comandó una de las puntas de lanza alemanas durante la ofensiva, y que fue asesor de la película”. Del último filme sobre la II Guerra Mundial, Fury, con Brad Pitt, dice que recientemente ha hablado con varios veteranos de las fuerzas acorazadas estadouniodenses que sirvieron en la batalla de las Ardenas y todos acuerdan que Fury es una de las películas de guerra más realistas que han visto nunca. Lógicamente, yo tengo que compartir esa opinión”.

La batalla que conmocionó Europa, sobre la batalla de Poltava, de Peter Englund, La belleza y el dolor de la batalla, del mismo autor, y su propio Ardenas parecen mostrar un auge de la historia militar sueca. “El primer libro de Englund que menciona allanó el camino para un nuevo interés por la historia militar en Suecia. Los libros de Historia, particularmente historia militar y en especial sobre la II Guerra Mundial son muy populares en Suecia. La edición sueca de mi libro de las Ardenas vendió 3.000 copias en seis meses y se ha hecho una segunda edición, lo que no está mal en un país de 9 millones de habitantes”.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 10

Combate editorial por una batalla

El libro de Bergström, de 780 páginas, ha llegado a las librerías españolas antes que el de Antony Beevor, de 570, sobre el mismo tema. Así que, de alguna manera, Gonzalo Pontón, el editor de Pasado & Presente, ha conseguido una ventaja inicial en la batalla de las Ardenas de papel en este 70º aniversario del enfrentamiento. Se da la circunstancia de que Pontón fue editor de Beevor en Crítica y luego, al salir de esa editorial y crear la nueva, le publicó al historiador británico su libro La Segunda Guerra Mundial (2012). Pero ahora Beevor, el nombre de referencia actual de la historia militar, ha regresado a Crítica donde publicará Ardenas 1944, que se pone a la venta el 19 de mayo (la traducción española aparece casi al mismo tiempo que el original inglés, que se publica estos días). ¿Ha tenido Bergström la sensación de haber ganado una batalla? “En realidad yo no sabía que Beevor planeaba escribir un libro sobre las Ardenas cuando escribí el mío, que data de 2013”, explica el historiador sueco. “Mi objetivo era acabar mi libro para el 70 º aniversario. Nunca pensé en una competición entre Beevor y yo si eso es lo que sugiere. No sé cómo analiza él la batalla, pero será interesante verlo. Estoy seguro que ambos, él y yo tenemos cosas que aprender de la batalla de las Ardenas el uno del otro”.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 11

En una rápida comparación de urgencia, el análisis de Beevor es más clásico: el historiador británico se ciñe a la versión canónica de que la ofensiva alemana, que menospreció enormemente la capacidad de lucha de los soldados estadounidenses, no tenía futuro y Hitler se equivocó al lanzarla sacrificando hombres y material que hubieran sido de más provecho en el Este. El británico destaca de nuevo por su calidad literaria, su claridad, su amenidad, su ironía, su capacidad para la anécdota humana (el alcoholismo de Von Rundstedt, la sugerencia de que Monty padecía síndrome de Asperger, los granjeros manitas que aprovechan los restos de los blindados y demás vehículos militares para su uso agrícola y personal, incluido el instalar los sillones de un Kübelwagen en el salón de casa), y su inteligencia para captar puntos de vista poco tenidos en cuenta, como el sufrimiento de los civiles belgas o la atrocidad de las bombas de fósforo.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 12

Sorprende ver el poco espacio que Bergström –mucho más centrado en los aspectos militares más técnicos que Beevor- dedica a la tristemente célebre matanza de 84 prisioneros estadounidenses en Malmedy (en puridad Baugnez). El sueco opina que ya se ha hablado bastante de ella; mientras que británico la explica en profundidad, incluido el detalle de la nieve en las cuencas vacías de los cadáveres: puro Beevor. En todo caso ambos subrayan que esa masacre, que rápidamente se difundió entre los combatientes, contribuyó a embrutecer la contienda y, como recalca Beevor puso la venganza “en la orden del día”, trasladando “la horrorosa brutalidad del Frente Oriental al Occidental”.

Los dos coinciden también en que los que sacaron realmente tajada de la batalla fueron los soviéticos. Beevor añade que los británicos resultaron derrotados moralmente frente a los EE UU por su poco relevante papel.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 13

La batalla de las Ardenas (en alemán: Ardennenoffensive o Rundstedt-Offensive y en inglés: Battle of the Bulge), fue una gran ofensiva alemana, lanzada a finales de la Segunda Guerra Mundial (16 de diciembre de 1944 – 25 de enero de 1945) a través de los densos bosques y montañas de la región de las Ardenas de Bélgica —y más concretamente de Valonia, de ahí su nombre en francés, Bataille des Ardennes—, Francia y Luxemburgo en el Frente Occidental. La Wehrmacht dio a la ofensiva el nombre en clave Operación Wacht Am Rhein, por el himno patriótico alemán Die Wacht am Rhein.

Hay varios nombres estadounidenses para esta batalla. El primero es una mera descripción por la forma que adoptó la línea del frente aliado, sobresaliendo hacia adentro en los mapas de noticias de guerra, lo que hizo que en la prensa contemporánea se la llamase Battle of the Bulge. La batalla fue definida militarmente como la Ardennes Counteroffensive (‘Contraofensiva de las Ardenas’), que incluyeron el empuje alemán y el esfuerzo estadounidense para contenerlo y luego derrotarlo. Tras la guerra, el Ejército de los Estados Unidos lanzó una campaña en la que citaba las unidades que lucharon en el noroeste de Europa en aquella época. A esto se le llamó la campaña de Alsacia-Ardenas e incluyó el sector de las Ardenas (de la lucha Contraofensiva de las Ardenas) y las unidades más al sur en el sector de Alsacia. Estas últimas unidades no se vieron implicadas excepto en cuanto a los elementos enviados al norte como refuerzos. Mientras la Contraofensiva de las Ardenas es una forma de hablar correcta militarmente, debido a que la campaña de Alsacia-Ardenas abarca mucho más que la región de la batalla de las Ardenas, la descripción más popular permanece simplemente la ‘Batalla del Saliente’.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 14

La ofensiva alemana fue apoyada por varias operaciones subordinadas conocidas como Unternehmen Bodenplatte, Greif, y Währung. La pretensión de Alemania con estas operaciones era partir por la mitad la línea aliada de fuerzas británicas y estadounidenses, tomando Amberes y luego embolsar y destruir cuatro ejércitos aliados, forzando a los aliados occidentales a negociar un tratado de paz en favor de las potencias del eje. Una vez logrado esto, Hitler podría concentrarse totalmente en el teatro oriental de la guerra.

