Archivos mensuales: marzo 2015

EL FERROCARRIL : Los trenes de nuestra vida…

WRITE IN THE GLOBAL JUNGLE-EL TREN EN LA LITERATURA

TRENES

 

El ferrocarril (del latín ferrum, ‘hierro’, y carril) es un sistema de transporte terrestre de personas y mercancías guiado sobre una via férrea.43

Aunque normalmente se entiende que los carriles o rieles son de acero o hierro, que hacen el camino o vía férrea sobre la cual circulan los trenes, dentro de esta clasificación se incluyen medios de transporte que emplean otros tipos de guiado, tales como los trenes de levitación magnética.

Se trata de un transporte con ventajas comparativas en ciertos aspectos, tales como el consumo de combustible por tonelada/kilómetro transportada, la entidad del impacto ambiental que causa o la posibilidad de realizar transportes masivos, que hacen relevante su uso en el mundo moderno.RELATOS EN EL TRAQUETEO DEL TREN

La primera noticia de un sistema de transporte sobre carriles fue una línea de 3 kilómetros que seguía el camino Diolkos, que se utilizaba para transportar botes sobre plataformas a lo largo del istmo de Corinto durante el siglo VI a. C. Las plataformas eran empujadas por esclavos y se guiaban por hendiduras excavadas sobre la piedra. La línea se mantuvo funcionando durante 600 años.

Los ferrocarriles comenzaron a reaparecer en Europa tras la Alta Edad Media. La primera noticia sobre un ferrocarril en Europa en este periodo aparece en una vidriera en la catedral de Friburgo de Brisgovia en torno a 1350. En 1515, el cardenal Matthäus Lang describió un funicular en el castillo de Hohensalzburg (Austria) llamado «Reisszug». La línea utilizaba carriles de madera y se accionaba mediante una cuerda de cáñamo movida por fuerza humana o animal. La línea continúa funcionando actualmente, aunque completamente sustituida por material moderno, siendo una de las líneas más antiguas que aún están en servicio.41

A partir de 1550, las líneas de vía estrecha con carriles de madera empezaron a generalizarse en las minas europeas. Durante el siglo XVII los vagones de madera trasladaban el mineral desde el interior de las minas hasta canales donde se trasbordaba la carga al transporte fluvial. La evolución de estos sistemas llevó a la aparición del primer tranvía permanente en 1810, el «Leiper Railroad» en Pensilvania.1

El primer ferrocarril propiamente tal (esto es, fabricado con hierro) estaba formado por un cuerpo de madera recubierto por una chapa, y fue fabricado en 1768. Esto permitió la elaboración de aparatos de vía más complejos. En un principio solo existían lazos de final de línea para invertir las composiciones, pero pronto aparecieron los cambios de agujas. A partir de 1790 se utilizaron los primeros carriles de acero completo en Reino Unido. En 1803, William Jessop inauguró la línea «Surrey Iron Railway» al sur de Londres, siendo el primer ferrocarril público tirado por caballos. La invención del hierro forjado en 1820 permitió superar los problemas de los primeros carriles de hierro, que eran frágiles y cortos, aumentando su longitud a 15 metros. En 1857 comenzaron a fabricarse carriles de acero definitivamente.2

El desarrollo del motor de vapor impulsó la idea de crear locomotoras de vapor que pudieran arrastrar trenes por líneas. La primera fue patentada por James Watt en 1769 y revisada en 1782, pero los motores eran demasiado pesados y generaban poca presión como para ser empleados en locomotoras. En 1804, utilizando un motor de alta precisión, Richard Trevithick presentó la primera locomotora capaz de arrastrar un tren en Merthyr Tydfil (Reino Unido). Realizada junto a Andrew Vivian, la prueba tuvo un éxito relativo, ya que la locomotora rompió los frágiles rieles de chapa de hierro.3

En 1811, John Blenkinsop diseñó la primera locomotora funcional que se presentó en la línea entre Middleton y Leeds. La locomotora, denominada Salamanca, se construyó en 1812. En 1825, George Stephenson construyó la Locomotion para la línea entre Stockton y Darlington, al noreste de Inglaterra, que fue la primera locomotora de vapor que arrastró trenes de transporte público. En 1829 también construyó la locomotora The Rocket. El éxito de estas locomotoras llevó a Stephenson a crear la primera compañía constructora de locomotoras de vapor que fueron utilizadas en las líneas de Europa y Estados Unidos.4

En 1830 se inauguró la primera línea de ferrocarril interurbano, la línea entre Liverpool y Mánchester. La vía utilizada era del mismo tipo que otras anteriores, como la del ferrocarril entre Stockton y Darlington. Su ancho era de 1.435 mm, actualmente conocido como ancho internacional ya que es utilizado por aproximadamente el 60% de los ferrocarriles actuales. El mismo año se inauguró el primer tramo de la línea entre Baltimore y Ohio, la primera en unir líneas individuales en una red.5

En los años siguientes, el éxito de las locomotoras de vapor hizo que las líneas de ferrocarril y las locomotoras se extendieran por todo el mundo.

