FEMINIDAD

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FEMINIDAD

 

Feminidad o femineidad es el conjunto de cualidades que encerradas en el estereotipo de mujer en una cultura particular. Es un concepto que alude a los valores, características y comportamientos tanto aprendidos, como a características específicamente biológicas. Su complemento es el concepto de masculinidad. El concepto de feminidad también se ha desarrollado como “ideal de feminidad” en el sentido de un patrón o modelo deseable de mujer.

NATURALEZA DE LA BELLEZA FEMENINA

Se entiende por feminidad un conjunto de atributos asociados al rol tradicional de la categoría mujer. Algunos ejemplos de esos atributos son la comprensión, la delicadeza y suavidad, la muestra de afecto, la educación y los cuidados de la descendencia, etc. De manera que a lo largo de la historia de (al menos) los países occidentales, y todavía hoy día, las mujeres han sufrido una gran presión social para responder delante de las demás con comportamientos asociados a esos atributos.1

De la misma manera, los atributos de la masculinidad deben ser asociados sólo a las del hombre, y, por tanto, nunca hasta hoy día, en que empieza a haber cierta permisividad y apertura de miras, ha sido bien considerado que una mujer tuviera actitudes asociadas con la masculinidad.4

Lo cierto es que tanto los hombres como las mujeres, suelen tener actitudes diversas que no tienen porqué encajar dentro del binomio feminidad y masculinidad.

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De esta manera, por presión y reiteración de actitudes y roles, el binomio ha contribuido a generar desigualdades de género y discriminaciones.

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Existen ciertos patrones de comportamiento, ciertamente estereotípicos, que son asociados con la naturaleza psicológica de la mujer. La mujer está sujeta a diferentes procesos endocrinológicos que se relacionan con las respuestas fisiológicas de la madurez sexual, la procreación y la maternidad.

9 En la dimensión neuroendocrinológica, el organismo femenino secreta distintas sustancias como la oxitocina, de la cual dependen fisiológicamente los procesos sexuales humanos en ambos sexos, las contracciones uterinas del parto, la lactancia y la identificación del neonato con el cuerpo materno (creación de lazos maternos con el producto).11

En distintas perspectivas se asocian diferentes atributos a la naturaleza femenina como la gentileza, la pulcritud, la delicadeza, el refinamiento, la compasión, la dulzura, la tolerancia y la sumisión. Dichos comportamientos son frecuentemente considerados como atributos de la feminidad.

13 En la dimensión psicológica que refiere a las diferencias entre la psicología masculina y la psicología femenina se encuentran distintas diferencias psicológicas como el comportamiento sexual, la libido, el pensamiento lógico, la respuesta emocional, la capacidad de concentración y la capacidad de respuesta ante estímulos de alerta.14

En el comportamiento psicológico femenino se identifican distintos comportamientos comunes como la superioridad en la capacidad de comunicación verbal y lenguaje corporal sobre la comunicación masculina, la anteposición de lo emocional en distintos contextos sociales y la diplomacía en la resolución de conflictos contrastada con la frecuente respuesta agresiva masculina. 15

También suele señalarse que la expresión sexual y la libido elevada corresponden al comportamiento sexual de un individuo masculino, mientras que el recato social y la anteposición del pensamiento emotivo en una relación amorosa o enamoramiento se suponen como el comportamiento sexual femenino.16

En los estudios queer se supone un componente biológico-hormonal del comportamiento asociado con la feminidad y la masculinidad, ligados a la identidad de género. Se señala que las hormonas determinantes de la monosexualización del feto (testosterona y estrógenos) son las responsables de identificar al producto y dotarlo de una estructura cerebral masculina o femenina que apuntará a un determinado comportamiento.17

Otras variantes incluyen a las relaciones familiares del infante como determinantes del comportamiento sexual del individuo. En estos aspectos se hablaría que la feminidad y la masculinidad podrían ser de origen natal u origen social.18

En ocasiones, debido a extensos escenarios temporales que refieren a la cultura matriarcal, la feminidad es intrínseca en distintas sociedades como una característica parcialmente adquirida que se complementa con el ideal de perfección y comportamientos destinados a ser alcanzados.