La ofensiva fue planeada con el mayor de los secretos, minimizando el tráfico de radio y moviendo tropas y equipamiento al amparo de la oscuridad. Aunque Ultra sugería un posible ataque y el personal de inteligencia del Tercer Ejército estadounidense predijo una gran ofensiva alemana, los aliados fueron tomados por sorpresa. Esto ocurrió en parte por un exceso de confianza aliada, preocupación con sus propios planes ofensivos y un reconocimiento aéreo deficiente.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE-

La sorpresa prácticamente completa contra una sección débilmente defendida de la línea aliada se logró gracias a un tiempo intensamente nublado, lo que dejó en tierra las fuerzas aéreas de los aliados, abrumadoramente superiores. Una fiera resistencia, particularmente alrededor de la ciudad clave de Bastoña, y un terreno que favorecía a los defensores retrasaron las previsiones alemanas. Los refuerzos aliados, incluyendo al Tercer Ejército del General Patton, y las mejores condiciones meteorológicas -lo que permitió ataques aéreos sobre las fuerzas alemanas y sus líneas de abastecimiento-, selló el fracaso de la ofensiva.

A la vista de la derrota, muchas unidades alemanas experimentadas quedaron severamente disminuidas en hombres y equipamiento conforme los supervivientes se retiraban a las defensas de la línea Sigfrido. Para los estadounidenses, con alrededor de 610 000 hombres implicados y alrededor de 89 000 bajas, incluyendo 19 000 muertos, la batalla de las Ardenas fue la mayor y más sangrienta de aquellas en las que combatieron en la Segunda Guerra Mundial.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 16

Después de salir de Normandía a finales de julio de 1944 y los desembarcos en el sur de Francia el 15 de agosto de 1944, los aliados avanzaron hacia Alemania más rápido de lo planeado. Las tropas estaban fatigadas tras semanas de continuos combates, las líneas de aprovisionamiento aliadas se estiraron demasiado y las provisiones se agotaban peligrosamente. La situación del aprovisionamiento mejoró en octubre, pero la situación de las tropas aún era crítica. El general Eisenhower y su personal eligió la región de las Ardenas, dominada por el Primer Ejército, como un área que se podía conservar con el menor número de tropas posibles. Se eligió las Ardenas debido a la falta de objetivos operativos para los aliados y a que el terreno ofrecía una buena posición defensiva, no había carreteras y se sabía que los alemanes usaban la región alemana que quedaba al este de las Ardenas como un lugar de descanso para sus tropas.

La velocidad del avance aliado junto con una falta inicial de puertos profundos presentaba a los aliados problemas de suministro. Las operaciones de suministro en la playa usando las zonas de invasión de Normandía y desembarques directos desde los LST en las playas sobrepasaron lo planeado. El único puerto de aguas profundas capturado por los aliados era Cherburgo, cerca de las playas de invasión originales, pero los alemanes habían hundido y minando la bahía antes de que pudieran tomarla. Llevó a los aliados muchos meses reconstruir su capacidad para manejar transporte de mercancías. Los aliados tomaron el puerto de Amberes, en Bélgica, totalmente intacto, en los primeros días de septiembre, pero no estuvo operativo hasta el 28 de noviembre, cuando el estuario del río Escalda, que controla el acceso al puerto, quedó limpio tanto de tropas alemanas como de minas marinas. Las limitaciones llevaron a diferencias entre el general Dwight D. Eisenhower y el mariscal de campo Bernard Montgomery sobre si Montgomery o el general estadounidense Omar Bradley en el sur debían tener acceso prioritario a los suministros.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 17

Las fuerzas alemanas mantuvieron el control de varios grandes puertos en la costa del canal de la Mancha hasta mayo de 1945. La amplia destrucción del sistema ferroviario francés antes del Día D, tuvo éxito a la hora de entorpecer la respuesta alemana a la invasión, pero también fue igualmente dañina para los aliados, pues les llevó su tiempo reparar el sistema de raíles y puentes. Un sistema de camiones conocido como el Red Ball Express llevó suministros a las tropas en el frente, pero el transporte consumía cinco veces más combustible para alcanzar la línea del frente cerca de la frontera belga que el que se entregaba. A principios de octubre los aliados suspendieron las principales ofensivas para mejorar sus líneas de abastecimiento y disponibilidad.

Montgomery y Bradley presionaron para tener prioridad en el suministro a sus respectivos ejércitos de manera que podrían continuar sus líneas individuales de avance y mantener la presión sobre los alemanes. El general Eisenhower, sin embargo, prefería una estrategia de frente amplio. Dio cierta prioridad a las fuerzas septentrionales de Montgomery, quien tenía un objetivo a corto plazo, abrir el puerto de Amberes que se necesitaba con urgencia, y el objetivo a largo plazo de ocupar la región del Ruhr, el corazón industrial de Alemania. Con los aliados detenidos, el mariscal de campo alemán Gerd von Rundstedt pudo reorganizar los desordenados ejércitos alemanes en una defensa coherente.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 18

La Operación Market Garden del mariscal de campo Montgomery sólo logró parte de sus objetivos, mientras que sus ganancias territoriales dejaron la situación de suministro de los aliados peor que antes. Tras la derrota sufrida por los ejércitos aliados en Arnhem (Países Bajos), el espectacular avance efectuado tras la batalla de Normandía se detuvo, con lo que el frente europeo se estabilizó.

En octubre el Primer Ejército canadiense combatió en la batalla del estuario del Escalda, limpiando el Westerschelde tomando Walcheren y abriendo el puerto de Amberes al tráfico naval. Como resultado, a finales de octubre la situación de los suministros se había aliviado algo.

A pesar de una tregua a lo largo del frente después de las batallas del Escalda, la situación alemana siguió siendo mala. Mientras las operaciones siguieron en el otoño, destacando la campaña de Lorena, la batalla de Aquisgrán y la batalla del Bosque de Hürtgen, la situación estratégica en el oeste cambió poco. Los aliados estaban avanzando hacia Alemania, pero no se logró ningún gran paso adelante decisivo. Los aliados occidentales ya tenían 96 divisiones en o cerca del frente, con unas diez divisiones más en camino desde el Reino Unido a la zona de la batalla. Unidades aéreas adicionales permanecían en Inglaterra. Los alemanes podían poner en el campo un total de 55 divisiones.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 19

Adolf Hitler prometió a sus generales un total de 18 divisiones de infantería y 12 blindadas o mecanizadas «para propósitos de planeamiento». El plan era reunir 13 divisiones de infantería, dos divisiones de paracaidistas y seis divisiones tipo pánzer de la reserva estratégica Oberkommando der Wehrmacht (OKW). En el Frente Oriental la operación Bagration de los soviéticos en el verano había destruido gran parte del Grupo de Ejércitos Centro (Heeresgruppe Mitte). La operación extremadamente rápida sólo terminó cuando las fuerzas del ejército Rojo se quedaron sin suministros. Para noviembre estaba claro que las fuerzas soviéticas estaban preparándose para una ofensiva invernal.