Las primeras pruebas con trenes eléctricos las inició Rober Davidson en 1838, cuando construyó un carruaje equipado por baterías capaz de alcanzar 6,4 km/h. El primer ferrocarril con suministro eléctrico en la vía fue el tranvía que circulaba en 1883 entre Portrush y Giant’s Causeway, al norte de Irlanda, que utilizaba alimentación por un tercer riel. Los cables de alimentación a ferrocarriles se introdujeron en 1888 en tranvías que hasta entonces eran arrastrados por caballos.6

La primera línea de ferrocarril convencional electríficada fue la línea Roslag en Suecia. En la década de 1890 algunas grandes ciudades, como Londres, París y México, utilizaron esta nueva técnica para construir líneas de metro urbanas. En ciudades medias, los tranvías se hicieron algo común y fueron el único medio de transporte público durante varias décadas. Todas estas líneas utilizaron corriente continua, y la primera línea que utilizó corriente alterna fue inaugurada en Austria en 1904.7

Las locomotoras de vapor necesitan un mantenimiento bastante elevado para funcionar. Tras la Segunda Guerra Mundial, los costes de personal se incrementaron de modo muy importante, lo que hizo que la tracción a vapor se encareciera sobre el resto. Al mismo tiempo, la guerra impulsó el desarrollo de los motores de combustión interna, que hicieron a las locomotoras diésel más baratas y potentes. Esto causó que varias compañías ferroviarias iniciaran programas para convertir todas sus locomotoras para líneas no electrificadas en locomotoras diésel.8

Como consecuencia de la producción a gran escala de autovías tras la guerra, el transporte por ferrocarril se hizo menos popular, y el transporte aéreo comenzó a ocupar el mercado de los viajes de muy larga distancia. Muchos tranvías fueron sustituidos por autobuses, mientras que la necesidad de trasbordos hizo poco rentable el traslado de mercancías en distancias medias. Además, sucesos como el Gran escándalo del tranvía de Estados Unidos hicieron que el transporte por ferrocarril se redujera considerablemente.11

En 1964, se inauguró en Japón la primera línea de Alta velocidad ferroviaria, llamado Shinkansen, tren bala, para resolver el problema de transporte entre las pobladas ciudades del país. Con el tiempo, este sistema se extendió por otros países, como Francia, España y Alemania, lo que hizo recuperar al viajero interurbano.10

La crisis del petróleo de 1973 cambió la tendencia a la baja de los tranvías. Hizo que los que no se habían desmantelado, continúasen hasta nuestros días, al ser de nuevo más rentables. También la introducción de los contenedores contribuyó a mejorar la rentabilidad del transporte de mercancías.12

A lo largo de los años 70, se introdujo una automatización mayor, especialmente en el transporte interurbano, reduciendo los costes de operación. Algunas líneas de tranvía fueron transformadas en líneas de tren ligero, otras líneas se construyeron en ciudades que habían eliminado el tranvía décadas atrás. En los años 90, el foco de atención se situó en mejorar la accesibilidad, convirtiendo el tren en la solución al transporte de los discapacitados.13

La innovación en nuevos sistemas de ferrocarril continúan actualmente, especialmente en campos como la alta velocidad.

El material rodante está constituido por todos los equipos que circulan (ruedan) a lo largo de las vías del ferrocarril. Se dividen en dos grupos: el material de tracción, las locomotoras, y el material o equipos de arrastre, que son todos los que la locomotora arrastra o empuja acoplados a ella, sobre las vías.14

Al conjunto de equipos rodantes unidos entre sí que arrastra o empuja la locomotora, o están en la vía en espera de serlo, se denomina composición o formación. Al conjunto de la locomotora con la composición se conoce como tren. Según el tipo de servicio que prestan, los trenes se llaman: de carga, de pasajeros, de servicios, de obras o mixtos.15

A su vez se puede realizar una división por estos tipos de vehículos entre: locomotoras, coches de viajeros, vagones, automotores y unidades de tren.16

Tren

Serie de vagones enganchados a una locomotora. También los vagones puede llevar mercancías o pasajeros, lo cual significa que hay dos tipos de tren18

Tipos y variantes

Ferrocarril propiamente dicho: las líneas o redes férreas, de aspecto más usual, en sus variantes:

  • Metro: tren metropolitano, es un ferrocarril predominantemente urbano. Puede ser completamente subterráneo, elevado o en superficie, pero es condición necesaria que tenga plataforma reservada. 172
  • Tren ligero: es un tipo de tren utilizado específicamente para el transporte de viajeros en áreas urbanas. 40
  • Tranvía: es un ferrocarril de superficie de trazado urbano o mayormente urbano.
  • Funicular: es un tren arrastrado por cable, normalmente de punto a punto, en lugares de grandes pendientes. 76
  • Trenes de cremallera: es el tren en el que la adherencia se mejora mediante un sistema de cremallera, en lugares de fuertes pendientes. En España, es el que hace el recorrido desde Monistrol a Montserrat. 47
  • Atmosférico: El que emplea como motor el aire comprimido en el interior de un tubo que, empujando un émbolo, hace que éste arrastre el tren.
  • Neumático: Variación del ferrocarril atmosférico en que todo el vehículo va empujado por la acción del aire comprimido marchando a modo de un émbolo por dentro de un tubo.