19Es posible una transmisión generacional del ideal de feminidad, ya que la feminidad es ajustada a la cultura, siendo para la madre criadora una posible parte de la cultura que deba transmitir a su descendencia femenina. La feminidad es considerada como aquel comportamiento de la mujer ajustado a los designios de una cultura patriarcal, siendo la feminidad el producto del pensamiento masculino.20

La cultura de la feminidad depende completamente del contexto social, sobresaliendo el ideal de feminidad según la cultura de los países occidentales que complementan dichos ideales con los cánones de la belleza humana y los designios de la moda. La feminidad, al igual que la masculinidad, son fundamentales en la construcción del concepto social de la belleza y la atracción sexual. 21

Lo que en una sociedad y contexto histórico se considera como femenino, podría no considerarse como tal en otra sociedad o contexto histórico (Ejemplo: los zapatos de tacón eran originalmente utilizados por hombres y representaban la masculinidad del liderazgo para aquellos hombres de estatura baja, pero la idea se abandonó en el siglo XVIII y los zapatos de tacón comenzaron a ser utilizados por mujeres para alargar la figura).22

La cultura de la feminidad representa un ideal colectivo de los atributos de la mujer, sobresaliendo el refinamiento, el pudor y la excesiva expresión de las emociones. Dichos conceptos han generado el surgimiento de distintos estereotipos que rodean a la mujer, algunos negativos que engloban el comportamiento femenino en un sólo criterio, que en caso de violarlo, se haría susceptible a la crítica social (Ejemplo: una mujer que no actúa como lo que la sociedad consideraría femenino, sería considerada como andrógina; de la misma manera que un hombre que se comporta como lo que la sociedad califica como femenino, sería considerado como andrógino).23

En la estética artística de la feminidad sobresale el cine clásico de Hollywood creado sobre la noción tradicional de la mujer, normalmente representándola como una persona eternamente sujeta a la búsqueda del amor, con constantes frustraciones que se lo impiden.24

La cultura chic rodea el ideal de la feminidad, normalmente haciendo referencia al entorno homosocial de la mujer consumista, centrada en su apariencia y la atracción sexual. El camp se centra en la exageración del afeminamiento y la cultura gay anterior a la liberación y los disturbios en Stonewall de 1969, como un método de transgresión social en la sociedad heteronormativa. El camp hace constante referencia al afeminamiento masculino y la expresión de las identidades transgénero.26

Moda

Véanse también: Drag queen y Travestismo.

La moda y la feminidad se relacionan debido a las distinciones que existen entre la moda femenina y la moda masculina, aunque ambas dependan completamente del pensamiento social según ubicación, cultura y contexto histórico. Lo que podría considerarse como indumentaria femenina o estilo femenino en una sociedad podría no considerarse como tal en otra. Dentro de los atributos de la moda femenina estereotípica suelen considerarse: la ostentosidad, la elegancia, la combinación, el color, la pronunciación de la figura, ajustado slim y diversos aditamentos populares como el polka-dot, los motivos florales, el color rosado y los colores suaves.27

Antiguamente, la indumentaria era regularmente unisex en una sola pieza. En el antiguo Egipto se desarrollan diversos implementos estéticos como los cosméticos, los perfumes y la joyería con un propósito político o religioso (para marcar el estatus social), utilizado en ambos géneros sin distinción. En el periodo clásico se utilizaba indumentaria indistinta de género como el himatión, la clámide, el peplo y el quitón.28

La diferenciación de géneros en la indumentaria se acentúa en la dominación católica en la Edad Media debido al principio preventor de abominaciones bíblicas, en las que se incluía el cross-dressing, designando un modelo de moda de lo femenino a la mujer y lo masculino al hombre; a pesar de lo anterior, continuaba la existencia de ropa neutra como los gowns medievales para hombre y mujer (que en la actualidad han pasado a ser un artículo exclusivo de la mujer).29