Mientras tanto, la ofensiva aérea aliada de principios del año 1944 había puesto en tierra, con efectividad, a la Luftwaffe, dejando al ejército alemán con poca inteligencia del campo de batalla y sin manera alguna de interrumpir los suministros aliados. El movimiento diurno de las fuerzas alemanas era detectado casi instantáneamente y la interrupción del aprovisionamiento combinada con el bombardeo de los campos de petróleo rumanos dejaron a Alemania sin crudo y gasolina.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 20

Una de las pocas ventajas que tenían los alemanes para el mes de noviembre de 1944 era que ya no estaban defendiendo toda Europa Occidental. Sus líneas del frente en el Oeste se habían reducido considerablemente y estaban mucho más cerca de la patria alemana. Esto reducía drásticamente sus problemas de suministros a pesar del control aliado del aire. Además, su amplia red telefónica y de telégrafo significaban que las radios ya no eran necesarias para las comunicaciones, lo que minoraba la efectividad de las interceptaciones aliadas de Ultra. A pesar de todo, unos 40—50 mensajes descifrados se enviaban cada día a través de ULTRA. Documentaron que las fuerzas combatientes alemanas se cuadruplicaron y se dieron cuenta de que el nombre de camuflaje dada a la acumulación de fuerzas—Jägeraufmarsch—era sinónimo de una operación ofensiva. ULTRA también captó comunicados en referencia a amplios movimientos de ferrocarril y carretera en la región; y órdenes alemanas de que tales movimientos debían hacerse puntualmente.

 

Diseñando la ofensiva

El líder alemán Adolf Hitler creía que sus ejércitos aún serían capaces de defender Alemania con éxito si pudieran encontrar una forma de neutralizar el Frente Occidental. Su ambición iba más allá de las medidas meramente defensivas y de contención que proponían sus generales, y en su mente se empezó a forjar la idea de recuperar la iniciativa y lanzar una potente contraofensiva que le diese más argumentos para poder sentarse a la mesa de negociaciones con los Aliados, obligando a los estadounidenses y británicos a firmar una paz por separado, independiente de la Unión Soviética. . El éxito en el Oeste daría a los alemanes tiempo para idear y producir armas más avanzadas (como aviones a reacción, nuevos diseños de U-boat y tanques superpesados) y permitiría concentrar toda su fuerza en detener la imparable ofensiva soviética en el Frente del Este. Después de la guerra, esta apreciación se vio, en términos generales, como poco realista, considerando la superioridad de los aliados en el aire por toda Europa y su capacidad de romper continuamente las operaciones ofensivas alemanas.

Considerando los reducidos recursos humanos de sus fuerzas terrestres en aquella época, los alemanes creían que la mejor manera de tomar la iniciativa sería atacar al Oeste contra las fuerzas aliadas, que eran menores, más que contra los vastos ejércitos soviéticos. Incluso el embolsamiento y destrucción de todos los ejércitos aliados, algo bastante improbable, todavía habría dejado a los soviéticos con una superioridad numérica.

Varios oficiales militares alemanes experimentados, incluyendo a los mariscales de campo Walter Model y Von Rundstedt, expresaron su preocupación respecto a si los objetivos de la ofensiva podrían lograrse. Ofrecieron planes alternativos, pero Hitler no los escuchó. El plan exigía tiempo desfavorable, incluyendo intensa niebla y nubes bajas, que minimizarían la ventaja aliada en el aire. Hitler al principio estableció la ofensiva para finales de noviembre, antes del comienzo anticipado de la ofensiva rusa de invierno.

En el Oeste los problemas de suministro comenzaron a impedir seriamente las operaciones aliadas, incluso cuando la apertura del puerto de Amberes a finales de noviembre mejoró algo la situación. Las posiciones de los ejércitos aliados se extendían desde el sur de Francia hasta los Países Bajos en el norte. El planeamiento alemán de una contraofensiva se basaba en la premisa de que un golpe exitoso contra secciones de la línea con pocos hombres detendría los avances aliados en todo el frente occidental.

 

 

Se propusieron varios planes para las principales ofensivas en el Oeste, pero en el Oberkommando der Wehrmacht rápidamente se concentraron en dos. Un primer plan de maniobra de embolsamiento exigiría un ataque sobre dos flancos a lo largo de los límites de las fuerzas estadounidenses alrededor de Aquisgrán, confiando en embolsar el Noveno Ejército estadounidense y dejaría a las fuerzas alemanas de nuevo controlando los excelentes terrenos defensivos donde habían combatido a los estadounidenses hasta un punto muerto sólo unas semanas antes. Un segundo plan sería un ataque de blitzkrieg clásico a través de las débilmente defendidas montañas de las Ardenas —que sería una repetición de la exitosa ofensiva alemana allí durante la batalla de Francia en 1940, que destruyó los ejércitos franceses y aisló a los británicos obligándoles a abandonar el continente— pretendía dividir los ejércitos a lo largo de las líneas británico-estadounidenses y capturar Amberes. La operación recibió el nombre de Guardia en el Rin, en alemán Wacht am Rhein, por una popular canción patriótica alemana; este nombre también implicaba engañosamente que los alemanes estarían adoptando una postura defensiva en el frente occidental.

Hitler eligió el segundo plan, creyendo que un embolsamiento exitoso tendría poco impacto en la situación general y encontrando más atractiva la idea de dividir los ejércitos británico y estadounidense. Las disputas entre Montgomery y Patton eran bien conocidas, y Hitler confiaba en explotar la desunión que él percibía. Si el ataque lograba capturar Amberes, cuatro ejércitos completos estarían atrapados sin suministros detrás de las líneas alemanas.

Ambos planes se centraban en ataques contra las fuerzas estadounidenses. Hitler creía que los estadounidenses eran incapaces de luchar con efectividad, y que el frente doméstico estadounidense era más probable que se hundiera al oír que había pérdidas estadounidenses significativas.

Encargados de llevar adelante la operación estaban el generalfeldmarschall Walther Model, el Comandante del Grupo de Ejércitos B (Heeresgruppe B), y el generalfeldmarschall Gerd von Rundstedt, el Comandante del Comando del Ejército Oeste (Oberbefehlshaber West), quienes habían trasladado su base de operaciones al castillo de Kransberg.