La infraestructura ferroviaria incluye todas las instalaciones y edificaciones necesarias para el funcionamiento del ferrocarril: estaciones, vías, puentes y túneles, sistema de señales y comunicaciones, infraestructura de bloqueo de trenes y guiado, agujas, etc.53

Vía férrea

De vía sencilla: El que solo tiene una vía en toda su longitud y por ella se verifica el movimiento de los trenes en ambos sentidos, ejecutándose el cruce de los mismos en las estaciones y algunos puntos determinados, donde se sitúan con tal objeto vías dobles o apartaderos.57

  • De vía doble: El que en toda su longitud tiene la vía doble, dedicándose cada una para la marcha de los trenes en un sentido.

También hay tramos de vías cuádruples. En estas los recorridos centrales son para el transporte de mercancías y las laterales o externos, para el transporte de pasajeros ya que los andenes exteriores permiten mejor acceso.48

Señalización

La regulación del tráfico ferroviario se realiza a través de señales, estas pueden ser fijas o móviles, manuales, mecánicas o eléctricas.

El ferrocarril forma parte de una amplia gama de transporte terrestre en todo el mundo, ya sea marítimo y aéreo que, en su conjunto, permite y realiza el transporte de personas y mercancías del lugar donde se encuentran al lugar donde quieren ir o donde son necesarias. En la actualidad se emplea una conjunción de medios (marítimos, carreteros, ferroviarios, etc.) actuando coordinadamente para este fin.68

El tren en la literatura

El autor bucea en el ferrocarril como fuente de inspiración para los escritores, un aliento para los que están en la hora de calmar el dolor por otra ´zona cero´

Antonio Puente -(LA PROVINCIA-Diario de Las Palmas)75

 

Bendito traqueteo a ras de suelo. A diferencia de sus ancestros, los barcos, y de sus descendientes, los aviones, el tren nos permite navegar en tierra firme, como una exacta prolongación de la vivienda. Existen cursos de aerofobia, y, allá arriba, tras el despegue, hay pasajeros de manos sudorosas, aferrados a los asientos; y allá abajo, tras zarpar, precisamos de pastillas para paliar, sobre todo, el mareo del alma, en esa elipse que va desde “el barco ebrio” de Rimbaud o el bombeo del proceloso corazón marino, presentido por Conrad, al hundimiento del Titanic. Pero, en cambio, ¿quién no se sube a un tren mansamente, más confiado y relajado que en su propio automóvil? Inclusive, uno puede apearse o subirse a un tren en marcha, como hemos visto en tantas películas del Oeste, o maquinar en su interior complejas y delicadas tramas, como en tantos relatos del Este, desde el Orient-Express al Transiberiano. Desde su expansión, en el siglo XIX, el tren se convirtió en el más idóneo símbolo del progreso, con un rostro casi humano, emitiendo, incluso, pipa en ristre, silbidos orgasmáticos.80

Un avión no agota el cielo, ni un barco abole el mar. Un tren, en cambio, avanza soberano sobre su par de raíles ferroviarios, demarcando un confín. De ahí que se haya erigido en prodigioso símbolo futurista; y en la gran sinécdoque para designar, a la vez, el ciclo biográfico, con partida y destino final, y el proceso de creación de una obra. Malinowski definió la febril actividad de un escritor o un pintor frente a la página o el lienzo en blanco como “una vaca que cornea una locomotora”. Y frente a metáforas que hablan del dulce trotar a bordo, las hay también siniestras, como este tiznado despecho amoroso que lanza el chileno Armando Uribe: “¿Dónde estabas, maldita, mientras yo en largos trenes / llenos de muertos despulgaba niños…?”; o esta imagen de paroxismo que ofrece Robert Lowell: “¿Y si las luces que vemos al final del túnel / son los faros del tren que se nos viene encima?”.
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Ciertamente, no hay metáfora más viva para representar la trayectoria de la vida misma, con sus azares, estaciones y destino. Decimos de una oportunidad única que nos subimos a un tren en marcha, que no hay que dejar que se nos escape ese tren; o también, para actuar raudos, nos alertamos con que se va el tren, calculamos a
ojo de buen revisor el tren de vida que lleva el personal, y hasta del cuerpo que enciende el pitido y el humo de nuestra libido, decimos que está como un tren…85