En siglos posteriores se complementa la diferenciación total de la moda masculina y la moda femenina, siendo común en la moda femenina indumentarias tradicionales como los vestidos y los guardainfantes.30

La moda ha sido feminizada y masculinizada en distintas ocasiones a lo largo de la historia, es decir, lo masculino ha pasado a ser femenino y lo femenino ha pasado a ser masculino. El maquillaje y la joyería eran aditamentos corporales sin distinción de género, pero comenzaron a ser popularmente usados entre mujeres. 31

Algunos implementos diseñados para la moda masculina han sido adaptados a la moda femenina como: los sombreros, el calzado deportivo, los corselets, los zapatos de tacón, los brogues, los bóxers, etc. El afeminamiento de la moda masculina inicia en la década de los 60’s en el Peacock Revolution que se caracterizó por feminizar la moda masculina con motivos asociados a la feminidad tradicional como los motivos florales y el color rosado.32

La moda también es un auxiliar en la expresión transgénero, normalmente aquellas dedicadas a representar la feminidad excesiva, como el drag presentado por hombres. Las drag queens son hombres dedicados a brindar entretenimiento a partir del performance de una caricatura o burlesque de los roles de género tradicionales de la mujer, ejemplificándolo con manerismos exagerados y ropa abigarrada.

En gran medida el proceso de igualación de derechos entre hombre y mujeres iniciado por los movimientos feministas, se presentó como una batalla cultural alrededor del concepto de feminidad. Muchos de los argumentos que se presentaron y aún se siguen presentando para oponerse a la igualdad de derechos entre hombres y mujeres se apoyaban en la idea de fondo de que “eso no es algo de mujeres”. Por lo tanto la liberación femenina se planteó en gran medida como un cuestionamiento a la idea misma de feminidad.34

La propuesta implícita en la idea de desarrollar una “perspectiva de género es que hay que problematizar que existan características propias “femeninas” o “masculinas” y tratar de comprender los elementos sociales, culturales e históricos que han ido atribuyendo diferencias y, sobre todo, desigualdades entre hombres y mujeres.35

La naturaleza de la belleza femenina, de la moda y la cuestión de la violencia y la guerra como manifestaciones socialmente negativa de una cultura masculina, son fuente de debate en la actualidad.36

También existe un importante debate sobre el trabajo femenino y el cuidado del hogar y los niños. Algunas aportaciones vienen planteando que los cuidados han de ser negociados, y no son obligaciones inherentes a las mujeres pero que cuidar, utilizar la ternura, la comprensión y la empatía son valores de gran importancia humana.37

En el debate sobre la feminidad son esenciales las obras de Simone de Beauvoir, El segundo sexo, publicada en 1949 y en España en particular la obra de María Laffitte, Condesa de Campo Alange, La secreta guerra de los sexos, publicada un año antes. Este es un punto de arranque para un largo debate algunas de cuyas aportaciones más debatidas en la actualidad sea la obra de Judit Butler38

PHotoEspaña dedica su V edición a la imagen de la mujer. Desde el 12 de junio, y hasta el 14 de julio, 61 exposiciones proponen a la mujer como artista y como tema del arte. El Cultural, que por segundo año consecutivo es la revista oficial del festival, repasa la historia de la mujer en la fotografía, proceso que analiza Lynda Nead, a través de cuatro pilares básicos: la mirada masculina, con entrevista a Helmut Newton y artículo de Rosa Olivares; los años 20-50 vienen de la mano de Marta Gili con entrevista a la pionera Lillian Bassman; Katy Deepwell profundiza en las décadas de los 60 y 70 y Marina Abramovic nos habla de sus revolucionarias performances; finalmente, Margarita Aizpuru aborda la situación actual, broche final para el que entrevistamos a la comprometida fotógrafa norteamericana Catherine Opie.40

GALERÍA DE IMÁGENES “FEMINIDAD” EN BARRA LATERAL DERECHA

4142LA FEMINIDAD

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