Tanto Walther Model como Von Rundstedt creían que pretender Amberes era demasiado ambicioso, dados los escasos recursos alemanes a finales de 1944. Al mismo tiempo, creían que mantener una postura puramente defensiva (como había ocurrido desde Normandía) sólo retrasaría la derrota, no la evitaría. Por lo tanto desarrollaron una alternativa, planes menos ambiciosos que no pretendían cruzar el río Mosa; el plan de Model era Operación Herbstnebel (Operación Niebla de Otoño) y el de Von Rundstedt Fall Martin (Plan Martin). Los dos mariscales de campo combinaron sus planes y presentaron una «pequeña solución» conjunta a Hitler, que la rechazó a favor de su «gran solución».

 

Planeamiento

OKW decidió a mediados de septiembre, por insistencia de Hitler, que la ofensiva debía organizarse en las Ardenas, como se hizo en 1940. Muchos generales alemanes pusieron objeciones, pero la ofensiva fue planeada y ejecutada de toda formas. En 1940 las fuerzas alemanas habían cruzado las Ardenas en tres días antes de encontrar al enemigo, pero el plan de 1944 exigía que la batalla se diera en el mismo bosque. Las fuerzas principales avanzarían por el Oeste hasta el río Mosa, luego girarían al noroeste para Amberes y Bruselas. El cerrado terreno de las Ardenas haría que los movimientos rápidos fueran difíciles, aunque el campo abierto más allá del Mosa ofrecía la perspectiva de alcanzar la costa rápidamente.

Hitler reunió 500 000 nuevos soldados y reequipó sus divisiones blindadas con nuevos tanques Panther, Tiger I y Tiger II. Cuatro ejércitos fueron seleccionados para la operación. Primero fue el 6.º Ejército Panzer, bajo el general de las SS Sepp Dietrich—recientemente creado el 26 de octubre de 1944, incluia a la formación más veterana y experimentada de las Waffen-SS: la 1.ª División Leibstandarte SS Adolf Hitler así como la 12.ª SS División Panzer Hitlerjugend. El 6.º Ejército Panzer fue elegido para el ataque más septentrional, siendo el punto más al norte en el frente de batalla antes del ataque la ciudad alemana de Monschau. Se le confiaba elprincipal objetivo de la ofensiva, tomar Amberes.

El 5.º Ejército Panzer bajo el general Hasso von Manteuffel fue elegido para la ruta de ataque central con el objetivo de tomar Bruselas.

El 7.º Ejército, bajo el general Erich Brandenberger, fue dedicado al ataque más meridional, teniendo su punto más al sur en el frente de batalla anterior al ataque cerca de la ciudad luxemburguesa de Echternach, con la tarea de proteger el flanco. Este Ejército estaba formado por sólo cuatro divisiones de infantería, con ninguna formación blindada a gran escala para ser usada como una unidad de vanguardia. Como resultado, progresaron a lo largo de la batalla.

También participaron en un papel secundario el 15.º Ejército, bajo el general Gustav-Adolf von Zangen. Recientemente reforzado y vuelto a equipar después de la intensa lucha durante la operación Market Garden, estaba situado en el extremo norte del campo de batalla de las Ardenas y tenía la tarea de retener a las fuerzas estadounidenses en ese lugar, con la posibilidad de lanzar su propio ataque si se daban condiciones favorables.

Para que la ofensiva tuviera éxito, cuatro circunstancias parecían determinantes: el ataque debía ser una sorpresa completa; las condiciones atmosféricas tenían que ser malas para neutralizar la superioridad aérea aliada y el daño que pudiera infligir a la ofensiva alemana y sus líneas de suministro; el progreso debía ser rápido —el río Mosa, a medio camino de Amberes, tenía que alcanzarse el día 4; y el combustible aliado tendría que tomarse intacto a lo largo del camino debido a que la Wehrmacht andaba escasa de carburante. El Estado Mayor calculaba que sólo tenían combustible suficiente para cubrir un tercio del camino hasta Amberes en condiciones de combate intensas.

 

 

El plan originalmente exigía justo por debajo de 45 divisiones, incluyendo una docena de divisiones panzer y panzergrenadier formando la vanguardia blindada y varias unidades de infantería para formar una línea defensiva conforme se desplegase la batalla. Para entonces, sin embargo, el ejército alemán padecía una aguda escasez de recursos humanos y la fuerza se redujo a alrededor de 30 divisiones. Aunque conservaba la mayor parte de su blindaje, no había suficientes unidades de infantería debido a las necesidades defensivas en el Este. Estas 30 divisiones recientemente formadas usaron parte de las últimas reservas del ejército alemán. Entre ellos estaban unidades Volksgrenadier formadas a partir de una mezcla de veteranos endurecidos en la batalla y reclutas anteriormente considerados demasiado jóvenes o demasiado viejos para combatir. El tiempo de entrenamiento, equipamiento y suministros fueron inadecuados durante los preparativos. Los suministros alemanes de combustible eran precarios—aquellos materiales que no podían transportarse directamente por tren tenían que ser llevados por caballos para conservar carburante, y las divisiones mecanizadas y pánzer dependerían demasiado del combustible que pudieran tomar a los aliados. Como resultado, el comienzo de la ofensiva se retrasó del 27 de noviembre al 16 de diciembre.[cita requerida]

Antes de la ofensiva los aliados estaban virtualmente ciegos al movimiento de tropas alemanes. Durante la liberación de Francia, la amplia red de la resistencia francesa había proporcionado valiosos datos de inteligencia sobre las disposiciones alemanas. Una vez llegados a la frontera alemana, esta fuente se secó. En Francia, las órdenes se habían dado dentro del ejército alemán usando mensajes de radio cifrados por la máquina Enigma, y estas podían ser captadas y descifradas por los decodificadores aliados acuartelados en Bletchley Park, para dar la inteligencia conocida como ULTRA. En Alemania tales órdenes se transmitían habitualmente por teléfono y teletipo, y una orden especial de silencio de radio se impuso en todos los asuntos referidos a la próxima ofensiva. Las enérgicas medidas adoptadas por la Wehrmacht después del complot del 20 de julio para asesinar a Hitler dieron como resultado una más estrecha seguridad y menos filtraciones. El neblinoso tiempo otoñal también impidió que el reconocimiento aéreo de los aliados valorara correctamente la situación sobre el terreno.