¿Quién no ha colocado alguna vez la sien en el regazo de su amplia ventanilla protectora… embelesado con la danza furtiva de sus cortinas con los propios flecos? Dice un proverbio chino: “Si no cambias de dirección, acabarás en el lugar exacto al que te diriges”. En ningún lugar se cumple tan cabal el presagio como al trote de ese traqueteo, con sus puntuales piafidos y relinchos, cuya emoción de nuevas inminencias amortigua la nostalgia del andén dejado…91

Cualquier literatura sobre trenes incide, tarde o temprano, en su morfología elemental y orgánica. “Voy ligero de equipaje”, cantaba Antonio Machado en su protopoema El tren, al que concibe como una placenta confiable y rodada: “Yo nunca duermo en el tren / y, sin embargo, voy bien (…) Siempre nos hace soñar / y casi, casi olvidamos el jamelgo que montamos”.86

Neruda, por su parte, hablaba del tren que es “oruga, entre las hojas frías y la tierra fragante”, y que es también (con su “equilibrio azul de la ferretería”) “sombra, cascada o ave”. Y Miguel Delibes ha dedicado elocuentes pasajes a reivindicar el tren como el santuario de las más sabias conversaciones entre las gentes de campo; el lugar donde antaño se “pegaba la hebra” plácidamente, cuando los compartimentos, como su nombre indica, servían para compartir.
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Una constante es que nadie quiere a los trenes en el hangar ni en vía muerta. El propio Neruda, tras dejar constancia de que existe “el cielo de las locomotoras”, se compadece de ese paisaje sideral de los ferrocarriles arrumbados,
“entre anónimos vagones”, donde se respira “un sueño sin perfume, sin nieves, sin raíces…”. Es el mismo vigor que reivindica, el de un tren imparablemente en marcha, el también poeta chileno Jorge Teillier, en su largo canto alucinado Los trenes de la noche.

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Quiere volver a percibir, a cada nueva estación, que “el tren parte en dos al pueblo / como cuchillo que rebana el pan caliente”. Asevera que, desde la ventanilla, donde “cierro los ojos / y afirmo mi frente enhollinada”, “los tejados palpitan en carne viva / bajo las manos de la mañana” y “los pinos descortezados y nudosos nos miran, y su rostro es el rostro de nuestros verdaderos antepasados”.92

Y afirma también, con extraños tintes de greguería, que “La luna contempla al tren, al subir la cuesta, con la misma cara airada que el reloj de cocina al adolescente que por primera vez llega tarde a casa”… Para él, los vagones son seres animados. Habla del “sudoroso tren de la tarde”, que parte “con resoplidos de boxeador fatigado”; y equipara su propia creación poética con un paciente caballo blanco cuyas crines han quedado enganchadas al coche de un tren a punto de partir…96

Es recurrente esta correspondencia entre creatividad y tren orgánico. Inspirado en el forcejeo de la vaca con la locomotora, de Malinowski, Augusto Monterroso resuelve así su emotivo microrrelato Vaca:

“Cuando iba el otro día en el tren me erguí de pronto feliz sobre mis dos patas y empecé a manotear de alegría y a invitar a todos a ver el paisaje y a contemplar el crepúsculo que estaba de lo más bien. Las mujeres y los niños y unos señores que detuvieron su conversación me miraban sorprendidos y se reían de mí, pero cuando me senté otra vez silencioso no podían imaginar que yo acababa de ver alejarse lentamente a la orilla del camino una vaca muerta muertita sin quien la enterrara ni quien le editara sus obras completas ni quien le dijera un sentido y lloroso discurso por lo buena que había sido y por todos los chorritos de humeante leche con que contribuyó a que la vida en general y el tren en particular siguieran su marcha”.98

El tren en movimiento, por tanto, como sinónimo de pletórica vida. Y su detención, en cambio -un tren en vía muerta- simboliza el final. El mismo Teillier cinceló este sencillo epitafio: “¡Hasta luego, raíles, girasoles….!”. Y, con su proverbial flema cáustica, el peruano Emilio Adolfo Westphalen equiparó su propia muerte a este parón ferroviario: “El tren se ha detenido en el silencio opaco y sin ecos de la noche anónima. Es la llegada a término – no se reanudarán ya más ni agitación ni bullicio ni carcoma”.

Lost Tracks of Time

TRENES DE LITERATURAEL TREN EN LA LITERATURA

GALERÍA DE FOTOS “FERROCARRIL” EN BARRA LATERAL DERECHA

 

El poderoso ADN de los Estados Unidos .- Alfonso M. Becker

El poderoso ADN de los Estados Unidos...

El poderoso ADN de los Estados Unidos…

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Barack Obama ha vuelto de nuevo a recalcar, como cuando se estrenó en El Cairo como presidente viajero de los EE.UU, allá por el 2009, que “ni los Estados Unidos, ni Occidente, ni sus aliados de cualquier parte del mundo, están en guerra contra el Islam”… Como un eco lejano de aquellos días de novato inquilino de la Casa Blanca, ese mismo discurso de ayer hace sospechar que nadie ha entendido nada desde entonces y por tanto se ha visto obligado a matizar lo que -en su día- posiblemente fue un error estratégico en plena “gestación” de los alzamientos populares en los países árabes que comenzaron en 2010 y todavía no se han detenido hoy. Recuerdo perfectamente que todos los mass-media del planeta “bautizaron” a estos acontecimientos -nada más lejos y absurdo- como revoluciones democráticas árabes… No pasó mucho tiempo (solo un año) para que después de golpes de estado contra sátrapas de la peor especie o huidas precipitadas de dictadores islámicos de apariencia “laica” -pero firmemente apuntalados en el poder por las poderosas cofradías musulmanas- Occidente llegara a la conclusión de que lo mejor sería llamar, a todo este lío de revueltas contra los reyezuelos más despreciables o a las “marionetas” de algunas potencias, “primaveras árabes”… Sonaba muy bonito y se le debía llamar así…

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Como era de esperar, la prensa y propaganda antihegemónica, sobre todo los enemigos recalcitrantes de EE.UU y Europa, no tardaron en asegurar que todas esas “primaveras” no eran otra cosa que golpes de estado –blandos, semiblandos o duros– de las potencias coloniales occidentales para preservar sus intereses en África y Oriente Medio… Fíjense qué curioso porque la geopolítica de bloques, absolutamente desaparecida, llega a tal extremo que todo se simplifica con “primaveras” o con revoluciones de colores porque, cuando los europeos del Este deciden separarse para siempre de la genocida dictadura comunista de la URSS, surgen las revoluciones “naranjas” en los países otrora soviéticos y hasta las revoluciones “mandarinas” en China… quién lo iba a decir… Algún día les hablaré de las revoluciones del “aguacate” y la “papaya” en Latinoamérica pero esto ya empieza a dar risa y me temo que el sarcasmo y la ironía pueden desbordar a quien les escribe…

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También como era de esperar, los nostálgicos del estalinismo y el maoísmo achacaron inmediatamente al “imperio” estadounidense y sus lacayos europeos el simple hecho natural de que ante el colapso de un imperio soviético y consiguiente derrumbe de su infumable perorata “revolucionaria”, los países sometidos y esclavizados hasta la ignominia, buscaran la democracia europea como agua de mayo. Se resistían, los enemigos de Washington, a reconocer que los ciudadanos europeos buscaban su antigua casa como los ucranianos la buscan hoy. Una democracia imperfecta como muchas pero una democracia al fin y al cabo, una forma de vivir en sociedad muy alejada de dictaduras sanguinarias y genocidas como la URSS o China que dejaron, en conjunto, más de 100 millones de ciudadanos asesinados por los gobernantes más corruptos de la tierra… Pero en algo hay que darle la razón a los antihegemónicos: ni Europa ni EE.UU entendían el islamismo y no sabían cómo tratar el asunto…

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El Imperio: un curioso punto de referencia, en todo el globo terrestre, para los jóvenes…

Al fin y al cabo, la transmisión hereditaria de la cultura estadounidense y sus valores democráticos son, sin lugar a dudas, un seguro de vida en un mundo violento y cruel que cada vez se acerca, más y más, a la anarquía y al caos que ya reinan en las fronteras periféricas. También será un legado de carácter histórico que dentro de 100 años, las futuras generaciones estudiarán asombrados. Falta muy poco para que “centro” y “periferia” sean difíciles de situar en un mapamundi donde se han desatado todos los fuegos del infierno, un área geográfica global donde circulan libremente todos los demonios que el hombre ha creado para escenificar el terrorífico espectáculo de crimen y muerte que ya estamos viviendo. Este horror ya acecha a nuestros hijos. Ellos heredarán la tierra más peligrosa y convulsa que jamás ha imaginado nadie. Todo lo que conocemos de la Historia, es un cuento de hadas en comparación a lo que tienen que vivir ellos… Las generaciones venideras podrían ser testigos no de una tercera guerra mundial -como dicen algunos- sino del más espantoso Apocalipsis si EE.UU, Rusia, China y -quizás- la India, no colaboran estrechamente en una gobernanza global que ponga orden y concierto en esta peligrosa e indecente selva económica en la que se lucha, a vida o muerte, y de forma soterrada por parcelas de poder y dominio. Si los poderosos viven así su existencia, los desposeídos de la tierra, en cambio, solo luchan por sobrevivir, por comer hoy, para seguir vivos mañana…

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El ácido discurso contra el fanatismo religioso del presidente Barack Obama, repleto de palabras desoxirribonucléicas y -probablemente- lleno de sabias y buenas intenciones para preservar vida, existencia y derechos de todas las personas, es un mensaje al mundo que contiene las instrucciones “político-genéticas” de la superpotencia mundial para que se use en el desarrollo y funcionamiento de la vida cotidiana de cualquier ser humano; de cualquier clase o condición social, de todo el abanico de religiones, sean cuales sean sus creencias. Son también las sugerencias geopolíticas para los entes estatales, de carácter regional o global, nacional o internacional, civiles o militares, científicos, culturales y sociales responsables de la transmisión hereditaria de este mundo hacia los que vendrán después.