Por estas razones, el Alto Mando Aliado consideró las Ardenas como un sector tranquilo, confiando en las valoraciones de sus servicios de inteligencia de que los alemanes eran incapaces de lanzar ninguna operación ofensiva grande en este momento tan tardío de la guerra. Los pocos conocimientos de inteligencia que tenían los aliados les llevaba a creer precisamente lo que los alemanes querían que creyeran –que los preparativos eran sólo para operaciones defensivas, no ofensivas. De hecho, debido a los esfuerzos alemanes, los aliados se vieron inclinados a creer que un nuevo ejército defensivo se estaba formando alrededor de Düsseldorf en el Rin septentrional, posiblemente para defenderse de un ataque británico. Esto se hizo incrementando el número de baterías de fuego antiaéreo en la zona y la multiplicación artificial de las transmisiones de radio en la zona. Los aliados en este punto pensaron que la información carecía de importancia. Todo esto significó que el ataque, cuando se produjo, sorprendió totalmente a las fuerzas aliadas. Cabe destacar que el jefe de inteligencia del Tercer Ejército estadounidense, el coronel Oscar Koch, el jefe de inteligencia del Primer Ejército estadounidense y el oficial de inteligencia SHAEF todos predijeron correctamente la capacidad de ofensiva alemana y la intención de golpear la zona del VIII Corps estadounidense. Estas predicciones fueron en gran medida desdeñadas por el Grupo del 12.º Ejército estadounidense.

Debido a que las Ardenas estaban consideradas como un sector tranquilo, consideraciones respecto al ahorro de fuerzas hicieron que se usara como terreno de entrenamiento para nuevas unidades y área de descanso para unidades que habían estado en intensos combates. Las unidades estadounidenses desplegadas en las Ardenas eran así una mezcla de tropas sin experiencia (como las divisiones novatas estadounidenses 99.ª División de Infantería y 106.ª División de Infantería), y las tropas endurecidas por la batalla enviadas a ese sector para recuperarse (la 28.ª División de Infantería).

Dos grandes operaciones especiales se planearon para la ofensiva. En octubre se decidió que Otto Skorzeny, un comando alemán que había rescatado al dictador italiano Benito Mussolini, iba a liderar un grupo de trabajo de soldados alemanes que hablaban inglés en la Operación Greif. Estos soldados iban a vestirse con uniformes estadounidenses y británicos y llevarían chapas de identificación tomadas de cadáveres y prisioneros de guerra. Su tarea sería ir detrás de las líneas estadounidenses y cambiar los postes indicadores, dirigir el tráfico erróneamente, causar en general graves trastornos y tomar puentes sobre el río Mosa entre Lieja y Namur. A finales de noviembre, se añadió otra ambiciosa operación especial: el coronel Friedrich August von der Heydte iba a liderar al Kampfgruppe Fallschirmjäger (paracaidista) en la operación Stösser, un lanzamiento de paracaidistas por la noche detrás de las líneas aliadas que pretendía capturar un vital cruce de carreteras cerca de Malmedy.

La inteligencia alemana había fijado el 20 de diciembre como la fecha en que se esperaría el comienzo de la próxima ofensiva soviética, que pretendía aplastar lo que quedaba de resistencia alemana en el Frente Oriental y por lo tanto abriendo el camino hasta Berlín. Se esperaba que el líder soviético Stalin retrasaría el comienzo de la operación una vez que el asalto alemán en las Ardenas hubiera comenzado y esperase a ver su resultado antes de seguir adelante.

Después del intento del 20 de julio de acabar con la vida de Hitler, y el cercano avance del Ejército Rojo, Hitler y su personal se vieron obligados a abandonar el cuartel general de la Guarida del Lobo en Prusia Oriental, en la que habían coordinado gran parte de la lucha en el Frente Oriental. Después de una breve visita a Berlín, Hitler viajó en su tren conocido como, Führersonderzug a Gießen el 11 de diciembre, estableciéndose en el complejo de mando Adlerhorst, ubicado junto con la base del OB West en el castillo de Kransberg. Creyendo en profecías y los éxitos de sus previas campañas de guerra que habían sido planeadas en Kransberg, este era el lugar desde el cual había supervisado la exitosa campaña de 1940 contra Francia y los Países Bajos.

Von Rundstedt estableció su cuartel general operativo cerca de Limburgo, suficientemente cerca para que los generales y los comandantes del Pánzer Corps que liderarían el ataque visitaran Adlerhorst (Hesse) el 11 de diciembre, viajando allí en un convoy de autobuses operado por las SS. Con el castillo actuando como un alojamiento rebosante, el principal grupo tuvo que establecerse en el búnker de mando Haus 2, incluyendo el general Alfred Jodl, el general Wilhelm Keitel, el general Blumentritt, Von Manteuffel y el general de las SS Sepp Dietrich. Von Rundstedt entonces repasó el plan de batalla, mientras Hitler pronunció uno de sus discursos estoicos.

En una conversación personal del 13 de diciembre entre Walther Model y Friedrich von der Heydte, quien estaba a cargo de la Operación Stösser, von der Heydte dio a la Operación Stösser menos de un 10 % de posibilidades de éxito. Model le dijo que era necesario intentarlo: «Tiene que hacerse porque esta ofensiva es la última oportunidad de poner fin a la guerra favorablemente».

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Asalto alemán inicial

DESDE EL ASALTO ALEMÁN, FUERON MUCHAS Y ENCARNIZADAS LAS BATALLAS… TODAS ESTÁN PERFECTAMENTE DESCRITAS EN LA HISTORIA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL… PERO LA VICTORIA FINAL FUE PARA LOS ALIADOS…

El veterano mariscal de campo Von Rundstedt tendría a su cargo los ejércitos 7.º (al Sur) y 15.º (al Norte), fuertemente desgastados en la batalla de Normandía, los cuales guardarían los flancos limitándose a una función de contención.

El 16 de diciembre de 1944, a las 5:30, los alemanes comenzaron el asalto con una descarga masiva de artillería a lo largo de hora y media, usando 1600 piezas de artillería a lo largo de un frente de unos 130 kilómetros sobre las tropas aliadas que estaban frente al 6.º Ejército Panzer. La impresión inicial de los estadounidenses fue que era una respuesta, prevista y localizada, a un reciente ataque aliado sobre el sector Wahlerscheid al norte, donde la 2.ª División había hecho mella en la línea Sigfrido. En el sector septentrional el 6.º Ejército Panzer de Dietrich asaltó Losheim Gap y Elsenborn Ridge en su esfuerzo de abrirse camino hacia Lieja.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE-

Intensas tormentas de nieve sepultaron partes de la región de las Ardenas. Aunque tuvo el efecto deseado de mantener a la fuerza aérea aliada en tierra, el tiempo también causó problemas a los alemanes debido a que las malas condiciones de las carreteras entorpecieron su avance. El defectuoso control del tráfico llevó a grandes atascos y a escasez de combustible en las unidades delanteras.