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La lógica geopolítica nos hace ver y nos “avisa” de que no existirá, nunca más, otra superpotencia global. Estados Unidos es la única -y probablemente la última- superpotencia sobre la tierra que en su estadio “imperial” se atrevió a sugerir un “nuevo orden mundial” que es lo que históricamente ha surgido siempre tras una hecatombe bélica en la que los vencedores se han repartido siempre las esferas de dominio en influencia hasta el siguiente paso… Hasta la próxima pelea… Siempre ha sido así… Tras la desintegración de la URSS, y sin haber disparado un solo tiro, los EE.UU, se encuentran liderando un mundo en el que hay que “reinventar” una forma de colaboración multipolar que no puede ser de otra forma que colaborativa e inclusiva pero -como dice el politólogo estadounidense Zbigniew Brzezinski- sin olvidar quién es el líder, al menos, hasta que EE.UU arroje la toalla… Y la Casa Blanca no está dispuesta a hacerlo, por ahora.

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Si hay algo que merece la pena estudiar y comprender en la sociología “global” que se desprende del comportamiento de las masas en este estadio que observamos con apasionamiento y analizamos con rigor científico, es la irresistible atracción de los jóvenes de todo el mundo por la forma de vida estadounidense, por vestir igual que los norteamericanos, por ver sus producciones cinematográficas, por escuchar y bailar su música popular; por adquirir educación en sus prestigiosas escuelas, por tener la suerte y el privilegio de formarse en sus universidades. Pocos se atreverían en este mundo -incluyendo a los enemigos de EEUU- a negar que a la gran mayoría de los jóvenes de este mundo les gustaría ser ciudadanos estadounidenses… algo que no ocurre con ninguna otra nación del globo terrestre. ¿Saben por qué? Es muy sencillo… porque Estados Unidos lleva en su ADN a todas las etnias, a todas las culturas, a todos los seres humanos de todas las creencias, de todo el abanico de religiones y de todas las formas de pensar. Cualquier ciudadano del mundo puede ser un auténtico estadounidense; por eso el “imperio” es el paradigma de la seducción política y vital. Sin embargo, para ser auténticamente un chino, solo se puede ser chino…

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La “molécula” imperial…

Desde el punto de vista de la geopolítica, en esta segunda década del siglo XXI, la función principal de la “molécula” imperial es la acumulación y el almacenamiento de toda la información disponible de la vida en este globo terrestre. Ese es su verdadero poder, naturalmente, paralelo a un imponente ejército que no pueden igualar, ni siquiera, todos sus competidores globales juntos… Es la superpotencia global, la única que puede permitirse el “lujo” u otorgarse el derecho de establecer sus mapas, planos o recetas no necesariamente mediante la guerra, pues en estos últimos 100 años, la cultura estadounidense ha “invadido” y ganado más terreno geográfico comercial y más parcelas de la intelectualidad que cualquier ejército de la historia de la humanidad… El conocimiento científico estadounidense, sus sofisticadas tecnologías y su aplicación a todas las áreas del saber, hace de EEUU una potencia del conocimiento que no tiene par en el mundo, por ahora. Posee los códigos necesarios y los mejores “libros de instrucciones” para desarrollar y construir múltiples opciones “celulares” de gobernanza global y un sinfín de propósitos estructurales que regulen la existencia y sobre todo las normas y leyes para vivir en paz en este complejo planeta. Pero desde hace 500 años, hay algo que se desprende de todas las corrientes de la Filosofía Política, desde Niccolò Machiavelli hasta nuestros días: el arte de gobernar no es tan sencillo como el arte de la guerra… Estados Unidos puede perfectamente dominar militarmente el mundo pero esa “democracia global” resultante, no se convertirá precisamente en un rebaño de dóciles ovejas..

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El Imperio o el caos… usted elige…

Antonio Negri, filósofo y pensador postmarxista italiano, coautor del mejor texto que se ha escrito nunca sobre estructuras de dominio y seducción,“Imperio”, describió con maestría junto a Michael Hardt, que la incomparable fuerza seductora ejercida por Occidente en la globalización y mercantilización tienen todo el potencial de producir un cambio social de dimensiones sin precedentes. De hecho, ya ha ocurrido… Occidente es el motor de un movimiento democrático de proporciones globales… Y nadie posee ese “motor” salvo los Estados Unidos… Así que, para situarnos ahora en las terribles y complejas alturas de la “dottrina dello Stato“, dejemos la moral encerrada en el cajón de la mesita de noche y tratemos, sin complejo emocional alguno, la verdadera esencia de la geopolítica… Michael Hardt y Antonio Negri, dos de los más grandes pensadores que provienen de la extrema izquierda, han convocado con su espectacular tesis a todos los politólogos del planeta al “entierro” y a las honras fúnebres del Estado-nación… ese ente teórico de dominio que ha perdido su papel central como formación política primaria para dejar paso a un mecanismo global de poder difuso y descentralizado que es precisamente el Imperio.

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Ahora espero que se tomen esto en serio porque les voy a describir lo que “ven” y describen científicamente, Antonio Negri y Michael Hardt, estos dos sabios de la política mundial que han dejado con la boca abierta a los Zbigniew Brzezinski, Henry Kissinger y demás “popes intocables” de la geopolítica estadounidense y de las ciencias sociales a nivel mundial: “El dominio es ahora una red de poder mundial en el que usted solo tiene como punto de referencia a un gran monarca o emperador, ejemplo Barack Obama y a sus distintos actores monárquicos en sus élites norteamericanas… Todos los demás presidentes como Vladímir Putin de Rusia, Xi Jinping de China y cualquier otro de cualquier nación que a usted se le ocurra, no son otra cosa que la aristocracia mundial respaldando y sosteniendo al Imperio, pues si quieren prosperar no tienen otro camino, porque fuera del Imperio solo existe el caos…”

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Es por eso, precisamente, que EEUU necesita de Rusia para la gobernanza de este mundo y viceversa. Y como ningún historiógrafo que se precie aceptaría lo de “viceversa” como si la actual Rusia fuera otra superpotencia mundial con la que repartirse las zonas geográficas de influencia, digamos que la Rusia de Putin es una nación importantísima y el más serio candidato a ser un socio excepcional de Occidente en esta nueva representación de la tan traída y llevada, nueva guerra fría.

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Es necesaria una nueva modalidad de guerra fría dado que solo un imbécil puede creerse que Rusia es una superpotencia…

Créanme, no existe mejor forma en geopolítica que sacarse de la manga otra Cold War para calmar los ánimos levantiscos de la periferia o eliminar las aventuras militares de los numerosos países que se sienten hoy con un poder supremo para enfrentarse al imperio bajo el influjo mesiánico y presentando descaradamente su candidatura como importante actor regional. Ilusos… Gracias a esa nueva Cold War, cualquier estudioso -incluso cualquier especialista árabe del mundo islámico- puede explicarle con claridad meridiana que los países árabes o persas dejarían de ser “conflictivos” inmediatamente pues tienen que supeditar sus intereses nacionales a los de las superpotencias que, supuestamente, están enfrascados en algo mucho más serio que las miserables vidas de los entes periféricos: una posible y más que terrible guerra apocalíptica termonuclear que haga saltar en pedazos la bola del mundo en la que “advierten” moriremos todos… “Así que a quedarse quietecitos o entre los dos países que estamos en una gran pelea destruiremos el suyo por completo… ya inventaremos cómo…”

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Como verán, la gobernanza global no puede detenerse por sangrientas “minucias regionales” de cientos de miles de muertes en conflictos regionales… El único conflicto a vivir “políticamente sostenible” que se aceptará, desde los centros de poder mundial, será el de la profunda crisis económica que ha sumido a los países del norte de África, junto al resto del mundo, en la pobreza más miserable y acuciante. La riqueza en manos de unas cuantas familias islamistas y su guardia pretoriana; familias “occidentalizadas” y sus bien pagadas fuerzas de control de masas… ese fue el verdadero detonante cuando esa crisis económica global produjo la elevación del precio de los alimentos y de los productos básicos con los que antes se podía sobrevivir a duras penas. Eso es lo que provocó la hambruna de la población más pobre y el motín de los ciudadanos en el norte de África y en Oriente Medio. No el imperio ni sus lacayos europeos.

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La verdadera tragedia de todo esto es que no queda ya otro camino para el ciudadano de a pie, que aceptar con resignación esta crisis que no afecta solo a Oriente Medio y a África, sino al mundo entero. Meta usted también a China, a Rusia, a la India, al Brasil y a todos esos países que de forma grandilocuente y hasta heroica, llaman “emergentes” como cómplices (si pudiera llamarse así) de la conformación de esta selva económica en la que cada vez es más difícil sobrevivir pues convierte a sus propios ciudadanos en extranjeros solitarios en su propio país… ¿Puede usted atreverse a negar que la mayoría de la población de esos “templos emergentes” se muere de hambre? ¿Se siente capaz de negarlo aunque sea antihegemónico, anticapitalista, antieuropeo o anti la madre que lo parió? No puede porque eso nunca hará de usted ni un sujeto supuestamente de izquierda y ni siquiera un ser más humano…

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El caso es que el necesario “orden y concierto” para que se desarrolle la economía de libre mercado, necesita de socios colaboradores de carácter inclusivo para que la multitudinaria población mundial sea feliz aceptando una multipolaridad invisible, descafeinada y artificial, que aplaque las iras de los que todavía se resisten al hecho revelador de que que las ideologías han desaparecido por las alcantarillas de la Historia y vivimos en un mundo diseñado con tantas redes de intereses económicos que ha convertido al ser humano en un simple insecto proclive a ser aplastado.