En el centro el 5.º Ejército Panzer de von Manteuffel atacó hacia Bastoña y Saint-Vith, ambos cruces de carreteras de gran importancia estratégica. En el sur, el 7.º Ejército de Brandenberger empujó hacia Luxemburgo en su esfuerzo de asegurar el flanco frente a ataques aliados. Sólo un mes antes 250 miembros de las Waffen-SS habían intentado sin éxito retomar la ciudad de Vianden con su castillo a la resistencia luxemburguesa durante la batalla de Vianden.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 1

La punta de lanza del ataque, el 5.º Ejército Panzer, arrolló a las inexpertas tropas estadounidenses que defendían las Ardenas, capturando 7000 prisioneros en un solo día. Prácticamente nadie en el mando aliado esperaba una ofensiva alemana en ese momento de la guerra, en el que Alemania estaba en retirada. Además era un día en el que hacía un tiempo pésimo y en el que la superioridad aérea aliada, por tanto, no fue decisiva, puesto que la gran mayoría de sus aparatos se quedaron en tierra.

La batalla por Elsenborn Ridge (la cresta de Elsenborn) fue un componente decisivo de la batalla de las Ardenas, desviando el ataque de las unidades blindadas más fuertes del avance alemán. El ataque fue liderado por una de las divisiones alemanas mejor equipadas del frente occidental, la 1.ª División Panzer de las SS (LSSAH). La división era la unidad líder para todo el 6.º Ejército Panzer alemán. El Obersturmbannführer de las SS Joachim Peiper al frente del Kampfgruppe “Peiper”, formado por 4.800 hombres y 600 vehículos, fue encargado de liderar el esfuerzo principal.

Los ataques de la infantería del 6.º Ejército Panzer en el norte salieron mal parados debido a la inesperada y fiera resistencia de las divisiones de infantería 2.ª y 99.ª estadounidenses. El primer día, todo un batallón alemán de 500 hombres fue retenido durante 10 horas en el pequeño pueblo de Lanzerath, a través del cual pasaba una ruta clave del Losheim Gap. Para conservar la cantidad de blindados disponibles, se ordenó a la infantería del 9.º Regimiento Fallschirmjaeger, 3.ª División Fallschirmjaeger, limpiar el pueblo antes. Un solo pelotón de inteligencia y reconocimiento de 18 hombres de la 99.ª División de infantería junto con cuatro Forward Air Controllers retuvieron al batallón de alrededor de 500 paracaidistas alemanes hasta el ocaso, alrededor de las 4:00 p.m, ocasionando 92 bajas entre los alemanes.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 3

Esto creó un cuello de botella en el avance alemán. Kampfgruppe Peiper, a la cabeza del Sexto Ejército Panzer de Dietrich Oberstgruppenführer SS había sido elegido para tomar la carretera Losheim-Losheimergraben, pero se vio cerrada por la caída de dos pasos elevados.36 Joachim Peiper no comenzó su avance hasta cerca de las 4:00 pm, con un retraso de más de 16 horas sobre el horario previsto.

Kampfgruppe Peiper alcanzó la estación de Bucholz temprano la mañana del 17 de diciembre y rápidamente capturó porciones del tercer batallón del 394.º Regimiento de Infantería. Poco después tomaron el depósito de combustible estadounidense en Büllingen, donde se detuvieron para reabastecerse antes de seguir hacia el Oeste. Al norte, la 277.ª División Volksgrenadier intentó romper la línea de defensa de la 99.ª División de Infantería estadounidense y posiciones de la Segunda División de Infantería. La 12.ª División Panzer de las SS, reforzada con divisiones de infantería adicional (Panzergrenadier y Volksgenadier), tomó el decisivo nudo de carreteras en Losheimergraben justo al norte de Lanzerath (Bélgica) y atacó los pueblos vecinos de Rocherath y Krinkelt.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 4

Su pretensión era controlar los pueblos mellizos de Rocherath-Krinkelt lo que despejaría el camino al terreno superior de la creta Elsenborn. La ocupación de este terreno dominante permitiría controlar las carreteras hacia el sur y el oeste y asegurar el suministro para la fuerza blindada de Kampfgruppe Peiper. La fuerte defensa estadounidense impidió a los alemanes alcanzar el vasto conjunto de suministros cerca de las ciudades de Lieja y Spa, Bélgica y la red de carreteras al oeste de la cresta Elsenborn que llevaba al río Mosa. Sin embargo, después de más de diez días de intensa batalla, fueron capaces de empujar a los estadounidenses fuera de los pueblos, pero no pudieron desalojarlos de la cresta Elsenborn, donde elementos del V Cuerpo del ejército del Primer Ejército de los EE.UU. impidieron a las fuerzas alemanas alcanzar la red de carreteras al oeste.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 4

La 99.ª División de Infantería, sobrepasada en número cinco a uno, infligió bajas en una ratio de 18 a 1. La división perdió alrededor del 20% de su fuerza efectiva, incluyendo 465 muertos y 2 524 evacuados debido a las heridas, la fatiga o el pie de trinchera. Las pérdidas alemanas fueron mayores. En el sector norteño frente a la 99.ª, esto incluyó más de 4 000 muertos y la destrucción de sesenta tanques y grandes cañones. El historiador John S.D. Eisenhower, hijo del general y luego presidente Eisenhower, escribió, “…la acción de la 2.ª y 99.ª divisiones en el extremo septentrional puede ser considerada la más decisiva de la campaña de las Ardenas.

Dirigiéndose hacia el sureste de Elsenborn, Kampfgruppe Peiper entró en Honsfield, donde se encontraron con uno de los centros de descanso de la 99.ª División, lleno de tropas estadounidenses confundidas. Mataron a muchos, destruyeron una serie de unidades blindadas y vehículos estadounidenses, y cogieron varias docenas de prisioneros que fueron asesinados por elementos de su fuerza. Peiper tomó fácilmente la ciudad y 19 000 litros de combustible para sus vehículos. Peiper entonces avanzó hacia el noroeste hacia Büllingen, manteniendo el plan de dirigirse al oeste, aparentemente sin ser consciente de que casi había tomado la ciudad y sin saberlo ignoró una oportunidad de flanquear y atrapar a todas las divisiones 2.ª y 99.ª Peiper se volvió al sur para rodear a Hünningen, eligiendo una ruta llamada Rollbahn D, pues se le había dado amplitud de criterio para elegir la mejor ruta hacia el oeste.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE-