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Obama: “Estados Unidos no está en guerra contra el Islam”…

El presidente de los Estados Unidos ha querido zanjar, de una vez por todas, que los terroristas que se llaman musulmanes no son musulmanes, que no se debe decir terroristas islámicos sino terroristas a secas… Todo lo más, terroristas yihadistas… aunque ahora hay una discusión metafísica en la Casa Blanca en torno al término “yihadista” pues el mismo Obama dijo hace tres años que la “Yihad” es algo esencial para los musulmanes y que no significa necesariamente ni “guerra” ni matar judíos y demás infieles por el mundo, ni sembrar el terror en Europa, ni cortar cabezas por doquier ni nada por el estilo… Esta confusión generalizada en el equipo de asesores del presidente, demuestra claramente que no hay un profundo conocimiento ni de los árabes, ni de los musulmanes ni de Oriente Medio… No digo yo que ponga tal o cual cosa en los textos sagrados musulmanes, lo que digo es que si cambian de semántica cada tres meses no son muy fiables las “repetitivas” y confusas definiciones durante los últimos cuatro años. Naturalmente señalo a los asesores. Está bien que Barack Obama lo haya hecho pues lo que se viene encima es demasiado grave como para no proteger a los musulmanes pacíficos que dicen profesar una religión de paz y amor… Es honorable lo que ha dejado claro porque, efectivamente, los terroristas del islamismo extremista no representan a los mil millones de musulmanes…

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Pero he aquí que hemos tocado la educación pública… Afirma Michael Hardt en uno de sus libros que la idea de una educación pública e igual y el libre acceso a la universidad están desapareciendo gradualmente: la “guerra contra el terror de la Yihad o como se llame” ha fomentado sólo los conocimientos tecnológicos y militares, mientras las capacidades necesarias de la economía biopolítica, “la creación de ideas, imágenes, códigos, afectos, y otros bienes inmateriales” no son considerados como la clave principal de la innovación económica. Aunque no dice nada nuevo, es importante leerlo con respeto y con ganas de aprender porque está recordando que a la parte más salvaje del neoliberalismo le importa un carajo la Filosofía y las humanidades en general. Estos “ceporros” multimillonarios argumentan que lo más rentable en la vida para los desfavorecidos es que aprendan un buen oficio y se adapten a las nuevas tecnologías para poder competir en el mercado por un puesto de trabajo…

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Mal asunto si esto se lleva a cabo a “rajatabla” pues ello explica la caótica pedagogía que, con toda seguridad, hará de los ciudadanos del Imperio una masa ignorante de técnicos que nunca entenderá si el islam es compatible con la democracia como lo es el cristianismo, si se debe evolucionar hacia una separación entre el poder político o el religioso, si ello resulta indispensable para poder gozar del verdadero pluralismo y si esos ciudadanos del Imperio llegarán a entender, algún día, lo que son las verdaderas libertades civiles… Se han empeñado en criar fanáticos religiosos y esos cuervos les sacarán los ojos.

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El territorio de caza…

Quiero terminar afirmando que todos los crímenes y bellaquerías que estamos contemplando ante nuestra mirada, toda esta orgía de asesinatos, por la cara y en las sombras, podría ser llamada, sin cinismo alguno, un simple momento de “relativa” paz que va a durar muy poco… Porque a un Imperio se le exige, desde los monárquicos estadounidenses hasta la aristocracia de todos los demás países del mundo, la necesidad urgente de implantar la estabilidad geopolítica internacional y revivir el sentimiento histórico de optimismo ausente en todo el planeta.

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Esto me obliga a revelarles que el Imperio no va a permitir que nadie se atreva a alterar las fronteras o a volver a dibujar el mapa de Oriente Medio. Desde hace más de 50 años el Middle East es “coto” de los Estados Unidos de América con el permiso de sus aliados árabes. Y pueden hacerse una ligera idea de lo que va a ocurrir con los “furtivos” del terrorismo islamista radical, incluyendo a los persas, por haberse adentrado en el territorio de la Realpolitik que ellos desconocen o no quieren conocer…

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Dudar, a día de hoy, de cuál es la primera, única y verdadera superpotencia global, se le puede perdonar a un analista inmerso en sus contradicciones; pero cuando se trata de un Estado-nación de la periferia, vamos a ser testigos de cómo se paga el reto suicida de querer imponer por la fuerza de las armas y del terror, un sueño mesiánico en el territorio de caza del Pentágono…

Alfonso M. Becker © copyright (Todos los derechos reservados)

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