A las 12:30 del 17 de diciembre, Kampfgruppe Peiper estaba cerca de la aldea de Baugnez, en la parte alta a medio camino entre la ciudad de Malmedy y Ligneuville, donde se encontraron con elementos del 285.º Batallón de Observación de Artillería de Campo, 7.ª División Blindada de los EE.UU. Después de una breve batalla los estadounidenses ligeramente armados se rindieron. Fueron desarmados y, con otros estadounidenses capturados anteriormente (aproximadamente 150 hombres), enviados a un campo cerca del cruce de carreteras bajo una guardia ligera. Alrededor de quince minutos después de que la guardia de avance de Peiper pasara por allí, llegó el principal cuerpo bajo el mando del Sturmbannführer de las SS Werner Pötschke. Por razones desconocidas hasta esta fecha, las tropas de las SS de repente abrieron fuego sobre los prisioneros. Tan pronto como empezó el fuego, los prisioneros se aterraron. La mayor parte fueron tiroteados allí donde estaban, aunque algunos lograron huir. Relatos de la matanza varían, pero 84 de los prisioneros de guerra fueron asesinados. Unos pocos sobrevivieron, y noticias de la matanza de prisioneros de guerra recorrieron las líneas aliadas.46 Después del final de la guerra, soldados y oficiales del Kampfgruppe Peiper, incluido Joachim Peiper y el general de las SS Joseph Dietrich, fueron juzgados por el incidente en el juicio por la masacre de Malmedy.

Kampfgruppe Peiper atacó Stavelot el 18 de diciembre pero fue incapaz de capturar la ciudad antes de que los estadounidenses vaciaran un gran depósito de combustible. Tres tanques intentaron tomar el puente, pero el vehículo líder quedó inutilizado por una mina. Luego sesenta granaderos avanzaron pero se vieron detenidos por fuego defensivo estadounidense concentrado. Después de una fiera batalla de tanques el día siguiente, los alemanes finalmente entraron en el pueblo cuando ingenieros estadounidenses fracasaron en su intento de volar el puente.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 6

Capitalizando su éxito y no queriendo perder más tiempo, Joachim Peiper apresuró ungrupo de avance hacia el vital puente de Trois-Ponts, dejando el grueso de su fuerza en Stavelot. Cuando lo alcanzaron a las 11:30 el 18 de diciembre, los ingenieros estadounidenses en retirada lo volaron en su cara. Peiper se desvió al norte hacia el pueblo de La Gleize y Cheneaux. En Cheneaux, la guardia de avance se vio atacada por cazabombarderos estadounidenses, destruyendo dos tanques y cinco semiorugas, bloqueando la estrecha carretera. El grupo reinició el camino en el ocaso a las 16:00 y fue capaz de volver a su ruta original a alrededor de las 18:00. De los dos puentes que entonces quedaban entre Kampfgruppe Peiper y el Mosa, el puente sobre el Lienne fue volado por los estadounidenses cuando los alemanes se acercaban. Peiper giró al norte y detuvo sus fuerzas en los bosques entre La Gleize y Stoumont. Supo que Stoumont estaba fuertemente defendida y que los estadounidenses estaban obteniendo grandes refuerzos de Spa (Bélgica).BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 7

Al sur de Peiper, el avance de Kampfgruppe Hansen quedó atascado. SS Oberführer Wilhelm Mohnke ordenó al Schnellgruppe Knittel, que había sido elegido para seguir a Hansen, para que en lugar de ello siguiera adelante para apoyar a Peiper. El SS Sturmbannführer Knittel cruzó el puente en Stavelot alrededor de las 19:00 contra fuerzas estadounidenses que intentaban volver a tomar la ciudad. Knittel presionó hacia delante, hacia La Gleize, y poco después los estadounidenses recuperaron Stavelot. Joachim Peiper y Knittel veían ante sí la perspectiva de quedar aislados.

El avance alemán se detiene

En la madrugada del 19 de diciembre de 1944, Peiper sorprendió a los defensores estadounidenses de Stoumont enviando infantería del 2.ª Regimiento SS Panzergrenadier en un ataque y una compañía de Fallschirmjäger para infiltrarse en sus líneas. Siguió esto con un ataque Panzer, ganando el borde oriental de la ciudad. Llegó un batallón de tanques estadounidense pero, después de una batalla de tanques de dos horas, Peiper finalmente tomó Stoumont a las 10:30. Gustav Knittel se unió a Peiper y le informó de que los estadounidenses habían recuperado Stavelot al este. Peiper ordenó a Knittel que recuperase Stavelot. Valorando su propia situación, decidió que su Kampfgruppe no tenía suficiente carburante para cruzar el puente al oeste de Stoumont y continuar su avance. Mantuvo las líneas al oeste de Stoumont durante un tiempo, hasta la tarde del 19 de diciembre cuando los retiró al borde del pueblo. En la misma tarde la 82.ª División Aerotransportada estadounidense bajo el mando del mayor general James Gavin llegó y se desplegó en La Gleize y a lo largo de la ruta de avance planeada de Peiper. Los esfuerzos alemanes de reforzar a Peiper no tuvieron éxito. Kampfgruppe Hansen aún estaba luchando contra malas condiciones de carretera y la fuerte resistencia estadounidenseen la ruta meridional. Schnellgruppe Knittel se vio obligada a bajar de las alturas alrededor de Stavelot. Kampfgruppe Rudolf Sandig, al que habían ordenado tomar Stavelot, lanzó otro ataque sin éxito. El comandante del Sexto Ejército Panzer SS-Oberstgruppenführer Sepp Dietrich ordenó a Hermann Prieß, oficial al mando del I Cuerpo Panzer SS, que incrementase sus esfuerzos para apoyar Kampfgruppe de Peiper, pero Prieß fue incapaz de abrirse paso.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 8

Unidades pequeñas del 2.º Batallón estadounidense del 119.º Regimiento atacó las unidades dispersas del Kampfgruppe Peiper durante la mañana del 21 de diciembre, pero fueron empujados hacia atrás y una serie de ellos capturados, incluyendo el comandante del batallón, mayor Hal McCown. Peiper supo que los refuerzos alemanes se concentrarían en La Gleize y retiró sus fuerzas hacia el este, dejando a estadounidenses y alemanes heridos en el castillo de Froidcourt. Intentando retirarse de Cheneux, paracaidistas estadounidenses de la 82.ª División Aerotransportada se empeñaron en una fiera pelea casa a casa. Los estadounidenses bombardearon al Kampfgruppe Peiper el 22 de diciembre, y aunque los alemanes se habían quedado sin comida y carecían virtualmente de combustible, siguieron luchando. Una misión de reabastecimiento de la Luftwaffe fue mal cuando el SS-Brigadeführer Wilhelm Mohnke insistió en que las coordenadas facilitadas por Peiper estaban mal, lanzando las provisiones en manos estadounidenses en Stoumont.

En La Gleize, Peiper estableció defensas esperando al relevo alemán. Cuando la fuerza de liberación alemana fue incapaz de pasar las líneas aliadas, decidió abrirse paso de vuelta a las líneas alemanas el 23 de diciembre. Los hombres del Kampfgruppe se vieron obligados a abandonar sus vehículos y equipamiento pesado, aunque la mayor parte de lo que quedaba de la unidad pudo escapar.

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VICTORIA ALIADA

Aunque la ofensiva alemana se detuvo, aún controlaban un peligroso saliente en la línea aliada. El Tercer Ejército de Patton en el sur, centrado alrededor de Bastoña, atacaría hacia el norte, las fuerzas de Montgomery en el norte golpearía hacia el sur, y las dos fuerzas planeaban encontrarse en Houffalize.

La temperatura en enero de 1945 fue extremadamente baja. Las armas exigían mantenimiento y los motores de los camiones se ponían en marcha cada media hora para impedir que el combustible se congelara. La ofensiva siguió adelante a pesar de todo.

Eisenhower quería que Montgomery fuera en la contraofensiva del 1 de enero, con la pretensión de encontrarse con el Tercer Ejército de Patton que se aproximaba y aislando a la mayor parte de los alemanes atacantes, atrapándolos en un “bolso”. Sin embargo, Montgomery, rechazando arriesgar infantería poco preparada en una tormenta de nieve por una zona estratégicamente poco importante, no lanzó el ataque hasta el 3 de enero, y para entonces números significativos de tropas alemanas habían logrado ya escapar, pero con el coste de perder casi todo su equipamiento pesado.

A comienzos de la ofensiva el Primer y Tercer Ejército estadounidense estaban separados por alrededor de 40 kilómetros. El avance estadounidense en el sur estaba también restringido a aproximadamente un kilómetro por día. La mayoría de las fuerzas alemanas ejecutaron una exitosa retirada combatiendo y escaparon de la zona de batalla, aunque la situación del combustible había llegado a ser tan apurada que la mayor parte de los blindados alemanes tuvieron que abandonarse. El 7 de enero de 1945, Hitler estuvo conforme en retirar todas las fuerzas de las Ardenas, incluyendo las divisiones SS Panzer, acabando así con todas las operaciones ofensivas. Sin embargo, se desarrollaron importantes combates durante alrededor de otras tres semanas; Saint-Vith fue recuperada por los estadounidenses el 23 de enero y las últimas unidades alemanas que participaron en la ofensiva no regresaron a su línea inicial hasta el 25 de enero.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 10

Winston Churchill, dirigiéndose a la Casa de los Comunes después de la Batalla de las Ardenas dijo, “Esta es indudablemente la mayor batalla estadounidense de la guerra y, creo yo, será considerada como una victoria estadounidense cada vez más famosa “.

EL COSTE HUMANO ENTRE LAS FILAS ALIADAS…

Las bajas calculadas para la batalla varían ampliamente. El recuento oficial estadounidense es de 80 987 bajas estadounidenses, mientras que otros cálculos van de 70.000 a 108.000. Según el Departamento de Defensa de los EE. UU. las fuerzas estadounidenses sufrieron 89.500 bajas incluyendo 19.000 muertos, 47.500 heridos y 23.000 desaparecidos.6 Un informe oficial del Departamento del Ejército enumera 108.347 bajas, incluyendo 19.246 muertos, 62.489 heridos y 26.612 capturados y desaparecidos. La batalla de las Ardenas fue la más sangrienta de las batallas que experimentaron las fuerzas estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial; los 19 000 muertos estadounidenses no fueron superados por los de ninguna otra.8 Las pérdidas británicas ascendieron a 1.400. El número oficial del Alto Mando alemán para la campaña fue 84.834 bajas, y otras estimaciones varían entre 60.000 y 100.000.

El resultado de la batalla se podría interpretar como un empate. Ambas fuerzas tuvieron unas pérdidas similares (unos 80.000 hombres por cada bando entre heridos, muertos y prisioneros, y aproximadamente 700 carros de combate).BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 11

Los aliados explotaron su ventaja después de la batalla. A comienzos de febrero de 1945, las líneas estaban aproximadamente en el mismo sitio que en diciembre de 1944. A principios de febrero, los aliados lanzaron un ataque a lo largo de todo el frente occidental: en el frente bajo mando de Montgomery hacia Aquisgrán; en el centro, bajo Courtney Hodges; y en el sur, bajo Patton. El comportamiento de Montgomery durante los meses de diciembre y enero, incluyendo la conferencia de prensa del 7 de enero donde pareció minimizar la contribución de los generales estadounidenses, amargó aún más su relación con sus colegas estadounidenses hasta el final de la guerra.

Para Alemania fue una herida de muerte que aceleró el final de la guerra en el Frente Occidental. Las pérdidas alemanas en la batalla fueron críticas en varios aspectos: se habían agotado las últimas reservas alemanas, la Luftwaffe había sido destrozada y el resto de las fuerzas alemanas en el Oeste estaban siendo empujadas hacia las defensas de la línea Sigfrido. Mientras los Aliados poseían enormes reservas de hombres, material y pertrechos, los alemanes habían dejado exhaustas sus últimas reservas móviles. Nunca más volvieron a recuperar la iniciativa estratégica.

Según Stanley Sandler, “El éxito inicial de la ofensiva de las Ardenas de Hitler, lanzada el 16 de diciembre de 1944, impulsó a Churchill a pedir a Stalin el 6 de enero de 1945 la ayuda soviética para aliviar la presión, a través de una ofensiva inmediata.” El viernes, 12 de enero, los soviéticos comenzaron una ofensiva generalizada en la línea Óder-Vístula, planeada en principio para el 20 de enero.

Sin embargo, para algunos analistas la batalla supuso dos cosas: primero que el avance de los Aliados fuese más cauteloso, segundo que el agotamiento de las últimas reservas en un ataque en el Frente Occidental, dejó casi sin defensas el Frente Oriental. Ambas cosas a la larga significaron que la Unión Soviética ocupase más territorios de Europa Oriental.BATALLA DE LAS ARDENAS-  WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE- 12

Durante la Segunda Guerra Mundial, la mayor parte de las tropas negras estadounidenses aún servían sólo como conductores de camión y estibadores. En medio de la batalla de las Ardenas, el general Eisenhower estaba dramáticamente escaso de tropas de reemplazo para las unidades militares existentes—todas ellas de composición totalmente blanca. En consecuencia, decidió permitir que todos los soldados afroamericanos cogieran un arma y se unieran a las unidades militares blancas para combatir por vez primera. Más de 2.000 soldados negros se ofrecieron voluntarios para ir al frente. Fue el primer paso hacia un ejército no segregacionista en los EE. UU.

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